martes, 22 de septiembre de 2015

Milagros y 'milagros'

Emilia Romaña, con sus sobresalientes materias primas y su mimo para promocionar el producto autóctono, es para muchos la región donde mejor come de toda Italia. Basta con decir que a Bolonia se le conoce vulgarmente como ‘la grassa’, que de esa zona procede el parmesano y que tan espectacular como pasear en bicicleta por las murallas de Ferrara lo es ver ensamblar a mano esos manjares locales bautizado como cappellacci di zucca; que no son sino el pariente cercano de los tortellinis pero rellenos de calabaza.

Las urbes compiten por conquistar los paladares del visitante en una guerra sin cuartel donde, sorprendentemente, ha entrado con fuerza Módena. Defendiéndose durante años con el más bien pobre argumento del aceto balsámico, ese concentrado que en forma de hilos se ha convertido en un arabesco innecesario que ya empieza a ser kitsch, ha encontrado en el cocinero Massimo Bottura a su mejor aliado.

Tras varios años entre los nombres más destacados de su gremio, la última lista elaborada por la revista ‘Restaurant’ ha situado a su céntrica Osteria Francescana como la segunda mejor mesa del mundo solo por detrás de El Celler de Can Roca. Un pequeño motivo por el que presumir teniendo en cuenta que, cuando se habla de fútbol, es mejor estar callado.

Descartando al decadente Parma, es comprensible que entre los 180.000 habitantes de Módena se haya instalado un profundo sentimiento de frustración. Se puede asumir, con dificultad, que el Bolonia es ya un histórico de la Serie A y por tanto la rivalidad con ellos es desigual. 

Sin embargo no hay consuelo suficiente cuando el club tirita a la sombra que proyectan el Sassuolo y el Carpi, más teniendo en cuenta que este último utiliza su bien cuidado y coqueto estadio; que destaca en el horizonte por sus focos casi inclinados. Un Alberto Braglia, por cierto, que la semana antes de que se estrenara allí como local el invasor ante el Inter estaba sometido a obras de aclimatación con más de una decena de empleados trabajando desde primera hora.

Para entender cuánto de milagroso hay en el éxito de estas entidades lo mejor es alquilar un coche con el que desplazarse hasta el corazón de las ciudades que las albergan y mezclarse con los pobladores, que sumando ambas apenas superan los cien mil en su totalidad. Llegados a este punto, una información de servicio: Conviene evitar a toda costa contratar el vehículo con Locauto; lo que parece barato acaba saliendo muy caro y el trato de los poco profesionales empleados en el aeropuerto romano de Ciampino es probablemente el más indeseable que uno se pueda encontrar en todo el país.

Maranello es un templo para los amantes de la velocidad, uno de esos núcleos urbanos que deben su fama a un producto. El rojo Ferrari salpica los rincones, desde el populachero museo hasta los pequeños garajes desde los que salen a toda velocidad curiosos dispuestos a pagar grandes cantidades de dinero por vivir la experiencia de ponerse al volante de uno de los caros automóviles italianos. Su fama bastaría por sí sola para desplazarse hasta territorio modenesí.

Es en el breve camino que guía a esa factoría de sueños sobre cuatro ruedas en donde aparece, sin hacer ruido y casi en la clandestinidad, la  poco atractiva localidad de Sassuolo. Un desvío de apenas un kilómetro lleva hasta el extrarradio, coraza despojada de atractivo que hay que cruzar para llegar a la génesis de lo que es hoy uno de los fenómenos sociales más atractivos del Calcio. A escasos doscientos metros del centro histórico se levanta un estadio que en poco difiere de cualquiera que se pueda ver en un pueblo o barrio español con posibles.
A media mañana aprieta la canícula y por el césped trota con poco garbo un empleado del club a quien la presencia de curiosos parece importarle entre poco y nada. No hay ruido alguno que altere el latir tranquilo del corazón de la entidad, el lugar donde todo se cocinaba cuando la modestia era ley y el dinero utopía. La situación ha cambiado.

Lo explica otro trabajador de características bastante similares al primero pero más locuaz. Casi avergonzado reconoce que estamos ante la génesis, pero que de eso queda poco o casi nada. El equipo que vio crecer se encuentra ahora en un dulce coma inducido del que despertará cuando Mapei deje de meter aire. La empresa de materiales para la construcción, que en su día hizo leyenda sobre las bicicletas que ganaban etapas en el Tour de Francia, se ha comprado un juguete distinto con todos sus accesorios.

Jugadores de renombre internacional portan ahora la camiseta verde y negra en un estadio situado a veinticinco kilómetros del epicentro. Quizás por ello uno pasea por las calles y siente que no hay sentimiento de orgullo sino resignación. De hecho es mencionar la palabra ‘milagro’ a los habitantes y acto seguido estos responden con cierta envidia: “El verdadero milagro es el del Carpi”. Basta esa frase para despertar el interés, para recorrer los treinta y cinco kilómetros de distancia y saber qué es lo que realmente sorprende allí.

Pero antes de que eso suceda merece la pena hacer el esfuerzo por entender en plenitud la realidad del Sassuolo. Descifrado ya el misterio de dónde viene, es interesante intentar adivinar hacia dónde va. Y para eso, la única forma, es viajar hasta el lugar donde disputa sus partidos.
Ubicado en un páramo a la entrada de Reggio Emilia, el Mapei Stadium es una estructura sin alma en mitad de la nada. Su soledad invita incluso a no acercarse y mirarla de reojo. La sorpresa llega cuando uno se decide a ir y se encuentra el párking un sábado sin fútbol lleno hasta la bandera. El misterio se destapa al torcer la esquina y descubrir que no todo es lo que parece. 

Las gradas son tan solo una excusa para dar relevancia al impresionante centro comercial que se aloja en sus entrañas, una pléyade de tiendas e incluso un cine donde hordas de jóvenes dilapidan la paga de la semana. El contraste con el lugar donde el relato empezó no puede ser más impactante. Confunde y en cierto modo decepciona.

Cae el día y el atardecer se materializa en la ruta hacia Carpi las horas anteriores al debut del equipo en Serie A contra la Sampdoria. Es un aliciente para asomarse por allí, quizás el único en una ciudad que apenas ocupa un cuarto de página en las guías por el discreto mérito de albergar una plaza de grandes dimensiones.
Como sucede en casi toda Italia, es sencillo llegar al estadio siguiendo la señalización que se divide entre el acceso para los locales y para los visitantes. No lo es tanto, por el contrario, asimilar que lo que uno tiene ante sus ojos cuando llega es la casa de un club de la máxima categoría. Tanto que surge este surreal diálogo con un hombre local.

-        ¿Esto es el campo de fútbol del Carpi?
-        Sí, lo es
-        ¡¡Es milagroso!!
-        ¿El qué?
-        Que aquí haya un equipo en la Serie A
-        Ahhhh. Bah.

El desdén descoloca. Más cuando es la misma actitud que representa el personal del club. Primero en el bar del estadio, donde un camarero seca vasos con un trapo al tiempo que vende bufandas sin ningún tipo de ilusión. Luego en las oficinas del segundo piso, que cuando cae la noche están ocupadas por tres jóvenes muchachas. Cual Romeo, desde la acera, un servidor les implora que le dejen acceder al estadio. Primero se hacen las suecas y acto seguido se empiezan a reír antes de afirmar que está cerrado y que vuelva otro día.

Toca ver la estructura por fuera. Vestido en algunas partes con muros pintados por los seguidores, en el entorno destacan una gasolinera de la omnipresente Esso y un negocio en vías de extinción como es el videoclub. Hace falta algo más y para ello nada mejor que asomarse al interior de la ciudad, dejando extramuros las ventanas que aparecen adornadas con banderas blancas y rojas.
Tras pasar una primera y coqueta plazuela engalanada de cafeterías con encanto se llega al gran núcleo que le da fama, el corazón de Carpi. Los andamios deslucen la fachada del Duomo y la mala iluminación desdibuja la inmensidad de un recinto en el que no es difícil imaginar a niños jugando con la pelota. Los mismos que hace meses soñaban con ser Messi o Cristiano y que hoy se pelean por ser Kevin Lasagna o Gaetano Letizia.

Historia del Renacimiento

Aquella noche del doce de mayo del año 1999 en Moscú, un ambicioso proyecto llegaba a la cumbre. Sobre el césped dos campeones del mundo y dos que lo serían después compartían celebración con algunos de los nombres más destacados del fútbol argentino por entonces.  Acababan de ganar la Copa de la UEFA defendiendo los colores del Parma, un club que varias campañas atrás ya había experimentado el goce continental tras levantar ese mismo trofeo y justo antes una Recopa.

Sin contar al hijo pródigo Asprilla, que se fue al Newcastle para volver después, solo Luigi Apolloni podía presumir de haber participado en los tres éxitos y haber cumplido el ciclo de forma ininterrumpida. El espigado central pelirrojo, que llegó a la entidad a finales de los ochenta, era el único capaz de dar testimonio en ese vestuario del gran cambio experimentado por la entidad y la ciudad.

Aquella urbe, fragmentada por el río con un Duomo clásico escoltado por un campanile y un baptisterio, había irrumpido de la nada en el panorama balompédico subida a lomos de un brioso corcel llamado Parmalat. Mientras le fue bien a la empresa de Calisto Tanzi, no le faltó de nada al equipo. Sin embargo los cimientos del sueño habían sido levantados con papel de fumar y a un hundimiento le siguió el otro. La historia no le valió al Parma para sobrevivir así que en el tramo final de la pasada campaña llegaron los postreros estertores y el previsible deceso.

No hay sin embargo tumba lo suficientemente profunda como para enterrar una leyenda ni categoría lo demasiado baja desde la que no se pueda empezar de nuevo. La Serie D es ahora la casilla de salida, un purgatorio donde se mezclan pueblos desperdigados por la ‘bota’ junto a otros penitentes ilustres con la cara también lavada como el Siena, el Rimini o el Padova.

Para salir de esa jungla de piernas como cuchillos nada mejor que poner al frente de la expedición al ‘último superviviente’. Apolloni se sienta ahora en el banquillo para dirigir a un grupo con salpicaduras de clase como la que aportan los desconocidos Corapi o Melandri y retazos de nostalgia que llegan de la mano de Alessandro Lucarelli, quien a sus treinta y ocho años se ha convertido en ídolo al entender que durante el ocaso es recomendable ser cabeza de ratón.
Todos ellos despuntaron de manera notable en el primer encuentro que el nuevo equipo disputó en el Ennio Tardini, un amistoso ante el Pontedera que reunió a mil trescientas personas en las gradas. Por diez euros, varios novios se regalaban arrumacos en la tribuna de sombra. Pagando la mitad, exaltados desprovistos de camiseta cantaban desde un fondo divisando en el horizonte a una decena de hinchas del visitante.

No puede decirse que aquello fuera una fiesta pero sí al menos que en ese estadio ahogado por las casas colindantes y decorado con una manierista puerta de acceso en su fachada principal, había voluntad de subirse al nuevo tren. Y es que, dentro de la desgracia que supone la orfandad, al menos se ha intentado embalsamar con cierta delicadeza el cadáver. Para endulzar la píldora que han de tragar los seguidores, nada mejor que una figura de consenso.

Con su pelo cano y un gesto ya desprovisto del amargor que acompaña a todo técnico tras varias campañas alejado del gremio, Nevio Scala asoma en el descanso desde las entrañas del estadio rumbo a un KIA que podría ser el de cualquier vecino de un barrio obrero. Intenta pasar desapercibido pero no es fácil cuando ejerce como el actual presidente y su cara ilustra la campaña de captación de abonados junto a un grupo de niños risueños bajo el lema: ‘Un nuevo inicio para un largo viaje’.
Quien forjara desde la banda un equipo ganador y ejerciera de maestro para su sucesor vigente, es capaz de atreverse con el inglés para dar detalles a un servidor acerca de una segunda juventud personal que camina de la mano con el renacimiento parmesano: “Tenemos mucho entusiasmo. Creo que es un buen equipo y espero que en poco tiempo veamos un fútbol muy bonito”.

Asimilando que toca olvidar el pasado glorioso, cree además que la acogida está siendo positiva: “La respuesta de la ciudad es muy buena porque le gusta ver a jugadores jóvenes. Espero que en unos años estemos todos juntos en la Serie A, aunque estaría bien también la Serie B. Estoy seguro que van a seguir al equipo porque a la gente le gusta nuestro trabajo, las personas que componemos la nueva estructura. Estoy seguro de que la ciudad estará junta con el equipo”.

El respaldo recibido por el plantel desde la grada en el intrascendente amistoso ante el Pontedera hace pensar que el proyecto cuenta verdaderamente con el beneplácito popular. Y es que no deja de ser meritorio que pese al calor, que obligó incluso a intervenir a los sanitarios para tratar un desvanecimiento, la tribuna principal y uno de los fondos presentaran un aspecto más que saludable para un choque del que apenas había constancia por el centro de la ciudad.

Duro y lleno de obstáculos será el camino. En el mejor de los casos, será placentero a las primeras de cambio. En el peor, se pondrá a prueba la fe de todos aquellos que tienen que adaptarse a una nueva realidad. Asumir que la gloria no volverá si no arriman todos el hombro es el primer paso para salir a buscarla de nuevo. Solo así puede que, como ya sucedió en los noventa, aparezca de la noche a la mañana. Con suerte, a la segunda será más duradera.

martes, 21 de julio de 2015

La cuadratura del círculo


Inmerso aún en la resaca posterior a la salida de Ferguson del banquillo, el Manchester United ha decidido solucionar este verano el problema por la vía rápida y es por ello que se ha lanzado al mercado con el dinero por castigo y la camiseta como argumento. La camiseta, con el símbolo de la marca alemana Adidas, que le aporta los beneficios suficientes como para que firmar cheques sea el menor de los problemas.

Los ingleses, que ya desde hace un año han decidido apostar fuerte por su resurrección aunque no con excesivo acierto de momento, son a día de hoy los grandes agitadores estivales. Sin embargo, a finales de julio, son más ladridos que mordiscos y si bien lo que ha llegado tiene calidad suficiente, se espera un poco más a juzgar por las previsiones.

Lo cierto es que los cuatro fichajes hasta la fecha (Depay, Schneiderlin, Darmian y Schweinsteiger) harían las delicias de muchos de los grandes clubes del Viejo Continente. Pero saben a poco cuando se habla de nombres como Sergio Ramos o Thomas Müller, este último perfecto para contentar a esa marca de la que irán de la mano en los próximos años.

Quizás el problema es que se tienen los billetes pero no el proyecto deportivo lo suficientemente atractivo como para decantar la balanza. A día de hoy, aunque hay serias opciones, no es seguro que la entidad dispute la Liga de Campeones. Y tampoco ayuda el ver como algunos que aterrizaron como esperanzas en el United hace unos meses están ahora en el disparadero.

Falcao apenas ha tenido protagonismo. Di María se ha convertido en un secundario. Luke Shaw no ha terminado de encontrar la forma exigida. Valdés ha jugador ciento dieciséis minutos en Premier. Todos ellos, y algún otro como el holandés Robin Van Persie, han chocado frontalmente con un muro llamado Louis Van Gaal.

El holandés, poco amigo del conformismo y de la mano blanda, ha mostrado desde su llegada un talante poco conciliador con aquellos llamados a dar un empujón al conjunto. Todo se sostendría si los resultados acompañaran, pero no es el caso. Empeñado en cuadricular un equipo redondo, su mentalidad rocosa podría ser un problema.

Habrá que ver su papel en esta versión 2.0 de los 'Diablos rojos'. Si consigue sacar lo mejor de los elementos de los que dispone, su plantel es candidato a todo. En caso contrario, las iras caerán sobre él y se buscará un heredero de Sir Alex. Y es que el dinero puede comprar grandes jugadores pero encontrar al mejor director de orquesta es otra historia.

miércoles, 8 de julio de 2015

Un coladero en el Pacífico


Pese a que en España existe una tradición futbolística más que arraigada, difícilmente alguien apostaría por un combinado alicantino en caso de que este se lanzara a la aventura de disputar un torneo internacional ya que el limitado espectro de seleccionables haría difícil formar un elenco de garantías para medirse a las grandes potencias.

Imaginemos pues que a este hándicap se le suma el hecho de que el deporte rey sea prácticamente desconocido para los habitantes y que además todos ellos vivan desperdigados en seiscientas siete islas. Pues bien, estos supuestos se juntan en Micronesia; cuya selección sub-23 ha encajado ciento catorce goles en tres partidos.

Dirigidos por un aventurero australiano de nombre Stan Foster, los veintitrés valientes que aceptaron defender a su nación en los Juegos del Pacífico sufrieron dos derrotas sucesivas ante Tahití (30-0) y Fiji (38-0). Quedaba pues el partido ante Vanuatu para lograr marcharse con un tanto a favor y evitar los cien en contra. Sin embargo un rival que necesitaba al menos treinta para superar la fase de grupos acabó endosándoles ni más ni menos que cuarenta y seis, con un tal Jean Kaltack convirtiéndose en héroe por un día gracias a sus dieciséis dianas.

Un panorama desolador para los pobres micronesios que, avergonzados, han decidido solicitar la ayuda de la FIFA en boca de su técnico. Este, único con carnet en todo el país, definió el duelo como una batalla de "niños contra hombres" al tiempo que hizo un llamamiento para lograr la afiliación con Asia. Pese a todo se mostró orgulloso de sus pupilos por el esfuerzo realizado al tiempo que confesó que, algunos de ellos, "no habían usado nunca una escalera mecánica o un ascensor". 

Humillados pero felices, al menos el fútbol les ha dado la oportunidad de conocer otras culturas. De hecho parece que el dolor no es suficiente y volverán a presentarse sin nada que perder en la próxima edición que tendrá lugar en Tonga en el 2017. Por entonces el bueno de Foster espera, cuanto menos, no hacer el ridículo y haberle metido el gusanillo en el cuerpo a más jóvenes.

Afortunadamente ese retorno no estará empañado por la mancha del precedente. Si bien en el imaginario colectivo el daño queda registrado, los libros de récords olvidarán todo al tratarse de un conjunto no afiliado a la FIFA y ser un torneo de categorías inferiores. Eso, al menos, es un pequeña victoria.

viernes, 26 de junio de 2015

Volver

El pasado miércoles se cumplieron ochenta años sin la voz de una figura clave en la historia de la música como fue el cantante Carlos Gardel. Nacido en Francia pero considerado como uno de los iconos culturales del pueblo argentino, donde pasó la mayor parte de su vida, tal es su influencia que cuando algo es insuperable en el país sudamericano lo adjetivan con su apellido.

Un accidente de avión en tierras colombianas se llevó su vida pero no así una voz que gracias a los instrumentos de grabación ha quedado para la posteridad en el imaginario colectivo. Iniciador del tango-canción, también compositor e incluso actor, tras de sí dejó éxitos como 'Caminito' o el inolvidable 'Volver; tema esencial para comprender el género.

En los días donde se conmemora ocho décadas de su deceso, el genio comparte protagonismo en los diarios con un tocayo apellidado Martínez, conocido futbolísticamente como Tévez y apodado 'apache' por su lugar de procedencia. Un hombre que vuelve a casa con la frente marchita y de forma inesperada.

Lo suyo es una demostración de amor por unos colores de las que ya no quedan. Criado en la cantera de Boca Juniors, resistió varios años vistiendo la camiseta de la entidad pese a recibir ofertas del Viejo Continente. Se fue y justo cuando parecía estar en el mejor momento de su carrera, después de dejar aparcada una fase de adaptación a otras culturas que le ha costado más de lo previsto, regresa a su Buenos Aires natal.

Viaje de vuelta inusual después de alcanzar la final de la Liga de Campeones con la Juventus y de sonar para equipos importantes como el Atlético de Madrid o el Paris Saint-Germain. Sin embargo hay cosas que el dinero no puede comprar y en el caso de Tévez, hombre atípico que siempre ha parecido alejado del halo de divismo que acompaña al gremio, el sentimiento puede más que la cartera.

En el fútbol actual un movimiento que antaño era normal se ha convertido en algo atípico. Pese a ello todo apunta a que este verano puede comenzar a revertirse la situación  y peloteros con cierto nombre al otro lado del charco no tienen problemas en volver a sus raíces para devolver todo aquello que han recibido en el exterior.

Y es que el punta no es el único que ha hecho las maletas para emigrar a Argentina. Otro jugador que abandonó la patria en su juventud para hacerse un nombre como es Javier Saviola ha decidido otra vez vestir la elástica de River. Se dice incluso que podría acompañarle en el vestuario Lucho González.

Distinto, pero al mismo modo igual de infrecuente, es también que hombres de peso en ligas importantes se marchen a competiciones que hasta hace no demasiado se consideraban un oasis para retirarse. Lo hizo, por ejemplo, Giovinco cuando se fue a Estados Unidos. Ese camino lo han seguido hace unas semanas Uche o Gignac, esta vez con destino a México.

El fútbol cambia y con él sus protagonistas. Cada vez hay sueldos más competitivos al otro lado del Atlántico y las mentes están más abiertas a la mudanza. Algunos jugadores comienzan a valorar las experiencias vitales tanto como el dinero y comprenden que ser feliz o enfrentarse a lo nuevo son retos lo suficientemente estimulantes como para romper con todo. La crisis pasará y, quizás, deje tras de sí una nueva realidad que no dista mucho de la pureza del deporte en sus orígenes.

miércoles, 24 de junio de 2015

¿Qué ha sido de... Carlos Luciano da Silva 'Mineiro'?


Chile acoge estos días la Copa América y como siempre sucede, Brasil es una de las principales favoritas pese a que en esta ocasión no está desplegando su juego más vistoso. El objetivo, para un combinado siempre obligado a ganar, es repetir el éxito del año 2007 en Venezuela. En aquel equipo jugaba Carlos Luciano de Silva.

Dicho así, probablemente a poca gente le suene. Sin embargo sí es más conocido por su apodo futbolístico. Y es que sobre sus hombros pesa el sobrenombre de "Mineiro", ese que representa a los nacidos en el estado de Minas Gerais. De entre todos él fue el elegido para portarlo, más por su personalidad tranquila que por haber caído en el mundo por esa zona o por su relevancia sobre el campo.

Nacido en Porto Alegre, fue en el Rio Branco donde comenzó su carrera profesional. Eran los primeros pasos en su país, a los que seguirían otros en el Guaraní y el Ponte Preta antes de ir un poco más allá para defender los colores del Sao Caetano y el Sao Paulo; con quien conquistaría la Copa Libertadores y la Intercontinental.

Esos logros, unidos a su progresión individual, fueron motivos suficientes para que fuese considerado apto en Europa. Así, le contrató el Hertha de Berlín. Sin embargo no duró mucho en Alemania ya que el Chelsea decidió reclutarle como recambio de Essien en el mediocentro. Sin embargo era el tercero en discordia por detrás del ghanés y de Obi Mikel, por lo que su participación fue testimonial.

Dada la situación, retornar a tierras germanas se planteaba como la mejor opción. Más si la oferta llegaba desde el Schalke. Ahora bien, nada se dio según lo esperaba y de nuevo calentó más banquillo del deseado. Se marchó y, tras un tiempo sin hacer nada, firmó por el TuS Koblenz. Al final acabaría colgando las botas, después de otro parón, en el TSV Marl-Hüls.

viernes, 19 de junio de 2015

Vidal, por encima del mal


La noticia llegó de forma aislada, como un relámpago en mitad de la noche. Los chilenos se acostaron pensando que ganar la Copa América en casa era posible y se despertaron con el corazón en un puño preocupados por la posibilidad de que ese sueño no se cumpliera. Entre medias del fútbol ficción y la realidad, solo un jugador.

No era, sin embargo, un futbolista cualquiera. Era el Rey Arturo, Celia Punk; el hombre de las mil caras. Ese centrocampista completo capaz de adaptarse con éxito a cualquier posición del campo que lleva durante los últimos años cargando sobre sus espaldas con el peso de la selección de una entidad histórica como la Juventus.

Pero... ¿Está preparado para ello? Esa es la pregunta que surge cada vez que salta a las portadas por motivos ajenos a lo que sucede sobre el verde. Su accidente con un Ferrari a las afueras de Santiago cuando regresaba del casino en su día libre, el posterior positivo por alcohol, las amenazas a la policía y su postrera detención y puesta en libertad dibujaron una película surrealista con tintes de secuela.

Y es que no es la primera polémica en la que se ve implicado vistiendo la elástica nacional. Hasta este episodio llegan los ecos de otro que puso patas arribas al combinado chileno y en el que no fue el único implicado. Sucedió durante el bautizo de la hija de Valdivia, previo al encuentro ante Uruguay en la clasificación para el Mundial de Brasil.

Vidal, acompañado del padre de la criatura así como de Carmona, Beausejour y Jara; se pasó con la botella. Tanto que, al llegar a la concentración tras el evento, hay quienes dicen que hubo algo más que palabras gruesas entre los convocados. El festejo se saldó con una sanción de diez partidos para todos menos para nuestro protagonista, que vio como le indultaban cuando solo se había cumplido cinco.

Así pues el futbolista de la Juve parece intocable, un mal necesario tendente al divismo a quien se le perdonan sin pudor todos sus pecados dada su importancia con el balón en los pies. Le bastó con salir a rueda de prensa y verter unas lágrimas para congraciarse con los aficionados y con su seleccionador. Le ayudaron a ello los dos tantos anotados frente a México.

En esta ocasión parece que el plantel respalda a sus compañero. Sin embargo... ¿El fin justifica los medios?. Resulta difícil cambiar la actitud de Vidal pero, pasado todo el revuelo y un torneo en el que Chile se juega mucho, quizás sea momento para tomar medidas.  La revolución no pasa solo por los nuevos valores sino por extirpar los elementos nocivos. Si no, todo volverá a repetirse. Y la imagen de un país está en juego.

martes, 9 de junio de 2015

Terremoto en Lisboa


En el año 1755 diez minutos de horror en forma de terremoto fueron suficientes para dejar en los huesos a la ciudad de Lisboa. La tragedia natural acabó con la vida de más de 50.000 personas y supuso un mazazo para las ambiciones coloniales de Portugal. Sin ánimo de frivolizar con un hecho tan dramático, lo cierto es que algo semejante en materia futbolística se ha vivido este fin de semana en la capital lusa.

Sin previo aviso, de forma repentina, con nocturnidad y alevosía; se ha fraguado un acto de alta traición que implica a los dos grandes equipos de la ciudad. Por un lado el Benfica, que ha sido la víctima. Por otro el Sporting de Portugal, el verdugo. Entre medias Jorge Jesús, el tránsfuga que cambia de barrio.

La circunstancia, ya de por sí dolorosa siempre que acontece, lo es probablemente más en la situación actual por todo lo que la rodea. Convertido por méritos propios en uno de los entrenadores con más cartel del viejo continente, su nombre ha sonado durante varios años para ocupar algún banquillo importante en una gran liga. Pese a ello siempre siempre conseguían convencerle con proyectos atractivos.

Esta vez no ha sido así. La fuerza del cariño ha obrado lo imposible y el aspecto sentimental, más un jugoso contrato, han sido los argumentos para dejarse caer por el José Alvalade. Hijo de un ex jugador del Sporting y criado como futbolista en su cantera, llevar a lo más alto a la entidad que le amamantó era una tren que no quería dejar pasar.

Nada de esto consuela al seguidor de Da Luz, para quien es difícil comprender cómo el preparador que más títulos ha levantado con el Benfica junto a Otto Glória y a quien solo la maldición de Guttman le impidió conquistar un entorchado europeo, abandona 'las águilas' para enrolarse en un club de capa caída que solo ha ganado un gran derbi oficial y un trofeo desde el año 2009.

Ese logro, una Taça de Portugal, ha llegado precisamente esta campaña de la mano de Marco Silva. Sin embargo eso no ha sido mérito suficiente para que continuara pilotando la nave. Su salida resulta tan extraña como controvertida, asociada a algunas explicaciones más bien vagas que dan a entender que el desenlace de esta historia se conocía ya de antemano.

Resulta interesante saber que pasará en el futuro más inmediato con todos los implicados. De un lado está la duda de qué será capaz de hacer JJ con un vestuario tan nuevo para él como aparentemente poco estable. De otro, la incógnita de quién será la apuesta del Benfica para paliar la pérdida y si seguirá con el dominio que ha demostrado en los últimos cursos. El primer episodio de la nueva realidad, el nueve de agosto en la Supercopa.

miércoles, 27 de mayo de 2015

¿Qué ha sido de... George Boateng?


El Sevilla aspira esta tarde en Varsovia a la conquista de la cuarta Europa League de su historia. Parece que fue ayer pero algo lejos queda ya la primera de ellas, en la que el Middlesbrough inglés era el rival de la tarde. Un equipo con varios rostros australianos, entrenado por Steve Mclaren y en el que militaba este mediocentro defensivo de perfil makeleliano.

Y es que con apenas 1.70 siempre ha sido necesario abarcar mucho campo y correr demasiado para hacerte un sitio como centrocampista de contención. Eso es lo que hacía Boateng, uno de tantos que portan ese apellido en el mundo del deporte rey. Nacido en Nkawkaw, no tardó en dar el salto a Europa.

Lo hizo en el Excelsior de Rotterdam, en cuyas inferiores se enroló antes de dar el salto al gran equipo de la ciudad. Tres años pasó en el Feyenoord en los que le dio tiempo a jugar una cifra de partidos cercana a los setenta. Suficientes para que le echaran el ojo a Inglaterra y comenzara su idilio con aquellas tierras.

El primero en catarle fue el Coventry, a donde se marchó después de que la entidad abonara por él una cifra superior a las doscientas mil libras. Entrenaba por entonces a la plantilla Gordon Strachan, bajo cuyo mandato logró brillar lo suficiente hasta el punto de ayudar al equipo a finalizar undécimo en la competición liguera. 

Por ello apenas aguantó una campaña, lo que tardó el Aston Villa en desembolsar por él 4.5 millones de libras. La inversión mereció la pena ya que disputó una cifra notable de encuentros con la entidad de Birmingham y acabó siendo vendido por una cifra superior al ya mencionado Middlesbrough, con quien disputaría como titular la final europea.

Aquél fue, probablemente, su momento de mayor gloria si no contamos con el brazalete de capitán que acabaría portando poco después. Ese honor se lo cedió Gareth Southgate, el mismo que poco después se lo acabaría quitando para dárselo a Pogatetz. Quizás por eso o simplemente porque le pareció mejor la oferta, acabó cambiando de camiseta para enfundarse la del Hull.

Lo hizo hasta que el club descendió, momento en el que sonó para el Celtic o el West Bromwich. Sin embargo, prefirió marcharse al Skoda Xanthi de la liga helena. Fue un viaje de ida y vuelta ya que, no mucho más tarde, se enrolaría en el Blackburn. Sería el paso previo a su retirada, que le llegaría jugando partidos para el T-Team de Kuala Lumpur. En Malasia ha echado raíces y lo último que se sabe es que, después de ser entrenador del Kelantan, ahora ejerce como director deportivo. 

viernes, 22 de mayo de 2015

Suena Míchel


Comienza a ser ya un clásico en Twitter. Cada vez que un entrenador es cesado o dimite, acto seguido caen en cascada en la red social comentarios con la palabra Míchel. Este viernes no fue una excepción y, coincidiendo con la más que probable salida de Ancelotti, una vez más el nombre del ex jugador del Madrid volvió a ser TT.

Pese a ello, y aunque parezca extraño, por primera vez en mucho tiempo no era él quien estaba en boca de todos sino alguien con su apellido que había decidido suplantarle a ojos de la opinión pública. Sin el 'ocho' a la espalda y muy alejado de la banda donde el español desarrollaba su juego, en esta ocasión los focos se centraban en Luis Míchel.

Este arquero, con varias noches de fútbol ya a sus espaldas, se convirtió en el pastor que guió al "rebaño sagrado" hacia un empate sin goles contra el Santos Laguna en la ida de las semifinales del Torneo Clausura 2015 mexicano. Una actuación que le reivindicaba además contra el único equipo nacional cuyos colores ha defendido lejos de Guadalajara.

Fueron apenas dos partidos que salpican la trayectoria de un Míchel cuyo idilio con el Chivas viene de largo. Nacido en Jalisco, se crió en las inferiores del club y con él ha vivido éxitos y desencuentros como el que aconteció cuando fue cedido al Saprissa costarricense. Pequeñas riñas que se quedaron en nada.

Míchel tuvo ayer una de sus grandes veladas, uno de esos partidos que quedarán para el recuerdo de este portero atípico acostumbrado a mirar más allá de lo que sucede en el verde. De ascendencia francesa, en sus venas se mezcla el gusto por la buena vida del país galo con el espíritu de trabajo del que no se conforma con lo que le ha tocado.

Y es que las mismas manos que hoy detienen balones las utilizó el futbolista para empaquetar y repartir en un negocio familiar relacionado con la gastronomía. Ese contacto con las labores cotidianas lo acabaría dejando de lado para ingresar en la universidad. Y no en una carrera del montón. 

El guardameta es ingeniero industrial, pero también ha estudiado habilidades directivas y finanzas. Incluso pensó en colgar los guantes cuando no tenía claro su futuro y marcharse a estudiar un Master a Europa. Más allá de eso entre sus gustos se encuentra la lectura y la música clásica, se maneja en la cocina e incluso ha hecho sus pinitos como actor.

Un producto perfecto cincelado en las inferiores que además se vuelca en acciones humanitarias, conserva a  su novia de toda la vida y habla un inglés casi de manual. El yerno ideal, hombre renacentista que se gana la vida bajo el larguero mientras piensa en su futuro. Ejemplo claro de que los estereotipos sobre los peloteros no siempre son acertados.

miércoles, 13 de mayo de 2015

¿Qué ha sido de... Benjamin Onwuachi?

La Juventus visita este miércoles el Santiago Bernabéu con el objetivo de superar la eliminatoria contra el Real Madrid y volver a una final de la Liga de Campeones en la que ya espera el Barcelona. No la hace desde el año 2003, cuando acabaría perdiendo en los penaltis tras el duelo transalpino contra el Milán.

Aún no superado el dolor que supuso perder aquel partido decisivo, el equipo turinés afrontó la siguiente campaña con ganas e incluso se animó a darle la oportunidad a un chaval que despuntaba en las inferiores como era el nigeriano Benjamin Onwuachi, que había llegado procedente de la cantera de la Reggiana a cambio de 450.000 euros.

El experimento no cuajó si bien cabe decir en su defensa que aprovechó el poco tiempo del que dispuso. En los únicos treinta y dos minutos que vistió la camiseta de la Vecchia Signora, con motivo de un partido de dieciseisavos de final de la Copa de Italia contra el Siena, fue capaz de anotar un tanto.

Aquella aparición fugaz fue motivo suficiente para que la Salernitana solicitara su cesión, algo a lo que la Juve accedió gustosa. A sus veintiún años él no lo sabía pero se encontraba ante su última experiencia profesional en Italia ya que, a su regreso, fue traspasado de forma gratuita a un club con fama de sacar buenos jugadores jóvenes como el Standard de Lieja.

No fue su caso ya que apenas duró allí una campaña antes de marcharse de nuevo gratis, en el mercado invernal del 2006, al Ionikos griego. No fue una decisión acertada ya que el club acabaría descendiendo a la categoría de plata. Él, creyente en sus posibilidades, dijo que se bajaba del barco y fue así como se fraguó su préstamo al KF Tirana.

Regresó pero el recorte económico vivido por la entidad helena acabó forzando una nueva cesión, esta vez al APOEL  de Nicosia.  Aquello no llegó a buen puerto y el Ionikos, deseoso de buscarle un destino, acabó deshaciéndose de él definitivamente mediante un traspaso al recién ascendido Kavala. Allí rindió sobre el césped, convirtiéndose en el cuarto máximo anotador de la competición, pero tras dos meses seguidos sin cobrar se marchó.

Esperándole estaba entonces el AEL Limassol, a donde llegó en agosto y se fue en enero con el vínculo entre ambos rescindido. De seis meses acabaría siendo también su siguiente contrato, con el Panetolikos. No terminaría ahí su periplo por tierras griegas ya que le darían aún una oportunidad el Skoda Xhanti y el Iraklis.

Cuando ya parecía acostumbrado a migrar entre Grecia y Chipre, rompió con todo y emprendió una aventura en Rumanía para vestir los colores del Otelul Galati. Más exótico sería su siguiente viaje, a territorio libanés para militar en el Salam Zgharta. Al final, y como la cabra tira siempre al monte, ha acabado en el Panserraikos desde el pasado enero.

viernes, 8 de mayo de 2015

La tardía madurez del Groningen


El Barcelona atraviesa su mejor momento de la temporada y se ha convertido, por méritos propios, en el principal aspirante a conquistar la Liga de Campeones. Varios son los factores de esa mejoría pero sin duda uno de ellos ha sido la adaptación del punta uruguayo Luis Suárez una vez superada la sanción que le hizo perderse los primeros meses con el equipo.

Resulta curioso que ese clímax del charrúa haya coincidido en el tiempo con el del primer club que le trajo a Europa procedente de su país natal. Para el común de los mortales, su árbol genealógico en el deporte rey no va más allá de las dos ramas del Liverpool y el Ájax. Sin embargo hubo un antes, también en Holanda, del que poco se habla.

Para encontrar ese punto de partida hay que desplazarse hasta el norte del país, a una localidad de espíritu universitario en la que se llevan haciendo bien las cosas desde hace muchas temporadas pese a que esa apuesta no haya traído consigo trofeos. Esa dinámica ha cambiado definitivamente este curso con la conquista del entorchado copero.

En una liga dominada casi de forma despótica por dos equipos, tres si incluimos al Feyenoord, se ha producido recientemente un cambio de tendencia. El AZ Alkmaar o el Twente sorprendieron coronándose como campeones y otros como el Vitesse han mejorado su rendimiento. A ese tren del cambio de tendencia no ha sabido subirse por contra el Groningen pese a que asusta mirar la lista de jugadores que han pasado por sus filas.

Convertido en un equipo puente, la entidad a la que definen como 'El orgullo del norte', ha asumido el rol de mercado de gangas. Un lugar al que acudir para comprar barato productos que cuestan mucho menos que su valor real. Contrariamente a lo que sucede con otros el Oporto o el propio Ájax, allí acude la clase media europea en busca de los talentos que les permitan dar un salto de calidad y en el futuro ingresar interesantes sumas.

Así las cosas, en lo que va de siglo esa mezcla de cantera y ojeo ha permitido vestir de verde y blanco a figuras como Arjen Robben, Marcus Berg, Tim Matavz, Dusan Tadic o Virgil van Dijk además del propio Suárez. De ellas solo este último y el ya mencionado Berg fueron traspasados por más de siete millones de euros.

Pese a ello ha sido esta campaña, en la que marchan octavos en la competición regular, cuando se han roto los pronósticos. La plantilla sigue siendo joven pero sus dos goleadores, Chery y De Leeuw, superan los veinticinco años y acumulan ya varias experiencias a sus espaldas. Lo que no consiguieron quienes hoy son estrellas lo han logrado sus menos mediáticos herederos. Paradojas del fútbol.

martes, 28 de abril de 2015

Milagro en el desierto

Lidiar con el gremio de los mineros no ha sido tradicionalmente una tarea sencilla. La jornada bajo tierra desgasta y, cuando la luz del sol vuelve a picar en los ojos, todo lo que hay alrededor se ve con mayor claridad. Son gente de otra pasta; con carácter, reivindicativos y duros. Si no, basta con mirar cinco años atrás para recordar a aquellos treinta y tres hombres que se agarraron a la vida hasta que tuvieron que sacarles casi de los pelos.

El episodio, que en Occidente recibió tratamiento de reality, se ambientó en el desierto de Atacama. En ese inhóspito lugar, donde el Dakar se refugió cuando dejó de ser el Dakar, sacó este fin de semana la cabeza el Cobresal para gritarle al mundo que es campeón nacional escribiendo una de las hazañas más improbables del balompié moderno.

A trece horas por asfalto de la capital, donde ni siquiera llegaba la lluvia hasta que el pasado 25 de marzo se presentó por sorpresa en su versión más cruel llevándose por delante a veintiséis personas, hay mucho tiempo para pensar y pocas cosas que hacer. Precisamente por eso, para evitar que la frustración hiciera más sonora la voz de los trabajadores de la minería, se creó el club con dinero de la empresa estatal del cobre Codelco a finales de la década de los setenta.

Un experimento sociológico que contra todo pronóstico salió bien, Tanto que en el año 1986, uno antes de que se irrumpiera con fuerza un tal Iván Luis Zamorano, la entidad logró clasificarse para la Copa Libertadores. Los chilenos sellaron su excursión con cinco empates y una victoria, lo que les convierte en el único aspirante que no sabe lo que es perder en la historia del torneo.

Ese título honorífico no fue la única herencia que quedó de aquello. Su participación entre los grandes les obligó a levantar un estadio de 20.000 butacas. La estructura, amortizable en cualquier localidad con cierta afición al deporte rey, fue algo así como ver aterrizar un OVNI para los 8.000 vecinos que allí habitaban.

Descartada la idea de un lleno cada fin de semana, las cifras de asistencia a las gradas fueron incluso decreciendo cuando se empezó a hablar del cierre del campamento y los habitantes se desplazaron hacia otras zonas para ganarse el sueldo. Así las cosas, apenas se han vendido novecientos papeles de media este curso y tan solo mil quinientas almas según las crónicas podrán contarle a sus nietos que vieron en directo el éxito de una plantilla atípica.

En el banquillo el argentino Darcio Giovagnoli, un culo inquieto que apenas sabe lo que es entrenar más de una campaña seguida a un club. Arriba Donoso y Cantero, autores de diecisiete de los veintiocho goles de su equipo. Y bajo los palos Nicolás 'El loco' Peric, el mismo que el día de su veintiséis cumpleaños fue capaz de marcar un tanto desde noventa metros y acto seguido dar positivo por un consumo de cocaína que él siempre negó.

Héroes improbables predicando en el desierto, escribiendo su leyenda en un territorio de aspecto marciano. Versos sueltos que como los mineros que les alientan han salido adelante con voluntad y corazón, vistiendo de corto y con el casco del escudo sobre sus cabezas. Suyo es ahora el orgullo de un pueblo, el cariño de una nación y el respeto de todos aquellos que odian el fútbol moderno.

viernes, 17 de abril de 2015

Crisis en el paraíso

Dice el tópico que hay derrotas y derrotas. Algunas escuecen más, otras menos y otras abren brechas en estructuras aparentemente sólidas. A esta última categoría corresponde la que vivió el pasado miércoles el Bayern de Múnich en su visita a Porto con motivo de los cuartos de final de la Liga de Campeones.
Llegaba el conjunto bávaro tranquilo y confiado, con la vitola de ser el gran candidato a proclamarse campeón de Europa y la seguridad de pasar una eliminatoria en la que era claramente favorito. Salió de O Dragao escaldado, con más dudas que certezas y daños evidentes. En el país de la felicidad, donde todo parece manar leche y miel, también hay oscuridad.

Lo fácil en este tipo de situaciones es apuntar al banquillo y en este caso no hay excepción. En un club con la exigencia del Bayern, donde quienes mandan saben lo que es disfrutar del éxito como jugadores, hay poco lugar para la paciencia. Guardiola empieza a encontrarse solo en medio de una manada de lobos.

Pasearse por el feudo nacional dejando tierra quemada ya no es argumento suficiente para el entrenador español. En Múnich se quiere la Champions League a toda costa y aunque nadie duda de la capacidad del plantel para darle la vuelta a la eliminatoria con un chasquido de dedos, la sombra del 0-4 blanco el pasado curso ha vuelto del cajón donde parecía encerrada.

Han bastado solo dos resultados dubitativos para hacer saltar las costuras de un traje que parecía hecho a medida. Tanto que ya hay versiones encontradas, las que dicen que desde el palco se apoya ciegamente a su timonel y las que hablan de una conversación dura en el vestuario tras el 3-1 contra los portugueses.

Sea como sea no hay calma en la mar y el técnico empieza a verse desbordado por situaciones que no funcionan como a él le gustaría. La última ha sido la plaga de lesiones que ha castigado al vestuario. Jugadores importantes han ido tumbándose por tandas en las camillas, algo que ha irritado a Guardiola y ha afectado negativamente a la dinámica.

Esa situación kafkiana, desquiciante para alguien metódico, se plasmó en una tensa relación con los servicios médicos. Un capítulo que ha acabado en final inesperado, con este último dimitiendo en bloque alegando falta de confianza. El feo gesto de Guardiola aplaudiéndoles irónicamente sobre el verde tras los problemas físicos de Benatia hizo saltar la alarma. Responsabilizarñes en gran parte de lo de tierras lusas, el golpe definitivo.

Pep ha ganado pues la batalla pero se abre ante él una situación compleja. Sin la opción de parapetarse detrás de los galenos, aunque la realidad le da en gran parte la razón, queda solo ante el peligro. A pecho descubierto afronta ahora la parte más compleja de la temporada con la obligación casi imperiosa de remontar una eliminatoria compleja. Si sale airoso, aún le quedarán dos guerras hasta la 'orejona'. Lo único que vale en el Allianz.


miércoles, 15 de abril de 2015

¿Qué ha sido de... Igor Gluscevic?


No recuerdo muy bien el motivo, pero el otro día vino a mi cabeza aquél Extremadura que pisó la Primera División. Un equipo amable, humilde, que tuvo una gloria efímera y soñó en convertirse en ascensor sin llegar a consolidar esa condición. En aquella plantilla había muchos españoles, muchos argentinos y además un tipo que no pegaba demasiado a simple vista.

Su nombre era Igor Gluscevic y respondía a la típica figura del delantero gigante cuya principal misión era situarse en posición de remate y ejecutar cuando le llegaba el balón. Aquella labor, que parecía sencilla, lo era más cuando mides 1.90. De hecho, si los comentaristas de la época hubieran buscado en el atlas probablemente le habrían bautizado como el faro de Budva, localidad montenegrina de la costa del adriático que le vio nacer.

Fue el lugar donde vivió sus primeros años y donde comenzó a despuntar en el deporte rey. Tanto que al final acabó firmando por un equipo de entidad en la zona como la Vojvodina de Novi Sad. Por entones aquél era un escaparate interesante por el que pasaban clubes de ligas importantes para hacer sus compras veraniegas y navideñas.

Gluscevic respondía a estas últimas ya que aterrizó en España con motivo del mercado de enero. Buscaba el Extremadura un revulsivo y, a decir verdad, el punta no cumplió como tal. No al menos en la máxima categoría si bien el tiempo, y su papel en la temporada que siguió al descenso, acabarían justificando la contratación.

El punta bajó junto al resto de sus compañeros pero una vez en Segunda, cumplió con las expectativas proclamándose máximo goleador de la categoría. Ese éxito personal impulsó al colectivo hacia la Liga de las Estrellas, pero él decidió quedarse por el camino y repetir experiencia en la división de plata.

La decisión, aunque sorprendente, tenía justificación toda vez que fichó por el Sevilla. El cartel del club hispalense, y probablemente el dinero, le convencieron y de nuevo él respondió sobre el campo. Convertido en talismán, volvió a subir con la entidad que le pagaba y también a hacer la espantada, en esta ocasión rumbo a Grecia.

Su paso por el Aris de Salónica fue efímero y apenas duró una campaña. lo que tardó en moverse a Holanda para defender los colores del Utrecht. Allí encontró cierta estabilidad y solo se marchó para cambiarse en un vestuario con cierta solera como el del Sparta de Praga, al cual le acompañó su hermano Vladimir. Apareció por la República Checa en enero y se fue en el mismo mes del año siguiente.

Le esperaba otra vez la Eredivisie, en este caso el Vitesse. Sin embargo su figura empezaba a ser ya crepuscular y por ese motivo decidieron prestarle a un lugar poco usual como China, en concreto al Shandong Luneng. Un camino de ida y vuelta previo a la retirada, que le sorprendería en el Heracles Almelo.

martes, 14 de abril de 2015

El fútbol también es literatura


Como si se pusieran de acuerdo para no pisarse el uno al otro, hay días donde las personas geniales se ponen de acuerdo para morir a la vez. Su estrella se apaga dejando tras de sí un legado que, independientemente de los gustos de cada uno, deja un poso innegable en la sociedad. Se va el autor, la obra permanece y las generaciones actuales y futuras la disfrutan.

El azar, o quizás ese acuerdo que nunca conoceremos porque los que se van callan, ha querido que este lunes ya no estén con nosotros Günter Grass y Eduardo Galeano. Escritores opuestos geográficamente, uno europeo y otro sudamericano, de su pluma salieron textos llamados a perdurar. Distanciados en algunas cosas lo cierto es que el fútbol, en cierta medida y por cuestiones diferentes, les unió.

Reconozco, en lo personal, sentir cierta debilidad por Galeano. Creador de "El fútbol a sol y sombra", para muchos uno de los textos más relevantes sobre el deporte rey en lo que al habla hispana se refiere, su figura la asocio a una etapa gratificante de mi vida como fueron las clases de locución a las que acudí durante varios años.

Mi profesor, hombre que sabía de mis gustos personales y buscaba motivarme para que no me estancara y cayera en lo rutinario, no dudaba en sacarse de la manga extractos de aquel libro para que intentara dignificarlos en la medida de lo posible con mi voz. Es obvio que nunca lo conseguí pero al menos quedaron en mi recuerdo fragmentos como aquél que contaba la historia del internacional Obdulio Varela y que me permito enlazar a continuación.


Mitómano de la Uruguay que maravilló antaño cuando estaba en la cima mundial, hincha de Nacional pero no por ello enemigo de Peñarol, su visión romántica de los distintos componentes del juego le permitían dar voz por separado a todos aquellos que tenían algo que ver en el desarrollo de los partidos.

En el caso de Grass el mundano balompié le sirvió en algunas ocasiones como bastón  sobre el que apoyarse en su intención de relatar capítulos de su Alemania natal. Así varios son los textos con este leit motiv que se camuflan en "Mi siglo", cuyas páginas son un repaso histórico de la tierra que hoy le llora.

Premiado con el Nobel,  nunca estuvo aislado de lo que sucedía en los campos. De hecho en el estadio del Friburgo, equipo del que era hincha, puede leerse uno de sus poemas. Además su ideología política le animó a alzar la voz en favor del Sankt Pauli cuando este atravesó problemas económicos y el espíritu crítico que le caracterizaba, a atacar verbalmente a la FIFA. 

El fútbol comunicó así a dos personajes antagónicos que, cada uno en su estilo, han dejado un sello en la historia de la literatura. Gracias a ellos, los que vienen detrás podrán conocer las raíces de lo que es hoy un monstruo imparable que llega a todos los rincones del mundo. Antes de que todo se globalizara, Grass y Galeano ya contaban historias.

viernes, 10 de abril de 2015

Fútbol de escuela


Existe entre los deportistas la sensación de que los Juegos Olímpicos se han convertido en una especie de guerra moderna, un escaparate para exhibir músculo internacional cada cuatro años. Ese concepto belicista del deporte conlleva consigo estrategias propias del género como la ocultación de las armas hasta el momento del ataque.

Es por eso que, por muy preparados que estén, todos dejan al azar un elemento que se escapa de sus manos y no pueden controlar. Un concepto azaroso e indescifrable que bien se podría bautizar como el 'factor chino'. Así las cosas la idea es clara, entrenar al máximo de las posibilidades y confiar en que no salga de la nada un nativo del país asiático al que nadie conoce; un rival con el que no han competido antes dotado de un potencial de medallista.

El hermético sistema chino de formación de campeones ha generado en torno a sí una leyenda en la que parece haber mucho de cierto. Atletas, nadadores, gimnastas... la conquista de preseas es exponencial. Sin embargo, y pese a todo, en el país aún no han conseguido hacerse un hueco en el panorama futbolístico.

Marginados del deporte rey, han decidido tirar por la tangente y realizar una apuesta firme que les permita competir de tu a tu con las grandes potencias. Donde no hay talento, o al menos a priori no se contempla, esperan que llegue el trabajo y las horas de trabajo. Por eso el fútbol será una asignatura obligatoria en las escuelas.

La nueva ley, incluida en un plan integral de reforma balompédica, no solo aspira a la creación de 20.000 escuelas sino a la formación en los aspectos paralelos a la mera práctica. De esta manera se entregarán libros de texto centrados en la táctica y la estrategia, elementos en los que muchos aprecian carencias cuando se habla de Asia.

¿Podrá esto solucionar el problema? El experimento genera dudas, más en un deporte donde las virtudes innatas juegan una parte muy importante para el desarrollo y el resultado depende de cientos de factores, alguno de ellos impredecible como el arbitraje o las posibles lesiones. En cualquier caso resulta interesante el esfuerzo en la medida en que puede ser útil para el desarrollo en la zona.

Además se abre un mercado en el que muchos han intentado entrar sin éxito. Conquistar una parte del mapa en la que varias prácticas son mucho más populares no ha sido tarea sencilla. En la medida en que todos deberán pasar ahora por el aro, las perspectivas en el apartado económico se antojan interesantes. Suceda lo que suceda, los grandes males para los chinos parecen requerir grandes remedios.

miércoles, 1 de abril de 2015

¿Qué ha sido de... Claudemir Vítor?


No cabe duda de que el Real Madrid realiza una buena operación con la llegada de Danilo procedente del Oporto. El brasileño era uno de los laterales más codiciados del mundo y la duda es saber qué papel jugará el emergente Carvajal a partir de ahora. Parece un fichaje bien pensado, algo que no se puede decir de la incorporación hace años de un compatriota suyo que también jugaba en el carril diestro y atendía al nombre de Claudemir Vítor.

Nacido en Mogi Guaçu, su irrupción en la escena futbolística coincidió con la de Cafú. Dos jugadores emergentes peleando por un lugar en el once que dadas sus cualidades llamaban la atención de los grandes de Europa. En el caso de Vítor lo que más destacaba era su velocidad, esa que utilizó para marcharse al conjunto blanco en cuanto tuvo la oportunidad.

Se dice que los merengues a quien realidad querían era a su competidor nato y que por ello aceptaron traérselo cedido hasta diciembre, momento en el que podrían incorporar al motivo de sus desvelos. Sin embargo aquél traspaso nunca llegó a cerrarse y Vítor acabó siendo más un lastre que una bendición.

Las lesiones y la falta de adaptación(algo previsible teniendo en cuenta que llegó afirmando que no sabía quién era la Quinta del Buitre ni la importancia de la camiseta que iba a vestir) le hicieron disputar tan solo tres partidos. Los suficientes para que Mendoza emitiera un juicio de valor y le catalogara como "una castaña". 

Sin la confianza de nadie, el zaguero decidió volver a su país natal, de donde se había marchado con un buen cartel. Los potentes Corinthians, Cruzeiro, Vasco de Gama y Botafogo serían sus siguientes destinos. Acertó de lleno ya que, a la Libertadores que había conquistado con el Sao Paulo, sumó otras dos convirtiéndose en el único futbolista capaz de alzar el trofeo con tres entidades diferentes. Por cierto, que levantar ese título con el Vasco de Gama le valió para disputar la Intercontinental contra el Real Madrid y de paso quedar retratado por un regate de Raúl en el trayecto hacia su famoso 'aguanís'

Satisfechas sus ansias de conquistas nacionales, Vítor volvería a atreverse con el viejo continente a los treinta años. En este caso la decisión fue más exótica ya que le fichó el Kocaelispor turco. Pronto se arrepintió y regresó una vez más al lugar que le vio nacer. A partir de ese momento, con poca velocidad ya en las piernas, comenzó su decadencia.

Así pasó de forma consecutiva por el Inter de Limeira, el Osasco, el Ceará, el Mogi Mirim, el Atlético Juventus y finalmente el Guançuano. Posteriormente colgó las botas, dejando también tras de sí dos choques representando a su país. Lo último que se sabe de él es que se dedica a la formación de chavales en la ciudad de Artur Nogueira.

viernes, 27 de marzo de 2015

Milagro en Börlange

Cualquier decisión, por insignificante que sea, puede cambiar el rumbo de una vida. Un sí, un no. Elegir un camino o tomar otro distinto. Saludar a una persona y conocerla después u obviar su presencia. Subirse en un avión, coger otro distinto o quedarse en tierra. Nunca sabemos lo que espera al otro lado de la esquina, somos insignificantes y esta semana hemos vuelto a darnos cuenta.

Cada relato de un accidente, de un atentado, tiene vencedores y vencidos. Gente que sorteó la fatalidad, otra que estaba en el lugar dónde no debía a la hora menos oportuna. Entre aquellos que volvieron a nacer, esos a los que la vida les ha regalado una segunda oportunidad para disfrutarla al máximo, se encontraba un equipo de fútbol.

Y no uno cualquiera pese a que dispute sus partidos en el tercer escalón de un sistema balompédico poco relevante. De hecho su pérdida habría sido, a pequeña escala, la de otros muchos que no comparten ciudad con él pero sí el espíritu de un pueblo que se agarra a cualquier solución para reivindicarse.

Con una cifra que oscila entre los 80.000 y los 100.000, Suecia es un lugar de refugio para gran cantidad de inmigrantes kurdos que huyeron del avispero de su territorio en busca de oportunidades. La necesidad de agruparse en torno a algo que les diera sentido de pertenencia dentro de unas fronteras con otra cultura y otro clima fue el germen del Dalkurd de Börlange.

La ciudad, conocida entre otras cosas por ser el punto de salida de la banda musical Mando Diao, ha ido ganando en relevancia extramuros gracias antes de que la tragedia les tocara de cerca este miércoles, ya se había gastado tinta en escribir acerca de su corta pero prolífica historia.
precisamente a su modesto club. De hecho,

Lo que nació como una entidad para el ocio de los jóvenes de la localidad y con el objetivo de integrar a una minoría fue cobrando peso de la mano de su presidente Razaman Kizil, un hombre ambicioso que se propuso ver crecer el proyecto. A fe que lo consiguió ya que, tras cinco ascensos consecutivos desde su creación en el 2005, el Dalkurd se plantó en el lugar que ocupa ahora.

En progresión constante, con unos playoffs de ascenso a la división de plata ya a sus espaldas, todo ese sueño común que se ha ganado el corazón de cientos de kurdos alrededor del globo estuvo a punto de quedarse truncado cuando el equipo venía de disfrutar de unos días de entrenamiento en tierras españolas.

Por evitar una escala de diez horas, la expedición sorteó un desenlace cruel. A su llegada a casa les esperaban centenares de llamadas, la agonía de aquellos que pensaban haberlos perdido para siempre. Otros, algunos de los cuales se habían desplazado a Barcelona para ver el Clásico, no tuvieron tanta suerte. Las cosas del puto e impredecible destino.

viernes, 20 de marzo de 2015

Uno entre 1.240 millones

La llegada de David Villa a la MLS ha supuesto una pequeña revolución, un impulso respaldado por las buenas actuaciones del asturiano en sus primeros partidos en tierras estadounidenses. El punta ha callado las bocas de aquellos que le daban por retirado otorgando argumentos favorables a sus defensores.

Ejemplares de estos últimos los hay alrededor del globo, incluso en el extremo opuesto y dentro de la misma profesión. De hecho, y paralelamente al éxito del 'Guaje', ha transcurrido el de uno de sus admiradores. Un logro menor a ojos del sistema global pero que no lo es tanto en uno de los países más poblados del mundo, donde el fútbol está casi postergado.

Ese fan en cuestión se llama Sunil Chhetri y poco se sabe de él pese a que tiene un currículum profesional jalonado de hitos a nivel nacional. Quien un día mostró su deseo de jugar al lado del 'siete' de España es el máximo anotador del combinado indio, registro al que sumó dos dianas definitivas en la eliminatoria ante Nepal que inicia el largo camino hacia la Copa del Mundo de Rusia.

Un doblete importante para sus compatriotas pero doloroso en casa. Nacido en el seno de una familia de origen nepalí, su madre y su hermana saben lo que es ser internacionales con dicho combinado. Eso explicaría que el atacante decidiera ganarse la vida en el gremio de los goleadores pese a nacer en una ciudad y en un subcontinente donde las porterías conocidas son las de hockey.

A sus treinta años, y desde su escaso 1.70 de estatura, Chhetri puede presumir de haber vivido muchas más experiencias que la mayoría de sus compatriotas. Tanto que estuvo incluso cerca de jugar en el Celtic y en el Queen's Park Rangers, oportunidad esta que se esfumó por los problemas con el permiso de trabajo.

Eran los momentos de gloria donde se pensaba más en abrir mercados que en alzar trofeos. Era la esperanza más firme en la zona para llegar a una gran liga. El sueño se quedó a medio camino pero al menos fue capaz de cumplir su aspiración de salir fuera del continente siguiendo la senda de un par de pioneros que lo habían hecho con anterioridad.

Su destino fue el Kansas City Wizards, donde apenas tuvo minutos. Lo mismo le sucedería después cuando le llamó a filas el filial del Sporting de Portugal después de que su nombre sonara para otros clubes en tierras lusas. No hubo una tercera oportunidad y decidió refugiarse en casa y hacerse adalid del fútbol más puro.

Tanto que, en el combate que mantienen la Indian Super-League que financia la iniciativa privada y la I-League que controla la Federación ha decidido decantarse por la segunda. De esta manera ha renunciado a compartir duelos con algunos nombres de gran calado internacional para capitanear al Bengaluru, algo de lo que se muestra orgulloso en su perfil de Twitter.

Chhetri difícilmente llegará a disputar algún día la Copa del Mundo o a marcar tantos asistido por su ídolo. Tampoco parece que vaya a llegar ya a un campeonato relevante. Incluso es difícil que vea el apogeo del fútbol en su patria. Le quedarán eso sí tardes de gloria como la del combinado nepalí o los reconocimientos individuales. En un lugar donde el balón no rueda, podrá al menos decir orgulloso que el puso su grano de arena para que la situación cambie. 


lunes, 9 de marzo de 2015

La cabra sagrada


En todo club hay signos inviolables. En algunos es el escudo, en otros el himno, hay quien nunca permitiría un cambio de estadio o quien devolvería su carnet de socio en caso de que su entidad fichara jugadores de origen extranjero. En Colonia ese elemento inamovible, casi sagrado, es la mascota.

Tanto es así que el nigeriano Anthony Ujah se ha visto impulsado a pedir perdón después de dejar una de las imágenes del fin de semana cuando, en pleno arrebato posterior al gol, acudió raudo y veloz a la esquina donde se encontraba el sempiterno macho cabrío para tirarle de los cuernos. Incluso, en su arrepentimiento, ha asegurado que se trata de su mejor amigo.

No hacerlo habría supuesto un claro menoscabo a su popularidad teniendo en cuenta que Hennes no es un elemento más del folcrore y la decoración. Forma parte del emblema, sigue los partidos en el estadio desde primera fila y representa la tradición futbolística en tiempos donde el deporte está cada vez más globalizado.

De hecho, la actual cabra es la octava de la dinastía y lleva en el cargo desde el año 2008. Solo cuando la que le precede puede dejar de ejercer sus funciones cede el testigo a su heredera. Así desde que en el año 1950 un artista del circo comarcal se la regalara al equipo y este decidiera bautizarla en honor al técnico Hennes Weisweller.

Aquella cabra primigenia fue disecada y expuesta durante un tiempo en el museo del club. No le fueron mejor las cosas a la segunda de la lista, supuestamente envenenada por los aficionados del Borussia de Monechengladbach. Un final poco agradable tuvo también la cuarta, aquella que vivió los años dorados del club y falleció en acto de servicio por un ataque al corazón en un duelo frente al Bayern. La sexta y la séptima, por su parte, fueron sacrificadas.

Resulta imposible saber cómo acabará la actual pero lo importante, más allá de la protagonista en cuestión, es lo que la rodea. Un aroma a deporte clásico, a las herencias recibidas, al amor de una afición. Un relato transmitido de padres a hijos, entre cuidadores, entre establos; de esos que dan sentido al fútbol.

martes, 3 de marzo de 2015

¿Qué ha sido de... Dmitri Kuznetsov?

Los tiempos en los que los futbolistas de Europa del Este colonizaron España tras la desaparición de la URSS quedaron atrás. La potencia económica de la liga local y la apuesta por otros mercados acabó con ese exilio masivo de nombres como el que os traigo hoy y de otros tantos como Popov, Radchenko y un largo etcétera.

Natural de Moscú, fue en la cantera del otrora renombrado Torpedo donde comenzó a dar sus primeros pasos. Fueron relevantes ya que apenas una temporada después había firmado por el CSKA, bajo cuyo férreo brazo desarrollaría los años siguientes de su carrera hasta el momento en el que las salidas al extranjero se normalizaron.

Llegó ese día y con él su traspaso al Espanyol, que posteriormente le cedería al club capitalino ruso para volver a repescarle. En esa segunda etapa disfrutó de tres campañas como perico si bien acabaría sufriendo un nuevo préstamo, esta vez a las filas del Lleida. Aquella gota colmó el vaso y el verano siguiente se cerró su fichaje por un Alavés que acababa de subir a Segunda.

Al final acabaría siendo vendido al Osasuna, donde solo duró unos meses antes de ser devuelto a su país vistiendo de nuevo la camiseta del CSKA. No tendría suerte y al siguiente mercado estival arrancaría su peregrinaje por el país en busca de los minutos que no le daban en uno de los clubes relevantes de la capital.

Arrancó la ruta en el Arsenal; el de Tula, no el de Londres. De ahí se trasladó a Nizhni Nóvgorod para enfundarse la elástica del Lokomotiv de la ciudad. Siguió a aquella experiencia otra en el Sokol Saratov, desde donde regresaría a su Moscú natal para aportarle algo a a ese Torpedo que le formó. Finalmente acabaría colgando las botas en el Volgar de Astrakhan.

Después de aquello no renunció al fútbol. Se hizo técnico del ya desaparecido Spartak de Chelyabinsk, formó parte de la red de ojeadores del CSKA de Moscú y jugó con las viejas glorias de la entidad algún que otro choque, se proclamó campeón de la Legends Cup con su selección y acabó de asistente en el Rubin Kazan. Allí sigue de momento según las últimas informaciones.