miércoles, 8 de septiembre de 2010

¿Qué ha sido de... Avi Nimni?


Hay una estirpe de futbolistas cuyo nombre produce pavor entre los aficionados del que fue su equipo y les hacen recordar épocas pretéritas en las que nada parecía salir bien. Cada club tiene el suyo. Son los Petit y Bogarde del Barcelona, los Rodrigo y Balic en el Real Madrid, Marcelinho Carioca en el Valencia y nuestro protagonista de hoy entre otros en el Atlético de Madrid.

Durante su estancia en la ribera del Manzanares jugó poco y jugó mal pero es seguro que aquellos que vivieron esa época no olvidan su nombre como una de las peores inversiones ecónomicas en la historia de los rojiblancos. El israelí llegó avalado por Antic como un jugador capaz de encontrar en cada momento la mejor jugada posible y lo que encontró fue acomodo en el banquillo, en parte por culpa de una inoportuna lesión.

Y a pesar de todo, a pesar de los palos, de los pitos, de los insultos o de las pintadas que aparecieron en su contra, de que en España será recordado a modo cómico por varias generaciones, a pesar de todo eso, es historia en su país. Uno de esos extraños casos de futbolistas que tras la defenestración en las grandes ligas consiguen encontrar acomodo en otro lugar y convertirse en héroes. Pero vayamos por partes.

Nimni debutó a comienzos de los años 90 como profesional en las filas del Maccabi del Tel Aviv. Con sólo 18 años consiguió hacerse con un puesto en el primer equipo gracias a su gran talento, que combinaba con una sorprendente capacidad anotadora. Estas virtudes llamaron la atención del Atlético, que en el año 98 decidía pagar cuatro millones de euros por sus servicios.

Poco más de diez partido jugó con la elástica colchonera antes de volver a la capital israelí durante un año y de probar de nuevo suerte en una gran liga. El Derby County se lo llevó cedido y a pesar de marcar en su debut, jugó aún menos que en la capital de España. Entendiendo que el fútbol de élite no se había hecho para él volvió de nuevo a su casa, que siempre le recibió con los brazos abiertos al igual que su selección -con la que llegó a disputar 80 partidos-.

De hecho muchos son los episodios que le encumbran como leyenda del conjunto hebreo, sobre todo en la etapa posterior a sus viajes fallidos por la Liga y la Premier. A su regreso en el año 2000 coincidió con el que fuera seleccionador Shlomo Sharf. Este le criticó duramente y en público tras un partido e intentó convercer al dueño para que le traspasara. El tiro le salió por la culata y acabó siendo despedido.

No fue la única vez que Nimni acabó quitándole la razón a un entrenador. La segunda ocasión que esto sucedió, sin embargo, lo hizo sobre el terreno de juego. En la temporada 2002, con otro mítico del club como Nil Kringer de entrenador, fue relegado al banquillo en la jornada catorce en favor de Baruch Dego. Dieciséis después su sustituto se lesionaría del tobillo y le volvería a tocar coger el mando. Él solito remontaría el decisivo encuentro ante el Beitar Jerusalén, anotaría un hat-trick ante en Bnei Yehuda y abriría la lata en el partido que le dio el título liguero a su equipo frente al Hapoel Petah Tikva. Y encima sería el pichichi del equipo con 14 goles.

Tal demostración de superioridad no debió sentar bien dentro del vestuario y este acabó dividiéndose en dos bandos. Por un lado los que apoyaban al bueno de Nimni y por otro los que no, abanderados por el exjugador del Brescia Tal Banin. La disputa la zanjó Kringer de forma salomónica echando a los dos.

Mientras Banin tuvo que conformarse con lo que pudo, Nimni se marchó dos años al Beitar Jerusalén donde se convirtió en la estrella indiscutible del equipo y anotó 20 goles en dos temporadas desenvolviéndose, como siempre, de mediapunta. Mientras, en el estadio de Maccabi el ambiente era infernal y los aficionados del equipo peregrinaron al estadio durante dos años con camisetas negras en señal de luto por la marcha del jugador. Incluso se llegaron a oir cánticos como"Llevamos el 8 en la sangre, Nimni siempre será del Maccabi".

Ante esta tesitura Kringer tuvo que tragarse sus principios y volver a fichar al israelí para el equipo de sus amores, donde se retiró en 2008 como el máximo goleador de la historia del club y el tercer máximo goleador de la historia de la liga. En la actualidad desempeña la labor de Manager General del club y, a final de año, la directiva ha anunciado que retirará el dorsal número 8 en su honor. El fútbol siempre da una segunda oportunidad. Ver para creer.

4 comentarios:

Agustin Peraita dijo...

jajajaja...genial

Àlex Cubero dijo...

Muy grande, Carlos. Un día tienes que hacer un especial Dragan Ciric, ese jugador escuálido y desgarbado que pasó sin pena ni gloria por el Barça. Un abrazo catalán desde Bogotá.

snedecor dijo...

Buff, Nimni, Ongjenovic, Ciric... una época irrepetible de nuestro fútbol, jeje... Un "renaldinho" de manual

Hoy publico una entrevista a Luis Martínez, ex-canterano del Real Madrid que disputó el Mundial sub'20 de Qatar 1995 y que colgó las botas hace 10 años para dedicarse al teatro. Un tipo interesante
http://recuerdosdenigeria.blogspot.com/

Nico García dijo...

Bonita historia, tío, sabes mucho...
Saludos desde La Escuadra de Mago