viernes, 30 de noviembre de 2012

Hablando de fútbol con: Juanfran García (AZAL PFC Baku)

 
P. ¿Cómo acaba un futbolista que jugaba en un pequeño pueblo alicantino llamado La Nucía en el AZAL Baku de la liga azerí?

R. Todo surge a raíz de un contacto de mi representante en Rusia. Ellos estaban interesados en que asistiera a unas pruebas ya que les había enviado el historial de mi carrera y les había dado buenas referencias.

P. ¿Cómo reaccionaste cuando recibiste la oferta?

R. Bien. Me puse muy contento porque ahora la situación en las categorías inferiores del fútbol español no es la mejor. El Elche me había llamado un tiempo antes y estuve trabajando con ellos toda la pretemporada pero al final la contratación no llegó a cuajar.

P. ¿Cómo está siendo tu adaptación?

R. Muy buena. No sé el idioma pero un término medio de entendimiento es el inglés así que me puse en marcha con él. Con la ayuda de los traductores del club, la verdad, es todo más fácil.

P. ¿Cómo es el día a día de un futbolista español en Azerbayán?

R. Muy normal y similar al de España. Entreno, descanso y en los ratos libres aprovecho para aprender y estudiar más el idioma. Luego cuando puedo paseo por la capital y conozco un poco más Baku.

P. ¿Conoces a más compatriotas que como tú hicieron las maletas por trabajo y se marcharon a vivir allí en busca de una oportunidad?

R. Sé de varias personas españolas que como yo están aquí pero no he tenido la oportunidad de ponerme en contacto con ellas puesto que los equipos en los que ejercen juegan a cinco o seis horas de mi. Pero he conocido a brasileños y argentinos, cuyo idioma es bastante similar. Es agradable poder entenderte a la perfección.

P. ¿Cómo es el país? Su cultura, su clima, sus gentes...

R. Baku es una ciudad muy conocida. De hecho el festival de Eurovisión se celebró aquí. Azerbayán es un país que está creciendo mucho gracias al descubrimiento de petróleo y puedo asegurar que dentro de unos años habrá gente que querrá jugar al fútbol por esta zona. Sus habitantes son muy religiosos y tienen una forma de ser un poco extraña para mí. La respeto aunque no creo que logre adaptarme a ella. Quizás lo más triste aquí sea la afición al fútbol. En España somos más valorados y eso se agradece. En cuanto al clima, es un poco seco y en invierno muy frío y con grandes nevadas. Pero también apetece ya que en los equipos en los que estuve nunca me pilló una.

P. Leí en tu Twitter que el derbi contra el Baki fue el peor partido de tu carrera. ¿Qué pasó? ¿Eres muy activo en la red social del pájaro?

R. Fue un partido en el que el trabajo estratégico y táctico que hicimos no funcionó. Cuando las cosas salen mal desde el principio a veces resulta un poco difícil cambiarlo. En cuanto a las redes sociales sí, soy muy activo, tanto en Twitter (@3juanfran) como en Facebook. Me gusta tener a mis amigos y a la familia informados. Es agradable recibir apoyos y saber que tu gente está ahí.

P. ¿Cómo es el fútbol allí?. ¿Toque o pelotazo?. ¿Cómo se trabaja con respecto a España?
 
R. Las ideas de los entrenadores y directores son muy claras. Se habla muy bien de nuestro país. En especial tienen como referencia al Barcelona, lo que significa que les gusta tener mucho el control del juego y salir tocando el balón.

P. En lo personal imagino que estarás satisfecho. Eres titular indiscutible...

R. Deportivamente estoy muy contento. Tengo la suerte de haberlo jugado todo y poder ayudar al equipo con todo lo que sé.

P. ¿Te preguntan tus compañeros por el fútbol de aquí?. ¿Qué referencias tienen de la
selección?. ¿Son más del Madrid o del Barcelona?

R. La selección aquí es magistral. Solo se hablan cosas buenas. He de decir que como lateral izquierdo que soy y extrajero en el país, mis compañeros me dicen "Alba". La verdad es que no me molesta que me llamen como al gran Jordi. Sería un honor poder compartir vestuario con él.

P. ¿Piensas algún día volver a España o a día de hoy no te lo planteas?

R. Ahora mismo salvo que me llamara un equipo de Primera o a lo sumo de Segunda no me iría. Estoy muy contento y con la ilusión de poder clasificarnos para la Europa League, que es algo que todo futbolista quiere. Eso sí, mi sueño es jugar en Primera y en la selección. 

jueves, 29 de noviembre de 2012

¿Qué ha sido de... Danijel Ljuboja?


En la galería de peinados estrafalarios que proliferan en el fútbol moderno, el del serbio Danijel Ljuboja siempre ha ocupado un lugar destacado. Tanto es así que si no fuera por él, probablemente habría ingresado la lista de los futbolistas anónimos hace ya tiempo, cuando se demostró que no estaba capacitado para triunfar en un grande y que su techo pasaba por ocupar un papel secundario dentro de clubes de nivel medio europeo.

Sin embargo resulta complicado pasar desapercibido cuando mides casi 1,90 y en tu cabeza se dibuja un mosaico surreal de rayas negras y amarillas que podría lucir cualquier protagonista de las películas ochenteras de ciencia ficción. En principio fue una en el centro de la cabeza, luego fueron dos, luego tres, luego otra vez dos... difícil explicar los mecanismos mentales que orientaban al punta en sus gustos estilísticos.

Nacido en la localidad croata de Vinkovci pero internacional con Serbia y Montenegro hasta en diecinueve ocasiones, pasó por la cantera del Osijek y el Estrella Roja antes de militar en las inferiores del Sochaux. Sus cualidades, diferentes a las de muchos delanteros que abundaban en el país, se abrieron las puertas del primer equipo. No lo hizo mal en las dos temporadas con el equipo de la Peugeot.

Marcó goles y llamó la atención de otros clubes del país galo. Fue el Estrasburgo quien le reclutó finalmente. Gracias a ello puede contarle a sus nietos que compartió vestuario con Chilavert pero a cambio sufrió un descenso en medio de una época de cambios. A pesar de las eventualidades él lucía. Por ello dio su primer gran salto rumbo al Paris Saint Germain a cambio de más de tres millones de euros.

Por entonces el club capitalino no era ni la sombra de lo que es hoy cuando el vivir en la "Ciudad de la Luz", uno de los lugares con más encanto del planeta, le estaría vetado dado el elenco de estrellas importadas por el jeque. Llegó a jugar la Champions y metió algún que otro gol antes de ser enviado a Alemania, el país en el que pasaría los siguientes años de su vida. No sabía lo que le esperaba.

Primero aterrizó en Stuttgart como cedido antes de quedarse definitivamente. Sin embargo problemas con su contrato le obligaron a trabajar con el segundo equipo antes de marcharse a préstamo con el Hamburgo durante una campaña. Allí también llegó a militar en el reservas pese a sus 28 años. Volvió, y al invierno siguiente se enfundó en el mismo régimen la camiseta del Wolfsburgo, donde tampoco terminó de afianzarse.

Ya libre, este futbolista que había movido quizás más dinero del que en realidad valía, retornó a Francia para defender el escudo del Grenoble. Lo hizo un curso antes de escuchar la llamada del Niza, donde estuvo hasta julio de 2011. Renunció entonces al lujo y la buena vida de la costa azul y exploró un país en el que nunca había estado antes con anterioridad, Polonia. Allí, a los 34 años, ya maduro, ha vuelto a encontrarse consigo mismo. Tras acabar la pasada temporada tercero, su equipo el Legia Varsovia es el líder de la Ekstraklasa. Él, con nueve goles, es el pichichi.
 
Hoy por la noche publicaré una interesante entrevista con el futbolista español del AZAL PFK Baku, Juanfran García. Os recomiendo que le echéis un vistazo.

martes, 27 de noviembre de 2012

Lo que Boney le debe a Bony

 
Fue en mayo de 1976 cuando Boney M. sacó al mercado el single que cambiaría su vida, "Daddy Cool". La voz grave de Frank Farian contrastaba con los coros de las mujeres que componían junto a él la formación, creando entre todos un himno disco con tintes sensuales que fue la antesala de otros casi analógicos como "Rasputin".

Con el tiempo las nuevas corrientes musicales han convertido todo aquello en obsoleto, algo rancio que linda con lo hortera propio de una época que parece mas pretérita de lo que en realidad es. Se han producido intentos vanos de recuperarlo a través de campañas publicitarias y parodias pero nunca hasta la fecha nadie había tenido la idea de vincularlo al fútbol para evitar el olvido.

Ha tenido que ser una afición eufórica la encargada de dar ese paso al frente en compadreo con su nuevo héroe, uno de esos futbolistas que visten la camiseta de un equipo casi por casualidad en su camino hacia un éxito personal que se da por seguro. No son muchos los que alcanzan la categoría de estrellas. De los elegidos, la mayoría salen de las canteras de los clubes importantes y suben al primer equipos.  Los demás a lo sumo pasan por una o dos entidades, procedentes de su país de origen o descartados por los grandes, antes de dar el paso definitivo.

Es el caso de un tipo que físicamente parece más grande y fuerte de lo que dice su ficha, que viste de amarillo y negro, que actúa con instinto asesino y se aleja del lugar de los hechos al trote mientras de fondo suena ese "Daddy Cool" que tan poco se asemeja al estridente sonido que acompaña a Norman Bates en "Psicosis".

Se llama Wilfried Bony, juega en el Vitesse y es el delantero de moda en la Eredivisie o, lo que es lo mismo, el último inquilino de una lista de privilegiados en la que figuran nombres como Zlatan Ibrahimovic, Romario, Ronaldo, Luis Suárez, Ruud Van Nistelrooy o Klaas-Jan Huntelaar, jugadores todos ellos de sobra conocidos por un aficionado que maneje el ABC del deporte rey.

Nacido en Costa de Marfil, jugó al Fútbol-7 en las calles dentro de esas competiciones locales conocidas como "El Maracaná" antes de ser captado por la prestigiosa academia del ex futbolista Cyrille Domoraud, escaparate de lujo para los equipos del Viejo Continente. Fue probado por el Liverpool y por varios equipos irlandeses pero nadie acabó seducido por sus virtudes. Menospreciado, entró en acción el Sparta de Praga y comenzó la fiesta.

Su leyenda ha ido creciendo desde entonces. Se fue traspasado a Arnhem por 3,8 millones y ahora está tasado entre diez y doce... de momento. La culpa la tienen sus goles, hasta quince en catorce partidos de todos los colores y formas. Poco o nada le importa la entidad del rival. Dos se llevó el Ajax, uno el PSV este fin de semana. Es el alfa y el omega de un equipo que está superando todo lo esperado, el talismán de una afición que se entrega en cuerpo y alma a su figura, que admira su profesionalidad y le recibe con tifos que ocupan un fondo entero de arriba a abajo.

Demasiados paralelismos con su ídolo, con el espejo en el que se mira, con la figura a la que todos quieren buscarle un parecido. Lejos de divismos Wilfried Bony y Didier Drogba son amigos. El segundo, embajador mundial del fútbol costamarfileño y también africano con permiso de Etoo, es un guía, un consejero. Se llaman por teléfono, el maestro orienta al aprendiz. El pequeño le cuenta sus inquietudes al mayor.

Le cuenta que vive un sueño pero que ansía más. Que en Holanda es querido, admirado, pero sufre por algo que no puede controlar. Una situación burocrática que le supera y le entristece, la de las férreas leyes migratorias. En territorio donde produce felicidad para miles de personas, él es un hombre triste por no poder estar cerca de los suyos, a los que se les niega el visado de entrada.

Todo hace pensar que le ha llegado el momento de enrolarse en una gran liga, que el glamour llama a su puerta, que ya no puede sortear a un destino que ha decidido de forma caprichosa que debe ser él quién recoja el testigo de los tótems balompédicos africanos. En en invierno o en verano pero siempre más pronto de lo que le gustaría, el Vitesse, que vive en el sueño etéreo de pelear con los mejor, deberá despertar y volver a "su" realidad. Esperar otros quince años, los que han trascurrido desde que se dejara caer por allí un joven y por entonces desconocido Roy Makaay. Poco dura la alegría en la casa del pobre.

viernes, 23 de noviembre de 2012

De parche en parche

Los resultados no perdonan y el desenlace se veía venir desde hace tiempo. Nunca desde que llegó al cargo nadie en el Chelsea pareció mostrar su confianza de Roberto Di Matteo y al final su cabeza, que llevaba meses pendiendo de un hilo, ha caído como fruta madura al llegar el primer tropiezo serio. Ni siquiera ganar la Liga de Campeones, el sueño incumplido de Abramovich, logró darle crédito, solo prolongar su agonía.

Hasta entonces tuvo excusas. Que si había cogido a un vestuario cabreado con el mundo y lleno de perros viejos, que si su planteamiento rácano contra el Barcelona desafiando al pensamiento único del fútbol de toque que se ha instaurado de un tiempo a esta parte había resultado efectivo, que si conocía bien la casa... Todos sus argumentos se acabaron cuando en verano el conjunto londinense se decidió a cambiar el rumbo.

Desafiando el rigor defensivo y el orden táctico del italiano, en los despachos se optó, al fin, por traer futbolistas diferentes. Jóvenes de esos con descaro que gustan de la velocidad en el juego y la fantasía. Talentos emergentes capaces de aportar esa magia que no se recordaba en Stamford Bridge desde tiempos de Zola. Era una forma de abrirle la puerta al entrenador después de que este hiciera aseadamente el trabajo sucio. No se le podía echar, pero se le podían poner todos los obstáculos para que así fuera. Y al mismo tiempo renovar el fondo de armario con piezas codiciadas por todos.

Así ha sido. Di Matteo no ha sabido conducir el nuevo transatlántico y la malas actuaciones en la Liga de Campeones han precipitado su adiós anunciado. Era un grupo difícil, es cierto, pero no hay consuelo. El Chelsea se quedará fuera a las primeras de cambio con casi toda seguridad y pelear por la Premier cuando se ha sido el rey del Viejo Continente ya no parece suficiente.

Las dudas surgen ahora en el nombramiento de su sustituto. Resulta duro ver a Rafa Benítez aceptar un trabajo como temporero de seis meses. Son prorrogables, sí, pero esa falta de ambición, de orgullo y en parte de dignidad (en su día rajó sin pudor del que hoy es su nuevo club) demuestran que en tiempos de crisis nadie está dispuesto a bajarse de la rueda de los banquillos, aunque lo que se encuentra pueda convertirse en una bomba de relojería.

Porque a pesar de tener más títulos y más experiencia, entre Benítez y Di Matteo no parece existir una diferencia demasiado sustancial. Si consigue hacer funcionar a Torres los capitalinos ya habrán logrado mucho. Pero parece difícil que pueda sacar lo mejor de otros como Hazard u Oscar, que para colmo aún están en fase de adaptación.

Parece que en el Chelsea falta coordinación. Que se pretende hacer un proyecto que maraville pero dirigido por técnicos que no encajan con esa idea. Quizás la mejor solución hubiera sido empezar a pensar ya en el futuro y no en conquistar títulos en el presente inmediato, con soluciones de calidad pero de urgencia. Ojalá el español triunfe en su nueva etapa pero a día de hoy no creo que ni él mismo esté de verdad convencido de la decisión que ha tomado. Aunque gane, la sombra de un ruso con delirios de grandeza que nunca ve saciada su hambre de fama seguirá flotando sobre su figura. Él es que manda, el que hace y deshace. ¿Su problema? Que no sabe de fútbol.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

¿Qué ha sido de... Joaquim Agostinho?



La crisis es la principal responsable de que no corran buenos tiempos para muchos equipos del fútbol español. Son varios los que han desaparecido o los que han estado cerca de hacerlo y de todos ellos varios tienen en común un nombre, el de Joaquim Agostinho.

Evidentemente la mala gestión en los despachos de algunos presidentes irresponsables no es culpa del portugués pero con el paso del tiempo uno puede darse cuenta de que algo de Atila tenía. En casi todos los sitios donde jugó, antes o después dejó de crecer la hierba.

Joven que destacaba en la cantera del Vitoria de Guimaraes este extremo zurdo, que comparte nombre y apellidos con uno de los ciclistas más importantes en la historia de Portugal, fue reclutado por el Real Madrid para su filial en una época en la que las adquisiciones en Concha Espina no se caracterizaban por el lujo y el oropel.

Con el objetivo de que cogiera minutos y experiencia fue prestado al Sevilla si bien el balance de su primer curso en España fue paupérrimo. Sin apenas rodaje pero con su talento intacto inició entonces un periplo por diversos clubes de Segunda División. Empezó en el Salamanca y, tras pasar por Las Palmas, acabó en el Málaga.

Fue ahí donde logró consagrarse defintiviamente. Con los andaluces alcanzó la Primera División y tuvo buenas actuaciones si bien en el tramo final acabó siendo cedido, de forma infructuosa, a un Paris Saint Germain que solo se parece al actual en el nombre. Libre decidió entonces retornar a su tierra para firmar por el Moreirense.

Allí estuvo una campaña tras la cual cogió billete de vuelta rumbo a España para firmar por un Polideportivo Ejido que por entonces estaba en Segunda. Fracaso y vuelta a casa para vestir esta vez la camiseta del Felgueiras. Cumplió y ello le valió para ser traspasado al Rio Ave, si bien quedó en libertad al final del ejercicio.

Sin futuro y sin pasado aceptó saltar a los campos de la tercera división lusa con el Valdevez, un equipo de la zona más nórdica del país, casi lindando con Galicia. La cercanía con España pudo ser clave para que otro equipo de la misma categoría en el país vecino reclamara su presencia. Este no fue otro que el Palencia, a donde llegó en 2008. Duró dos años, lo que tardó en descubrir que algo allí no funcionaba bien y rechazar la renovación. En su salida aseguró que tenía ofertas de los dos países en los que desarrolló casi toda su carrera. No se concretaron o no le convencieron. Meses después, a comienzos de 2011, colgaba las botas.

Ya se conoce mi hastag personal para el concurso "Terra de Bloggers". Si queréis darme vuestro voto y ayudarme, deberéis twittear lo que queráis añadiendo #TerradeBloggers #DE012 (por separado en el mismo tweet) las veces que os apetezca. Cualquier voto, cualquier ayuda por pequeña que sea, se agradece y mucho. Podéis agregarlo a cualquier cosa que tuiteéis, retuitearlo o animar a vuestros amigos y conocidos a que lo hagan. El plazo acaba mañana a las 12 de la mañana. Millones de gracias por adelantado.


lunes, 19 de noviembre de 2012

Inoportunas lágrimas verdes

 
Si algo le ha enseñado el fútbol a muchos equipos como el Nottingham Forest o el Glasgow Rangers, por poner dos ejemplos, es que un pasado glorioso no garantiza éxito eterno ni inmunidad. Ningún club, por muy alto que haya llegado algún día, está libre de probar las mieles del fracaso. Un mal año, un par de tropiezos seguidos, y todo se acaba de la noche a la mañana.

Este fin de semana hemos vuelto a vivir el fenómeno con el Palmeiras. Bien es cierto que no es nuevo pero eso no hace sino empeorar las cosas. Un descenso como el de 2002, el único hasta la fecha, puede quedar en triste y negra anécdota. Dos suponen ya un aviso serio, un problema para esa entidad que hace menos de quince años fue reconocida como la mejor del siglo en el país que tiene más Mundiales en sus vitrinas.

En situaciones como esta lo normal es buscar culpables. Los más inmediatos, sin duda, los jugadores de la plantilla seguidos por el entrenador y los directivos. Son el blanco fácil pero conviene remontarse al pasado para intentar entender como el equipo paulista naufragó de la noche a la mañana. Y es ahí donde entra una empresa otrora vinculada al deporte y que arrastró con su caída los sueños de gloria de aficionados a uno y otro lado del charco.

Porque al igual que sucedió con el Palmeiras, la compañía alimentaria Parmalat fue al mismo tiempo la cara y la cruz del Parma, el equipo de su ciudad. Los dos se sintieron reyes de forma paralela y paralelamente cayeron en desgracia. Aquel patrocinador y mecenas, que entró en el "Verdao" por ser este el equipo tradicionalmente ligado a los inmigrantes transalpinos, se lo jugó a todo o nada y solo cada persona desde su individualidad puede decir ahora si mereció o no la pena.

Algunos dirán que el ridículo de bajar no se cura con nada. Otros que pasearse por el infierno merece la pena cuando, en el caso de los sudamericanos, se miran las vitrinas y en ellas hay tres campeonatos paulistas, dos brasileños, una Copa de Brasil, una Mercosur y sobre todo una Libertadores, la del año 99. Logros todos ellos equiparables a los cosechados por los italianos, tres veces campeones de copa y cuatro de trofeos continentales.

Fuera como fuese mirar al pasado de poco sirve ya. Y hacerlo solo puede retrasar el proceso de reconversión de un club histórico que deberá levantarse a no mucho tardar. El margen es corto, apenas un año. Es una cuestión de honor y orgullo no ya por la humillación que supone no estar entre los mejores, que también, sino porque en 2014 llega el centenario y el Mundial, dos eventos que no se entienden con el Palmeiras en Serie B.

Ese lugar por el que un día pasaron estrellas como Roberto Carlos, Rivaldo, Zinho o Edmundo ha perdido gran parte de su caché pero conserva una torcida entregada y el poder de una ciudad, Sao Paulo, en la que el deporte rey es religión. También jugadores con experiencia, si bien aún está por ver cuántos se bajan del proyecto.

Por lo pronto todo apunta a que el delantero argentino Hernán Barcos, jugador franquicia, no continuará después de que hace unos días reconociera que se encontraba a disgusto por tener que circular con coche blindado por la calle para evitar las iras de los aficionados. Su camino podrían seguirlo otros como el "Mago" Valdivia (pese a que la directiva aseguró que no le traspasaría bajo ninguna circunstancia) o el central Henrique, futbolista con pasado en el Barcelona o el Racing.

Más dudas hay en lo que se refiere a otro viejo conocido de la Liga española como es el ex bético Marcos Assuncao, capitán y referente en el vestuario. A sus 36 años queda por ver si le ofrecen la posibilidad de hacer un último servicio y si él está dispuesto a pelear por una causa poco noble pero en la que todas las manos serán necesarias.

Manos cualificadas, por supuesto, todas ellas buscadas a contrarreloj y a poder ser con nombre suficiente para ilusionar a la hinchada e incitarle a acudir al Arena Palestra Itália, el nuevo estadio que abrirá sus puertas en abril del año que viene recibiendo a equipos de segunda fila. Al Palmeiras se le plantea el peor escenario posible en el momento más inoportuno. Lo dicho, las crisis deportivas no entienden de tiempo, colores y escudos. Y nadie está exento de ellas.
 
Aprovecho para pediros de nuevo vuestro apoyo en el concurso "Terra de Bloggers". Para ello entre las doce de la mañana del miércoles 21 y durante veinticuatro horas debéis escribir todos los tweets que podáis con el hastag #TerradeBloggers y otro personal que saldrá publicado en la web del concurso el mismo día 21. Este os lo dejaré también por aquí, bien en este post o en el del propio miércoles si puedo escribirlo antes del mediodía. Además también os informaré del mismo vía Twitter. En juego está la opción de tener un blog diario y personal en la prestigiosa web de Terra. Cualquier apoyo cuenta. Mil gracias por adelantado.

viernes, 16 de noviembre de 2012

A la luz de la linterna

 
Hubo un tiempo sin GPS en el que los faros no eran un mero elemento ornamental en las ciudades portuarias sino una construcción necesaria de la que dependía la vida de gran parte de sus ciudadanos. Su luz alumbraba a los navegantes y marineros permitiéndoles orientarse en la oscuridad y facilitando el comercio y el transporte de mercancías.

Hoy en día algunos siguen funcionando pero han perdido gran parte de su enjundia y protagonismo. Otros adornan, sí, pero han sido desposeídos de su misión esencial. Son casos como el de la "Torre de Hércules" en La Coruña o "La Lanterna" en Génova. Este último, sin embargo, va más allá de su mero interés monumental. Al margen de ser uno de los símbolos de la urbe italiana sirve para bautizar, como sucede en casos como "La Madonnina" en Milán o "La Mole Antonelliana" en Turín, el gran derbi de la ciudad que mide al Genoa con la Sampdoria.

Un encuentro de gran rivalidad que siempre acoge el Luigi Ferraris y que este fin de semana cumplirá su edición número ochenta y dos, la cincuenta y dos en lo que a la Serie A se refiere. Por el momento la la igualdad ha sido la tónica dominante con mandato de las tablas por encima de las victorias de la Sampdoria. Sin embargo las estadística poco o nada tendrán que decir en la batalla de este fin de semana, probablemente la más cruenta de los últimos años.

Los precedentes, desde luego, así lo anticipan. Unos y otros se tienen ganas después de que la campaña pasada la ciudad no pudiera disfrutar de un cruce directo. La Sampdoria penó en el infierno su mala praxis y tuvo que partirse la cara en campos de menos caché para retornar a una Serie A de la que es inquilina habitual.

Su vuelta, desde luego, no ha sido todo lo gloriosa que se esperaba. Sin embargo el "consuelo" es que al vecino le van, si cabe, un poco peor las cosas. Esa situación en la tabla de uno y otro le aporta más picante aún encuentro que no necesita de mecha para arder. Las rachas de uno y otro, desde luego, asustan.

La Sampdoria, que actuará como local, encadena siete derrotas seguidas y nueve partidos sin conocer la victoria en uno de los peores registros que se le recuerdan. Por supuesto la cabeza de Ciro Ferrara prende de un hilo y perder en el derbi puede suponer el golpe definitivo. Con todo y con eso, pueden mirar por encima del hombro a un Génova que ha perdido sus últimos cuatro enfrentamientos y no gana desde el pasado 23 de septiembre, cuando lo hizo frente al Lazio.

Ni siquiera la llegada al banquillo de los rossoblu de Luigi Del Neri ha servido para remontar la situación. Él será otro de los nombres propios ya que fue el encargado de llevar al máximo rival a Liga de Campeones por última vez. Esas gestas ya son pasadas y ahora, remangado y volcado en otros objetivos, es seguro que no tendrá un recibimiento cordial por parte de la que fue su afición.

Nadie, en ningún bando, perdona algo así. Los héroes se diluyen cuando se van al máximo rival. Es una cuestión de historia, la historia de dos equipos antagónicos en su origen y en su evolución. Uno, la Sampdoria, formado por la unión en 1946 del Sampierdarense y el Andrea Doria; el equipo del extrarradio, el finalista de la Copa de Europa. Otro nacido de la iniciativa de los marineros ingleses, el claro dominador del fútbol italiano cuando este iba en pañales.  Dos realidades encerradas en una misma ciudad, una ciudad que languidece futbolísticamente hablando y que no quiere quedarse huérfana de representantes en la máxima categoría.

Aprovecho el post de hoy para pediros vuestra ayuda en el concurso "Terra de bloggers". En lo personal supone una oportunidad única, la de convertirme en blogger remunerado durante un año escribiendo a diario para el prestigioso portal de internet Terra. "De paradinha" se encuentra entre los cuarenta semifinalistas en el apartado de deportes y para poder llegar a la gran final necesito estar entre los diez que más personas movilicen en Twitter desde las doce de la mañana del 21 de noviembre (miércoles) hasta las doce de la mañana del 22 (jueves). Para ello deberéis publicar todos los tweets que podáis incluyendo en ellos los hastags #TerradeBloggers y el mío personal, que se anunciará el mismo día del concurso. Otra opción es retwitear los que yo escriba. Cuando sepa cual es ese hastag propio os avisaré por aquí en el último post publicado antes del día 21 resaltándolo al final del mismo en negrita y también a través de mi cuenta en el propio Twitter (@cmateosgil). Si os queda cualquier duda, escribídmela en los comentarios de este post e intentaré solucionarla. En cualquier caso os dejo un vídeo explicativo.



No me gusta hacer spoiler y no os pediría esto si de verdad no fuera importante para mi. Vuestra colaboración es esencial. Siempre habéis estado allí animándome a seguir con esto y solo necesito un empujoncito para dar un paso más en el mundo de las bitácoras. Suceda lo que suceda, tenga un voto o dos millones, solo puedo deciros una cosa: Gracias por todo.