miércoles, 19 de diciembre de 2012

¿Qué ha sido de... Entrenadores viajeros (II): Henri Michel?

 
La cantidad de técnicos galos repartidos por el mundo siempre ha sido muy elevada. Les ayuda sin duda su idioma natal, que les permite transmitir sus ideas y conceptos de fútbol europeo en lugares como África sin la necesidad de un intérprete que desvirtúe el mensaje. La semana pasada arrancábamos este serial con Bruno Metsu. Esta nos centramos en Henri Michel. Y no será el último que pase por aquí en el futuro.

Nacido en Aix de Provence, al sur del país, Henri tuvo como tantos otros un pasado como futbolista que arrancó en el club de su localidad natal y no fue mucho más allá en cuanto a la trashumancia. Fichó por el Nantes y allí pasó el resto de su carrera vistiendo la camiseta de ese club ilustre. Fueron dieciséis años en el centro del campo donde ganó tres Ligas y una Copa de Francia amén de casi sesenta convocatorias con la absoluta, donde incluso llegó a ponerse el brazalete.

La Federación no le perdió de vista y en cuanto anunció su retirada, le reclutó para hacerse cargo de las inferiores. Con la sub-21 alcanzó el oro en los Juegos Olímpicos y con la absoluta llegó al tercer escalón en el Mundial de 1986, con tan solo treinta y nueve años. Su éxito temprano le valió para probar a nivel de clubes con el Paris Saint Germain, donde solo aguantó una campaña.

Tras unos años en barbecho, decidió volver al fútbol de selecciones, donde tan bien le había ido. Así, aceptó una propuesta de la por entonces emergente Camerún, a la que dirigió en el Mundial de Estados Unidos, ese en el que Salenko le hizo él solito cinco goles al combinado africano en una tarde realmente fatídica.

Aquellos "Leones indomables" que habían sorprendido al mundo tan solo cuatro años antes en Italia se diluían y arrastraban en su caída al técnico, que buscó acomodo en otro país del mismo continente, Marruecos. Bajo su mando, el equipo no fue capaz de alcanzar la Copa África del 96 al finalizar tercera en la fase de clasificación previa por detrás de Burkina Faso y Costa de Marfil.

Sí disputó, por contra, el Mundial del 98 en el que era el retorno futbolístico a su tierra natal tras varios años de ausencia. Aquél conjunto, que en la Copa África de ese mismo año había caído en cuartos contra Sudáfrica, fue apeado en primera ronda dentro de un grupo que compartieron con Noruega, Barsil y Escocia pero no por ello se le acabó el crédito. Este le duró hasta el siguiente torneo continental, en el año 2000. Una dolorosa caída en primera fase forzó su salida.

Comenzó entonces un peregrinaje por diversos territorios cargando con una maleta que echaba humo. La primera parada la hizo en los Emiratos Árabes. La segunda de nuevo en el fútbol de clubes aceptando una oferta del Aris de Salónica griego. Después de aquello, atendió al llamado de Túnez. A las "Águilas de Cartago" la clasificó para el Mundial de Corea y Japón, pero fue cesado tras una paupérrima actuación en la Copa África de aquél año.

Tras una breve estancia en el Raja Casablanca, se desplazó hasta Costa de Marfil para trabajar con la emergente selección. Trabajó con ellos durante el Mundial de Alemania, otro más en su currículum, pero al caer en primera fase fue de nuevo puesto en la calle. Para recogerle estaba el Al Zamalek egipcio. Dejó su puesto cuando volvió a reclamarle Marruecos, pero tras fracasar allí y en el Mamelodi Sundowns, retornó a la tierra de los faraones.

No sería el único equipo en el que repetiría ya que lo mismo sucedió con el Raja Casablanca. Sus últimos destinos, por contra, han vuelto a ser selecciones. Primero Guinea Ecuatorial. Allí su nombramiento fue de lo más discutido y acabó como el rosario de la aurora. Le acusaron de desintegrar el vestuario, de despreciar a los jugadores, de crear mal ambiente, de ningunear a las estrellas... Presentó su dimisión pero en vez de aceptarla Teodoro obiang decidió relevar de su cargo a su hijo Ruslan. Al final el técnico acabó marchándose en su segunda intentona de hacerlo alegando interferencias políticas y después de que jugadores como Benjamín le tacharan de ser un vividor entre otras lindezas.

Sin trabajo pero con ganas de aceptar uno, no se rindió y se hizo con las riendas de Kenia en cuanto tuvo la oportunidad. Eso fue en agosto. Ayer, y tras solo un partido amistoso el pasado 16 de octubre que encima terminó en derrota contra Sudáfrica, presentó la dimisión afirmando que no había encontrado un acuerdo en referencia a algunas disposiciones de su contrato. Seguro que pronto le veremos en otro remoto lugar.

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