viernes, 14 de febrero de 2014

El "Emperador" vuelve a la batalla


Hace ya mucho tiempo de aquello pero el recuerdo imborrable del mejor Adriano aún perdura en mi mente. En una época donde algunos jóvenes impresionables aún vivíamos bajo el influjo del Ronaldo que destrozaba defensas con la camiseta del Barcelona y ansiábamos recuperarle para la causa tras sus graves lesiones, irrumpió su heredero natural con la camiseta del Inter.

Se trataba de otro delantero potente, corpulento; una tractor con velocidad de avión que dejaba tierra quemada a su paso. Un chico con el que "O Fenómeno" compartía algo más que talento y nacionalidad. En toda biografía de ambos siempre había párrafos dedicados a su infancia complicada. Uno, el ya consagrado, había crecido con su madre divorciada. El que recogía su testigo procedía de Vila Cruzeiro, una de las favelas más pobres de Río de Janeiro, y allí había presenciado un asesinato. Pudo incluso no contarlo por un sarampión que estuvo cerca de acabar con su vida.

Con el tiempo el primero consiguió dejar atrás su pasado. No así el segundo, que aún en Italia seguía unido a sus orígenes por un cordón umbilical que se extendía ultramar. La riqueza, la fama, las muchachas caucásicas y los antros de perdición milaneses nunca fueron suficientes para llenar el vacío y el insaciable apetito de placeres del "Emperador". Fuera de su espacio de seguridad, le seguían funcionando las piernas y su portentoso físico pero algo en su cabeza no iba como debería.

La muerte de su padre Almir, que durante muchos años arrastró una bala en su cabeza como consecuencia de un tiroteo y que dejó el mundo por culpa de un infarto poco después de la Confederaciones de 2004, fue el definitivo puñetazo en el estómago. Convertido en su más fiel admirador, gracias a él había conseguido sobrevivir en el ambiente hostil que le dio cobijo hasta los diecisiete años. 

Otro demonio interno contra el que luchar, otra batalla contra sí mismo como las que libraba con un entorno que confiaba ciegamente en él, con unos tifosi que le perseguía en cada esquina, con las tentativas de chantaje que sufrió en 2008 y con la alargada sombra que había dejado tras de sí uno de los mejores futbolistas de la historia. Comenzaron los problemas con el alcohol, las depresiones, las visitas al psicólogo... incluso pensó en suicidarse, tal como reconoció su madre.

Ansioso por escapar de esa cárcel de oro en la que permanecía encerrado, cortó por lo sano y volvió a casa. Renunció a triunfar en el Viejo Continente para mezclarse con los suyos y dejarse llevar... quizás demasiado. Pese a que seguía marcando goles e incluso llegó a proclamarse máximo anotador de Brasileirao, el profesionalismo dejó de ser para él una exigencia. En el club de sus amores, arropado por la torcida, se sentía con libertad para realizar incursiones en la noche y caer en los brazos de Baco con recurrencia.

Volvieron las malas compañías, vídeos subidos a internet protagonizados por él en un preocupante estado de embriaguez, una foto con un fusil de asalto en la mano... eran las trastadas de un niño encerrado en el cuerpo de un deportista de elite que cada día se iba abandonando más a los excesos. Ni siquiera su fichaje por la Roma, a donde acudió en busca de la redención, le alzó en su caída. 

Aún así volverá a intentarlo una vez más, afrontará su enésima resurrección. Ayer pisó de nuevo un campo casi dos años después de su último partido, contra el Santos defendiendo los intereses del Corinthians. Lo ha hecho por decisión del español Miguel Ángel Portugal en un escenario de nivel, la Libertadores, defendiendo los colores del Atlético Paranaense. Fueron ocho minutos en los que apenas tocó el balón, los suficientes para decirle al mundo que a sus 31 años afronta el reto de plantar cara a su pasado y mirar con optimismo el presente.

La contratación, a simple vista, parece poco acertada. Nadie apuesta por el delantero y muchos piensan que todo se trata de una estrategia para que el club de Curitiba ocupe portadas alrededor del globo. Pero quizás sea en este momento, ahora que la presión del entorno ha cesado y las expectativas son nulas, cuando el "Emperador" pueda volver a reinar. Renunció al dinero por ser feliz, por estar cerca de los suyos. Un pecado que parece haber purgado. Año nuevo, vida nueva.

Hablando de delanteros, os dejo el enlace de un artículo que escrito para la reocmendable web "Sphera Sports" sobre algunos de los puntas más peculiares que han disputado los últimos mundiales de fútbol 
http://www.spherasports.com/noticia/anecdotario_de_la_copa_del_mundo_iv_los_delanteros#.UvvG0fTuKSo

2 comentarios:

Miguel García dijo...

Buen post sobre Adriano, que pena que no se centrara más en el fútbol.

Miguel García dijo...

por cierto os dejo el enlace de mi blog por si le quereis dar un vistazo.saludos.

http://unpenaltimas.blogspot.com.es/