miércoles, 27 de abril de 2011

¿Qué ha sido de... César Sampaio?

Si el otro día en el post dedicado a los delanteros senegaleses salía a colación el nombre de El Hadji Diouf como el del primer hombre que perforó una portería en el Mundial de Corea y Japón he aquí el que tuvo tal honor en el Mundial de Francia 98. Fue a los cuatro minutos del encuentro que midió a Brasil con Escocia tras rematar de cabeza en el primer palo un saque de esquina.

No sería el único que anotaría este mediocentro más destructor que constructor en la cita que le dio a conocer internacionalmente ya que también marcó los dos primeros goles de la victoria de Brasil frente a Chile por 4-1 en los octavos de final. Fueron las mejores actuaciones en el gran escaparate del jugador que cuenta con una de las carreras peor gestionadas de la historia del fútbol.

Quizás porque no veía el fútbol como algo competitivo o porque lo hacía de forma diferente a los demás, el caso es que se marchó a Asia cuando en condiciones normales todos los futbolistas suelen emigrar a Europa. Prefirió ser cabeza de ratón y quizás por ello se perdió un gran pelotero, poco técnico pero tremendamente eficaz.

Solo así se explicarían sus buenos comienzos en Brasil. Debutante en el Santos con sólo 18 años, a los 22 ya había recibido la Bola de Ouro, premio que reconoce al mejor futbolista de la competición nacional. Un galardón que le volverían a otorgar tres años después, en 1993, cuando ya jugaba para las filas del Palmeiras. De esta forma se convirtió en el único futbolista que ha hecho doblete en la historia junto con Falcao, Zico y Roberto Costa.

Pudo ser ese el momento de abandonar su país buscando una aventura más ambiciosa pero no fue así. Aguantó una campaña más y a los 27 años se marchó a jugar al Yokohama Flugels japonés. Fueron los años en los que volvió a la selección y en los que probablemente más disfrutara.

Tres temporadas en las que conoció un fútbol diferente sacrificando por ello una prolífica carrera como futbolista ya que después de aquello nada sería lo mismo. Con 31 años regresó a Brasil para firmar con el Palmeiras y con 32 se decidió finalmente a dar el salto a Europa fichando por el Deportivo de la Coruña. El hecho de que jugara poco os exime de culpa a los que no le recordéis trotando por los campos españoles.

Allí solo pasó una temporada antes de sacar billete de vuelta para enrolarse en el Corinthians. Una experiencia fugaz previo retorno a Japón, su segunda patria, donde aceptó una oferta de Kasywa Reysol y posteriormente una del Sanfrecce Hiroshima, con el que demostró que aún podía jugar de forma regular con 36 años.

Y lo hizo de tal modo que aún tuvo una oportunidad más en el Sao Paulo, cerrando un círculo que muy pocos han completado, el de jugar en los cuatro grandes de la ciudad. Tras eso se retiró centrándose su actividad en formarse como entrenador y en la selección brasileña de Showbol, con la que disputó algún que otro encuentro.

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