jueves, 18 de abril de 2013

¿Qué ha sido de... los austríacos de la Real Sociedad (I): Marcus Pürk?

Mucho antes de que la Real Sociedad disfrutara de su excelente momento actual, antes incluso de que pasara por Segunda División y de que quedara subcampeona de Liga clasificándose para la Champions, aterrizaron en San Sebastián dos jugadores ofensivos nacidos en Austria; Markus Purk y su compatriota Dietmar Kühbahuer.

Esta semana y la que viene os hablaré de ellos. Por orden de llegada a San Sebastián, he decidido empezar por Purk, que coincidió con su compatriota vistiendo la camiseta verde y blanca del Rapid de Viena pero que se marchó en la operación que propició el aterrizaje de este último en el vestuario blanquiazul. Marcus apenas duró un año en el que su falta de acierto le hizo perder protagonismo en las alineaciones.

Conviene decir, eso sí, que su adquisición parecía un acierto a juzgar por el cartel que traía consigo. Formado en la cantera del Austria de Viena, el traspaso al máximo rival hizo correr ríos de tinta y que le pitaran durante un tiempo los oídos. Las cifras demuestran que no entendía de presión y que, independientemente de los colores que le pagaran, no estaba dispuesto a decaer en su rendimiento.

Se coronó como pichichi compartido del campeonato nacional con la irrisoria pero sólida cifra de trece goles y fue considerado por muchos el mejor jugador de la competición, todo ello con 21 años. Como decía antes los precedentes no se cumplieron en España y encadenó tras la Real dos cesiones consecutivas. La primera fue al Sturm Graz. La segunda, aún más provechosa y con opción de compra, de nuevo al Rapid de Viena.

En la capital consiguió levantar una carrera que parecía ir cuesta abajo. Hasta tal punto fue así que se interesó por él un conjunto alemán, el Múnich 1860. Allí pasó cinco campañas que acabaron siendo un calvario por sus reiterados problemas físicos, lacra que le impedía rendir con regularidad. Al final abandonó la entidad en 2004 cuando esta descendió a Segunda para retornar a su tierra. Fue el principio del fin.

El Admira Wacker fue su primera parada pero con ellos solo pudo jugar un partido. Regresó entonces a la capital para militar en el First, un club de tercera división completamente alejado del glamour del Austria o el Rapid. Pese a ese paso hacia atrás, consiguió una oportunidad en Segunda de la mano del ASK Schwadorf. No cuajó y tras una cesión al Admira, siguió con su racha de equipo por año.

Primero el Stockerau, donde alternaba su actividad sobre el césped con su formación como entrenador, y luego el Simmeringer fueron las últimas paradas antes de encontrar de nuevo la estabilidad en el Margarethen, el lugar donde, a sus 38 años, terminará de marchitarse el currículum de un futbolista que desperdició su talento. 

2 comentarios:

Joan Miquel dijo...


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Saludos y gracias de antemano

maillot foot dijo...

Regresó entonces a la capital para militar en el First, un club de tercera división completamente alejado del glamour del Austria o el Rapid