miércoles, 20 de febrero de 2013

¿Qué ha sido de... Entrenadores viajeros (VI): Edson Tavares?


Una de las cosas bonitas de este serial que inicié algunas semanas es que yo mismo soy capaz de sorprenderme con cada protagonista que pasa por aquí. De esta forma nombres de los que apenas tenía referencia se convierten para mí en dignos merecedores de un post desde el momento en el que leo su historia. Es el caso de Edson Tavares, entrenador nacido en Brasil y poseedor de una carrera trashumante digna de su compatriota Sebastiao Lazaroni.

Las cifras hablan por sí solas. En treinta años de carrera profesional, el técnico que hoy tratamos ha pasado por doce países que van desde la parte más occidental a la parte más oriental del mundo. En su haber queda no haber dirigido en África y Oceanía pero a sus cincuenta y seis años aún tiene tiempo por delante para saldar esas cuentas pendientes.

Caído en el mundo desde Rio de Janeiro dentro del seno de una familia con raíces haitianas, resulta difícil saber cómo y por qué ya se había hecho con las riendas del Fribourg suizo a los veintiséis años. Y de la misma manera resulta inexplicable intentar entender como un club tunecino, el Stade Soussien, le encontró en ese puesto y le sentó en el banquillo.

Y ya puestos a desvelar enigmas, convendría descubrir qué hizo allí para que la federación jordana le diera el cargo de seleccionador con solo treinta años. En apenas tres pasos Tavares había pasado por encima de un sistema en el que a otros les lleva décadas prosperar. Después de aquello, con un buen cartel, el resto de su carrera ha ido surgiendo por sí sola.

Tras pasar por el Al-Ramtha sin salir del país asiático, su siguiente destino fue el Portoalegre FC, primera entidad que le dio la oportunidad de entrenar en su tierra natal. Eso sí, no duró demasiado. Como si viniera marcado por una señal celeste, el preparador carioca estaba destinado a difundir su sabiduría por el mundo al margen de los localismos.

Por ello se convirtió en asistente en Chile tras su breve paso por un club suizo de medio pelo. Un año después empezaron los noventa y el cambio le pilló de nuevo en Medio Oriente manejando los hilos del Al-Hilal saudí, una experiencia a la que le siguió otra en el Al-Salmiya kuwaití. Allí volvería para dirigir al Khaitan con un paso intermedio por Vietman, donde se convirtió en el primer técnico foráneo encargado del combinado nacional y en el blanco de muchas de las iras de los aficionados.

Como si fuera un gran pintor, a su etapa al servicio de los jeques le siguió una china. Cuatro clubes cayeron en sus manos de forma consecutiva: El Guangzhou Songri, el Sichuan Guancheng, el Shenzhen Pingan y el Chongqing Lifan. Luego llegaría una segunda escaramuza, igual de infructuosa que la primera, en el seleccionado vietnamita.

Concluida esta aceptó regresar a su país para ejercer como director deportivo del Americano, aunque entre medias se tomó un break para decir sí a una oferta del Sepahan iraní. En las 2007/2008 apostó por el reto de encargarse de las inferiores de Omán. A posteriori regresó al Shenzhen. Finalmente cansado de Asia, cruzó el globo rumbo a Haití, la tierra de sus antepasados. Allí ha tenido que trabajar con unos medios de lo más precario pero nadie le ha reconocido ese esfuerzo. Una derrota por 1-0 contra Antigua y Barbuda sepultó su imagen. Fue acusado de destrozar el sueño sueño de millones de personas y de querer convertirse en "héroe" para acabar siendo un "cero" ("He wanted to make his own move to be a hero. Now he is a zero", llegó a decir un portavoz de la Federación tras el partido). Hoy Tavares se encuentra en el paro, aunque es probable que su macuto tenga ropa dentro por lo que pueda pasar.

Por cuestiones laborales me será imposible actualizar el blog hasta el próximo lunes. Disculpad las molestias.

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