viernes, 11 de octubre de 2013

En busca del "Aztecazo"

Huyendo de los medios por una salida alternativa del aeropuerto y en el más absoluto silencio. Así llegó a Ciudad de México la selección de Panamá, que se resguarda bajo el paraguas de la discreción horas antes de disputar el que probablemente sea uno de los partidos más importantes de su historia.

Los "canaleros", poco habituados a estas situaciones, miran de cerca la disputa del Mundial o al menos la repesca que les permita mantener la esperanza. Todo forma parte de un sueño demasiado atractivo como para despertar pero al mismo tiempo tan complicado que pensar en conseguirlo infunde respeto, mas si se tiene en cuenta que para vivir un "Maracanazo" antes hay que firmar un "Aztecazo".

Eso sí, con mejor diferencia de goles, el destino está en sus manos y nunca puso tan cerca de la boca un caramelo semejante. Es un privilegio ganado por derecho, el premio a la osadía de un equipo sin complejos manejado por el mito nacional Dely Valdés. De su cabeza ha nacido un proyecto en el que las inferiores se han ido integrando de forma gradual con los mayores creándose un vestuario intergeneracional donde se busca lo mismo,  llevar a Panamá a la cita más importante del panorama internacional.

Sin apenas futbolistas en Europa pero con una fuerte presencia del fútbol patrio, el sentimiento de identidad y el orgullo han sido armas muy poderosas ante la mayor experiencia competitiva de sus rivales. El combinado nacional, que durante años personalizó sus anhelos imposibles en las estrellas del momento, tiene ahora un grupo cohesionado y alegre que sale sin miedo a cualquier escenario y ante cualquier rival.

Viajar a Brasil sería el acabóse, la piedra final de un edificio que se comenzó a construir a principios de los noventa lejos de la tierra, en España. Allí Rommel Fernández se convirtió, hasta su muerte en un accidente de tráfico, en el abanderado; en el embajador solitario de un fútbol anárquico y casi en pañales que despertaba al abrigo de sus goles.

Recogería el testigo de ese profeta Dely Valdés, quién hoy se encarga junto a su hermano gemelo de dirigir al seleccionado más glorioso hasta la fecha. No hay rostros conocidos pero sí una responsabilidad con los que estuvieron antes; con el que se sienta en el banquillo y con el pionero que hoy bautiza con su nombre el estadio nacional.

Sea cual sea el desenlace, quedará la sensación de que por fin se ha empezado a dibujar el sendero hacia la gloria. Panamá evoluciona favorablemente siguiendo la estela de otros combinados continentales que hacen bien las cosas desde hace tiempo. Las distancias entre todos son cada vez menores y por eso México pasea por un abismo impensable hace menos de una década, cuando el pastel de la CONCACAF se lo repartían entre dos y los demás recogían las migajas. Solo la calidad puede purgar al "Tri" de sus pecados en noches donde el vicio se impuso al oficio.

Por cuestiones personales me será imposible publicar el lunes día 14 de octubre. Dejo el próximo post para el miércoles. Disculpad las molestias.

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