miércoles, 13 de marzo de 2013

¿Qué ha sido de... Roman Kosecki?

 
Confieso que me he topado con Kosecki casi de refilón, mientras buscaba información para escribir sobre otro protagonista. La historia del que había pensado saldrá en esa sección, no os quepa duda, pero antes prefiero contaros la de este punta que llegó para sustituir a Futre en el Altético y se marchó sin pena ni gloria.

Oriundo de Piaseczno, en el centro de Polonia, se fogueó en algunos clubes modestos antes de ganarse una oportunidad en la capital, Varsovia. Primero le reclutó el Gwardia y posteriormente el más poderoso Legia, un escaparate que aprovechó para dar el salto extramuros rumbo a la competición otomana.

Allí vistió la camiseta del Galatasaray y siguió labrándose un nombre que le permitiría dar un paso más hacia adelante. Observando el éxito y el predicamento del que gozaban sus paisanos en España y especialmente en el Osasuna optó por decir sí a una oferta del conjunto navarro, a quien regalo goles suficientes como para fichar por el Atlético.

La misión para la que fue adquirido por Jesús Gil, suplir a todo un mito, era de alto riesgo y Kosecki no estuvo a la altura. En su defensa conviene decir, eso sí, que tuvo que vivir la época en la que los entrenadores entraban y salían del vestuario como Pedro por su casa, lo que no le ayudó a adaptarse a su nuevo rol y su nueva vida.

Defenestrado subió más al norte rumbo a Francia. Lo que parecía un paso atrás acabó siendo uno hacia adelante. Con él en la plantilla aquél Nantes por el que un servidor sentía mucha simpatía de pequeño (puede que fuera por el llamativo color de su camiseta o por la resonancia del apellido de Reynald Pedros), alcanzó las semifinales de Champions.

Su aportación a la causa, eso sí, no fue todo lo prolífica que se esperaba y por eso acabó traspasado al Montpellier, donde tampoco brilló en exceso. Por entonces tenía 31 años y una carrera que empezaba a agostarse. Tras volver a tierras polacas para unirse una vez más a la disciplina del Legia, acabó cogiendo un avión a un lugar lejano para colgar las botas. Eligió Chicago. Su nombre quedará por siempre ligado a la nostalgia por ser el primer goleador en la historia del Fire.

Retirado, comenzó entonces una nueva época vital. Mientras unos compañeros se hacen entrenadores o representates, el decidió meterse en política prestando su figura a los demoscristianos "Plataforma cívica", con quienes llegó a ser parlamentario. Finalmente fue candidato a las elecciones federativas en su país, donde caería ante el mito Zbigniew Boniek.

1 comentario:

Álvaro Lamela dijo...

Muy dado a la fiesta y a tocar la guitarra. De hecho, se le vio por varios conciertos en Pamplona.