viernes, 19 de diciembre de 2014

Thierry Henry, de la A a la Z

Esta semana se ha conocido la retirada de uno de los delanteros más importantes en lo que va del siglo XXI, el francés Thierry Henry. Su aportación al fútbol inglés en general y al Arsenal en particular le han permitido convertirse en leyenda. La suya ha sido una carrera gloriosa que repasamos en este abecedario

A- Arsenal: El equipo de su vida, donde es venerado. Ambos han crecido juntos y sería difícil entender a uno sin el otro. Los ingleses rescataron al punta galo cuando le asaltaban las dudas en la Juventus de Turín. Agradeció este el gesto convirtiéndose en uno de los mejores jugadores del mundo.

B- Barcelona: Cuando muchos pensaban que Henry terminaría sus días en Londres, optó por iniciar una nueva aventura ante la incertidumbre que rodeaba a la posible salida de Arsène Wenger. Eligió el Barcelona, un club por el que siempre había tenido predilección. La apuesta se reveló acertada ya que en la Ciudad Condal conquistó, entre otros títulos, la Champions League que antes le había sido esquiva.

C- Comentarista: Ese parece ser el trabajo que le espera ahora al atacante francés tras haber anunciado su retirada. De hecho en la prensa inglesa se afirma que su destino durante las próximas seis temporadas será la cadena "Sky Sports", lugar al que llegaría a cambio de un montante total de treinta millones de euros. De confirmarse la noticia se uniría en la pequeña pantalla a otros ex futbolistas como Gary Neville o Jamie Carragher.

D- Doce: Durante su etapa como jugador, dos números han marcado a fuego la espalda de Henry. Uno era el doce, que lucía habitualmente en la selección y llegó a vestir en el Arsenal y el Mónaco. Otro el catorce, que también llevó en el Arsenal y posteriormente en el Barcelona. A estos hay que añadir, entre otros, el seis con el que le equiparon en la Juventus.

E- Emirates Stadium: El francés vivió en primera persona un cambio clave en la historia del Arsenal como fue el traslado del mítico Highbury, que cerró marcando un "hat trick", al moderno Emirates Stadium. Incluso se animó a pasar un día entre los obreros que construían el nuevo templo "gunner". Hoy se recuerda a las afueras con una estatua en su honor.

F- Francia: Su país de nacimiento, el mismo que defendió en el plano internacional con gran éxito. Por encima de los trofeos cosechados (un Mundial, una Eurocopa y una Confederaciones) Henry es hasta la fecha el segundo hombre con más partidos en "Les Bleus", el máximo anotador por delante de Michel Platini y el único que ha disputado cuatro Copas del Mundo. Tal es su importancia que en el aire flota la idea de convocarle para un último encuentro amistoso que sirva como homenaje.


G- Guardiola: Otro de los técnicos importantes en su carrera. Más allá de la relación laboral que les unía, el de Santpedor supo entenderle cuando las cosas no iban bien y darle su apoyo. De hecho hace poco el actual entrenador del Bayern revelaba en una entrevista concedida a L'Equipe un encuentro entre ambos donde se habló poco de fútbol pero que resultó de gran ayuda para mejorar el rendimiento del futbolista. Con los años Henry le "devolvió" el favor ayudándole a integrarse en Nueva York,

H- Highclare Castle: Ese fue el lugar elegido para contraer matrimonio con la modelo Claire Merry, a la que había conocido durante una campaña publicitaria de la firma Renault.  Fruto de esa relación nació una hija, de nombre Téa. Sin embargo el amor, tal como vino, se fue. Henry se divorció al poco de llegar al Barcelona 

I- Irlanda: Lo desesperado de la situación no justifica una de las acciones ilegales más claras que se recuerdan en el fútbol reciente. Hablamos de la mano de Henry ante Irlanda, que sirvió a su selección para disputar el Mundial de Sudáfrica. Protestaron sin éxito los rivales y seguro que más de uno disfrutó viendo hundirse a su verdugo en la competición meses después.

J- Juventus: Fue el equipo italiano quien decidió reclutarle al ver cómo despuntaba en el Mónaco. Sin embargo, en su primera experiencia en el extranjero, no hubo gloria para él. La Serie A resultó una competición demasiado dura y apenas aguantó un año en el que rindió muy por debajo del nivel esperado.

K- Keagan: El ex internacional inglés, reconvertido en entrenador tras colgar las botas, pensó en su fichaje cuando se sentaba en el banquillo del Newcastle. De hecho lo hizo público con unas declaraciones en las que también dijo que no había visto nunca un jugador mejor que él en el fútbol inglés.


L- Leeds: Este conjunto fue el primero en dar la bienvenida al francés durante su segunda etapa. Sucedió con motivo un partido de tercera ronda de la FA Cup que decidió un tanto suyo. La aventura duró apenas unos meses en los que dejó, además, un par de tantos en la Premier League frente al Blackburn y el Sunderland.


M- Mónaco: Solo tenía trece años cuando Arnold Catalano puso sus ojos en él y se lo llevó al club del principado. Tras un paso por Clairefontaine, Henry acabaría debutando como profesional años más tarde con el primer equipo. De la mano de Arsène Wenger, serían los primeros pasos de una trayectoria escrita con letras de oro.

N- Nueva York: La ciudad de los rascacielos necesitaba un emblema de altura. Lo encontró en el galo, que afrontaba de esta manera un reto al otro lado del charco en una liga que crecía por momentos. No fue allí de paseo ya que, antes de colgar las botas, consiguió una Supporters Shield y dos campeonatos de la Conferencia Este.

O- Oro: De ese material estaban hechas las dos botas que ganó por su acierto de cara a puerta en el año 2004 y en el 2005, esta última compartida con el uruguayo Diego Forlán. Eso sí, nunca llegaron a tocar sus manos ese balón dorado con el que se premia al mejor futbolista del año, si bien se quedó dos veces cerca de conseguir el premio de la FIFA que reconocía al más destacado.


P- Palmarés: Inmejorable. En materia de selecciones, quedan para la historia un Mundial, una Eurocopa y una Confederaciones. Hablando de clubes, un sextete con el Barcelona (más otra liga), dos Premiers y dos FA Cups con el Arsenal y una Ligue 1 con el Mónaco. A todo ello hay que añadir Supercopas nacionales y lo logrado con el New York Red Bulls.


Q- Quinientos cincuenta y ocho: Ese fue el número de choques ligueros que jugó David O'Leary con el Arsenal, récord hasta la fecha. Bastantes menos disputó Henry que, sin embargo, es el máximo goleador desde la creación de la entidad. Además es el cuarto máximo anotador en la historia de la Premier y el único extranjero entre los diez primeros junto con Van Persie.

R- Racismo: Uno de los problemas que más castiga al mundo del fútbol le tocó de cerca al ariete, que ha tenido que soportar numerosos insultos de esta índole durante sus años como profesional. Por ello, junto con Nike, se puso manos a la obra para crear una campaña con la que ponerle freno. La FIFA acabó nombrándole Embajador del Juego Limpio por luchar contra esa lacra. 

S- Sangre: Si bien nació en Les Ulis, por sus venas corre sangre caribeña ya que su padre nació en Guadalupe y su madre en Martinica. Heny tiene además dos hermanos, Dimitri y Willy. Este último, siete años mayor, sería clave en su desarrollo futbolístico ya que le animaba a jugar de palomero para evitar que saliese lastimado en los partidos que jugaba con sus amigos.

T- Trezeguet: Muchos paralelismos hay en la carrera de estos dos delanteros que despuntaron a la vez en el Mónaco, se marcharon juntos a la Juventus y acabaron cosechando con la selección una Eurocopa y un Mundial. Dos talentos que compartían zona de actuación y la misma voracidad para perforar las redes contrarias.

U- United: El equipo de Manchester fue el único capaz de plantarle cara al Arsenal durante los años de mayor relevancia "gunner". Salieron victoriosos de la batalla los "Diablos rojos" pero al menos Henry se dio el lujo de marcarles uno de los goles más bonitos que jamás hizo en la isla, ese que marcó de volea a la media vuelta tras dos toques a la altura de la media luna. Caviar.

V- Vieira: Otro de esos compatriotas con los que coincidió en la última gran época del Arsenal. Sin embargo el mediocentro no era un cualquiera sino el hombre que sostenía junto al punta al equipo. Esa buena sintonía se trasladó también al combinado nacional, donde ambos fueron esenciales con sus respectivas virtudes.

W- Wenger: El entrenador le tuvo a sus órdenes durante diez temporadas diferentes repartidas a lo largo de tres etapas. Fue él quien decidió sacarle de la Juventus y sumarle a su proyecto en Londres después de haberle hecho debutar con anterioridad en el Mónaco. Henry se marchó cuando sospechaba que su compatriota encorbatado podría hacer lo mismo e incluso se dio el lujo de disfrutarle un poco más en los meses que pasó en el Arsenal tras la conclusión de la MLS.

X- XXI: Si bien es cierto que dio el salto del profesionalismo a mediados de los noventa no lo es menos que existe un cambio sustancial entre el jugador que buscaba progresar a finales del siglo XX y el que acabó convirtiéndose en uno de los referentes en lo que va del siglo XXI. Con el cambio de centuria llegó la madurez y con ella, todo lo que hemos disfrutado los amantes del deporte rey.

Y- Yakitori: Este tipo de brocheta de pollo típica en tierras japonesas es uno de los platos favoritos del astro galo, que asimismo no le hace ascos a la comida de otros lugares de Asia (Chin, Vietnam...). Henry es además un amante de la cocina jamaicana, la cual consumía con fruición durante sus años en Inglaterra.

Z- Zidane: Es probable que si el ex jugador del Real Madrid no hubiese nacido, Henry hubiese peleado de igual a igual con Platini por ser considerado el mejor pelotero de la historia de Francia. Eso nunca pasó y lo cierto es que "Zizou" acabó eclipsando a su contemporáneo si bien es cierto que gran parte de esa grandeza la consiguió por tener al lado a "Titi".

miércoles, 17 de diciembre de 2014

¿Qué ha sido de... Algunos hombres de Wenger (y X): Néstor Fabián Caballero?

Todo lo bueno tiene un fin y también este especial en la sección, dedicado a algunos de los fracasos de Arsène Wenger en lo que a fichajes se refiere. Durante diez entregas he aprovechado para repasar esos nombres que no tuvieron suerte con la camiseta del Arsenal a las órdenes del técnico francés. Jugadores olvidados como este argentino, apodado "Tyson" por su ceño siempre fruncido.

Nacido en la localidad de Misiones fue en el Guaraní Antonio Franco, club llamado así en honor a su primer presidente, donde el jugador se formó antes de dar un salto importante a las inferiores de Estudiantes de La Plata. Probablemente ese movimiento fuera precipitado ya que no tardaría demasiado en descubrir que allí se le cerraban las puertas.

Fue así como, en busca de una oportunidad, acabó en Paraguay. Le fichó primero el Tembetary y posteriormente el Cerro Porteño, uno de los grandes del país. Con estos últimos, en estado de gracia, alcanzaría las semifinales de la Copa Libertadores. Un argumento suficiente para que el Arsenal se fijara en él y pidiera su cesión.

Pronto encontró acomodo en el equipo reserva. No era lo más glamouroso pero le permitía estar disponible para un técnico "gunner" que contó con él en tres ocasiones. Sin embargo la más recordada será la primera, un partido de la Copa de la Liga en la que los suyos acabaron perdiendo por 5-0 contra el Chelsea.

Poco más pudo aportar antes de coger vuelo de vuelta, esta vez con parada en el Sol de América. Resultó un viaje provechoso hasta el punto que sus goles le trasladaron de nuevo a tierras británicas. esta vez al Dundee FC. Aguantó cinco temporadas en un lugar donde hubo que vender el estadio para pagar deudas. Como era de esperar, acabó llegando un descenso y su contrato fue rescindido.

Libre decidió iniciar su enésima aventura en Paraguay, esta vez atendiendo a la llamada del Olimpia de Asunción y posteriormente la del Tacuary. Sin apenas protagonismo en estos últimos, consideró que cerca de las tres décadas ya no iba a conseguir lo que no había logrado antes y puso tierra de por medio para llenar la cartera en el Daejeon Citizen.

Sin embargo aún le quedaban ganas de dar guerra, de seguir dándose paseos por el Viejo Continente. Solo eso explica sus fichajes por el Alki Larnaca y el Panachaiki, dejando entre medias un pequeño espacio para el respiro en las filas del Provincial Osorno chileno. Caballero acabaría esparciendo gran parte de la magia que le quedaba por dos clubes paraguayos más -el Nacional y el Tacuary- y por el Municipal guatemalteco. Eso sí, se dejó un poco para etapas postreras en el Sportivo Ameliano (donde ejerció de jugador-entrenador) y en el Deportivo Recoleta.

viernes, 12 de diciembre de 2014

La difícil conquista del Oeste

No corren buenos tiempos para la relación entre Europa y Rusia. Ni en el plano político ni en el futbolístico, con los equipos del país fuera de la Liga de Campeones antes de lo esperado. Un fracaso recurrente que no por ello deja de sorprender a todos aquellos que, antes de que arranque el torneo, esperan que de una vez por todas los rublos hagan su efecto en el panorama internacional.

La honrosa actuación del CSKA de Moscú en el llamado grupo de la muerte no es motivo suficientemente de alivio ni de orgullo. Más si se tiene en cuenta que el Zenit no ha podido pasar del tercer puesto pese a compartir cuadro con rivales de un nivel parejo al suyo y acabará en el paraíso dorado de la Liga Europa, refugio en el que encontró el primer título continental de su historia.

Ese torneo, por donde camina con paso firme el Dinamo de Moscú a lo largo de la presente edición, se ha convertido de un tiempo a esta parte en el hábitat natural para unos clubes rusos, que parecen pecar de falta ambición y consolarse con ser cabeza de ratón en el segundo peldaño del balompié continental.

De hecho solo el CSKA de Moscú ha sido capaz de colarse entre los ocho mejores de la Champions durante este siglo XXI y hay que remontarse hasta mediados de los noventa para encontrar el precedente más inmediato en la figura del Spartak de Moscú. Poco éxito en mucho tiempo, menos incluso que el acumulado por el global de los equipos ucranianos sin ir más lejos.

Si bien es cierto que el fútbol patrio ha sido víctima durante muchos años de una competición nacional muy abierta pero poco potente en la que el calendario les impedía llegar en plenitud a los momentos decisorios de la máxima competición continental, no lo es menos que el impulso económico reciente no ha solucionado los problemas.

A la potencia del este han llegado en los últimos años futbolistas y entrenadores con cartel. Hombres de porvenir seducidos por la chequera y la esperanza de un futuro más glorioso. Sin embargo esa semilla en forma de aspiraciones vitales no termina de germinar bajo el frío, oculta tímidamente bajo la escarcha.

De momento la única solución al asunto pasa por tener paciencia y desear que esta resista más que las ganas del triunfo inmediato que tienen por lo general quienes pagan los sueldos millonarios con sus ahorros. Con el Mundial a la vuelta de la esquina y el deporte rey cada vez más globalizado no es opción sino casi necesidad que Rusia se ponga las pilas y dé el salto que los espectadores reclaman.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

¿Qué ha sido de... Algunos hombres de Wenger (IX): David Grondin?

No lo tenía fácil el Arsenal para pasar como primero de grupo a la segunda fase de la Liga de Campeones ya que las circunstancias le exigían una goleada favorable o un tropiezo del Dortmund pero lo cierto es que dio la cara y dejó un gran partido ante el Galatasaray. Sí es verdad, no se puede negar, que los turcos no se jugaban nada y terminaron últimos de grupo con diecinueve goles en contra.

Se cumplió pues la lógica de esos partidos intrascendentes que se juegan en la máxima competición europea cuando ya está todo decidido. De eso sabe bien el francés David Grondin, pues protagonizó uno de ellos contra el Panathinaikos en la temporada 98-99. Fue especial ya que solo jugaría noventa minutos más vestido de 'gunner', en Premier League ni más ni menos que contra el Liverpool.

Esa fue su aportación en un lustro defendiendo los intereses del club, periodo donde tuvo que afrontar tres cesiones. Con ascendencia en la Isla de Reunión pero nacido en Juvisy-sur-Orge, a dieciocho kilómetros al sudeste de París, fue el Saint-Étienne quien le reclutó para sus inferiores cuando rondaba los quince años. Marcharse fue una decisión acertada ya que encontró allí el escaparate ideal para llamar la atención de Arsène Wenger.

Puso así rumbo a Londres. Es de suponer que su intención era sacar un billete solo de ida pero no le quedó más remedio que volver cuando decidieron prestarle unos meses. Aquella segunda etapa no funcionó. Sí le fueron mejor las cosas en el Cannes, donde se afianzó en el lateral izquierdo y recuperó las buenas sensaciones.

Engordó para morir ya que, sin la confianza de Wenger, aún habría tiempo para una mudanza al Beveren antes de abandonar definitivamente la disciplina inglesa para irse libre al Dunfermline escocés. Aguantó una campaña y acabó de nuevo en Francia, esta vez reclutado por el Stade Brestois 29.

En el fondo aquella no fue sino otra de sus estancias temporales en la tierra que le vio nacer. Acostumbrado a los idilios cortos, aceptó romper la monotonía para establecer una relación más o menos estable con el Excelsior Mouscron belga. Tres campañas en las que gozó de presencia en sus años de mayor progresión.

Sin embargo todo tiene un fin y, sin trabajo, firmó por el impronunciable Zalaegerszeg húngaro. Una excursión, como quien dice, antes trasladarse a Bélgica por tercera ocasión para moverse entre el KV Mechelen, el Mons y el Bruselas. Fueron los pasos previos al final de una carrera que le alcanzaría en el Stade Bordelais, integrante de las catacumbas del balompié galo. 

viernes, 5 de diciembre de 2014

Un derbi entre amigos

Siempre existe una tensión especial en los derbis de las ciudades porteñas. Receptoras de clase obrera, la pasión que acompaña a todos aquellos pobladores que encuentran en el fútbol la principal distracción en sus duros quehaceres diarios les dota de un clima especial que no se vive por ejemplo en lugares cosmopolitas. Basta ir a Italia para comprobar que no guardan parecido el duelo entre los dos conjuntos de Milán y el que mide a la Sampdoria con el Génova. Es solo un ejemplo, pero bastante ilustrativo.

Sin embargo, como en todo, hay excepciones. En un país donde la duplicidad de clubes de alto nivel por urbe no es abundante, las máximas rivalidades se afrontan en ocasiones de manera diferente. Rotterdam, única holandesa con tres entidades de cierto renombre entre sus muros, celebra este fin de semana un duelo fratricida de guante blanco.

Con los aficionados del Sparta como espectadores imparciales, o al menos no protagonistas en el evento, el choque entre el Excelsior y el Feyenoord es más una pachanga de colegas a gran escala que una de esas tardes de furia y espumarajos por la boca que centran las miradas de medio mundo y se difunden a gran escala como un espectáculo de masas.

Primero porque la situación presente y pasada les sitúa en puntos antagónicos. Mientras uno tiene sus vitrinas llenas de trofeos y pelea a día de hoy por entrar en Champions, el otro aspira a consolidarse en la máxima categoría después de su reciente ascenso. Realidades completamente opuestas que hacen de la pequeña distancia física entre sus barrios un abismo.

Tampoco a nivel social lo que se juega este sábado a las 18.30 de la tarde es muy relevante. Mientras en los duelos contra el Sparta sí que existe una lucha de clases a pequeña escala al considerarse a esta entidad como la mejor representante de los escalones más altos, sus otros dos rivales comparten orígenes más humildes.

Unas raíces comunes cuyo sustrato va más allá. Conscientes de que la mejor forma de combatir al enemigo es unirse a él, el Excelsior hace tiempo que asumió un papel de 'satélite' en lo que respecta al gigante de la ciudad. Acuerdos unas veces no escritos y otras sí que se han materializado a lo largo de los años en cesiones y sobre todo en un equipo con el que hacer causa común en materia de inferiores.

La asociación, es cierto, no ha sido del agrado de todos. Mientras el Feyenoord permanece ajeno a la rivalidad subido a su grandeza, algunos seguidores de su compañero de viaje se sienten humillados por las circunstancias e intentan apelar al orgullo. Voces discordantes que no pasan a mayores más allá de dos veces por temporada, si es que coinciden. Esta campaña así sucede y por ello el tercer clasificado deberá intentar sacar los tres puntos en un territorio "amigo" donde no gana desde el 2008.

viernes, 28 de noviembre de 2014

Atrapados por su pasado

Si no fuera porque el Bayern de Múnich es líder destacado, muchas personas iletradas en el mundo del fútbol darían por válida y lógica la clasificación de la Bundesliga si se la presentaran dada la vuelta. Por descontado, rara vez los bávaros serán farolillo rojo, pero en otras circunstancias sí resultaría normal que el Stuttgart, el Werder Bremen, el Borussia Dortmund y el Hamburgo ocuparan los puestos de Liga de Campeones.

Pese a ello no siempre las situaciones ocurren conforme a una lógica y cuatro de los equipos punteros del país pelean a día de hoy por evitar el descenso a Segunda. Quienes hace no demasiado luchaban por la ensaladera, los mismos que han conquistado quince de las cuarenta y una ediciones de la Bundesliga, se mueven ahora en un fango que hace no demasiado les resultaba ajeno.

Falta mucha competición pero lo cierto es que, dadas las circunstancias, queda la sensación de que este año caerá por fin al abismo algún histórico después de que ya vayan siendo varias las temporadas en las que clubes de relumbrón han jugado con fuego hasta el periodo estival, salvando el cuello en el último aliento.

El caso más claro es el del Hamburgo, que acarició el pasado verano su primer cambio de categoría después de jugarse el destino en una promoción con el Greuter-Fürth. Solo la magia del turco Hakan Calhanoglu (un futbolista por el que Bayer Leverkusen ha desembolsado el último mercado catorce millones de euros) y el acierto de Lasogga (autor de dos de los seis goles que lleva el equipo en total este curso), evitaron las lágrimas.

Dudas dejó también el Werder Bremen, que aún intenta desvestirse del 'Schaafismo'. Campeón hace más de una década, su empeoramiento ha sido progresivo con la caída de los años hasta el punto de acabar con el mito que dirigía su banquillo desde comienzos de siglo. Los parches no han servido para mejorar las cosas. Acostumbrados al caos sobre el terreno de juego, al todo o nada, solo la llegada del ucraniano Victor Skrypnyk al banquillo procedente del filial parece haberles despertado del letargo, aunque aún es pronto para sacar conclusiones.

La locura durante los noventa minutos, ese fútbol de cuchillo entre los dientes, parece haber invadido también al Stuttgart. Los de Baden-Württenberg tienen las mismas cifras que el Werder pero aún menos puntos. Capaces de marcar diez de sus catorce goles en tres partidos y encajar el mismo número en el mismo tiempo; sus problemas para dejar la portería a cero explican en parte su ausencia de regularidad.

Y luego está el caso del Dortmund, cuyo arranque de temporada solo puede explicarse desde las lesiones y la marcha de Lewandowski. Con sus estrellas incapaces de conseguir la regularidad debido a los problemas físicos e Immobile demostrándose poco apto para suplir al polaco, se encuentran en esa peligrosa situación del club que piensa que saldrá del pozo solo por su calidad individual mientras pasan las jornadas sin que vea la luz.

Todos ellos, por supuesto, tienen recursos no solo para salvarse sino para remontar posiciones e incluso llegar a Europa. Sin embargo la igualdad cada vez más evidente en un campeonato cuyo nivel mejora por momentos les ha pillado a contrapié y confiados. Alguien debe explicarles, antes de que lo hagan los resultados, que del pretérito ya no se vive. 

miércoles, 26 de noviembre de 2014

¿Qué ha sido de... Algunos hombres de Wenger (VIII): Rhys Weston?


Durante los últimos días, a decir verdad durante los últimos meses, el Arsenal ha sido noticia en el panorama internacional por la plaga de lesiones que ha sufrido. Generalmente este tipo de situaciones suelen traer consigo oportunidades para los canteranos. Darles la alternativa a los jóvenes es una eventualidad que, en el caso de Wenger, nunca ha supuesto un problema.
 
En ocasiones esa valentía se ha revelado como una buena decisión. En otras, por ejemplo en el caso de Rhys Weston, no tanto. Si bien es cierto que no se trata de un fichaje propiamente dicho sino de un caso de promoción interna, lo cierto es que no puedo resistirme a hablar de este futbolista galés; que apenas dispuso de algunos minutos en la primera plantilla 'gunner'.

Debutante el mismo día que Ashley Cole, las trayectorias de uno y otro acabaron siendo antagónicas. Mientras el internacional inglés se convirtió con el tiempo en uno de los mejores laterales del mundo, Weston no tardó demasiado en salir rumbo al Cardiff. Un viaje más prolífico de lo esperado, pues allí dejó seis temporadas de su carrera.

Fue una etapa con altibajos en la que sufrió, entre otros reveses, una lesión de rodilla y una bajada de salario. Al final todo acabó con una cesión al Viking de Stavanger noruego. Las hemerotecas hablan de que su aportación al club nórdico se limitó a quince minutos, lo que tardó en abandonar el campo con su hombro dislocado durante un partido ante el Brann que acabarían ganando por 5-0.

Despedido el entrenador que le había llevado e incapaz de entenderse con el nuevo por cuestiones idiomáticas, regresó al Cardiff. Sin embargo se encontró la puerta cerrada, motivo por el cual se puso a entrenar con el Yeovil Town antes de firmar por el Port Vale, donde apenas estuvo unos meses a comienzos del 2007.

Libre le sacó del mercado el Walsall, que acabó ganándole la partida al Hereford. Allí siguió con su evolución a lo largo de tres cursos. Llegó entonces el momento de probar una nueva liga y se marchó al Dundee United escocés. Siguiendo con su gafe, el club acabó descendiendo. Pese a ello aguantó una temporada más en la que le fue adjudicado el brazalete de capitán.

Tras aquello hicieron acto de presencia las aventuras mas exóticas de su carrera. Buscando nuevos retos, Weston se mudó al KR Reykjavik. Duró siete meses antes de abandonar la disciplina por problemas económicos y enrolarse en el Sabah FA malasio. Allí se encontró con una competición donde los campos eran poco profesionales y las inundaciones condicionaban las fechas de los partidos.

Decepcionado, decidió irse por el camino conservador y regresar a Inglaterra para apurar sus últimos años de fútbol. Eligió en su retorno al Wimbledon, equipo cuyo estadio se encontraba a menos de una milla del hospital donde nació. Sin embargo ese contacto con sus orígenes más primigenios no funcionó y fue cedido al Sutton. Colgadas las botas, ahora trabaja como consultor de ventas para una compañía llamada "Your golf travel".