viernes, 19 de julio de 2013

El Benelux al revés

Hasta en verano, cuando el calor a aprieta y el fútbol amaina en su intensidad dando paso a los rumores y las giras, queda aún espacio para los héroes anónimos. Jugadores cuyas grandes tardes se irán diluyendo en el trasiego de las informaciones que van y vienen cuando la temporada arranca y la cosa se pone seria.

Son momentos efímeros, sueños vespertinos en época de estío que se tornan anecdóticos pero sirven para escribir la historia de un pequeño club perteneciente a una ciudad minúscula enclavada en un territorio alejado del ruido mediático. El desconocido punta de nacionalidad marroquí Omar Er Rafik protagonizó ayer uno de esos relatos breves.

Descontando aquella gesta de 11 de septiembre de 2008 en el Letzigrund de Zúrich, donde Luxemburgo se impuso por 1-2 a Suiza; la que ayer consiguió el FC Differdange 03 es probablemente la victoria más importante en un país donde el dinero y el fútbol son castigo para sus habitantes.

Los hombres del francés Michel Le Flochmoan, cuartos clasificados en su liga el pasado curso, saltaron la banca del Benelux y reventaron el orden establecido en la zona para imponerse por 2-1 al Utrecht, remontada incluida. Una obra maestra del surrealismo cincelada por los pies de Er Rafik, un futbolista que de un día para otro aterrizó en el ducado para traer suerte y goles a partes iguales.

La suya fue una de esas películas de Serie B tan manidas, el relato de un joven con talento que se desenvolvía en la media punta hasta que un entrenador en la selección del departamento de Lorena le adelantó con miras a la portería. El experimento salió bien y consiguió cruzar las fronteras para probar suerte en Jamoigne, una localidad del sur de Bélgica que acaricia el país galo sin alejarse demasiado de Luxemburgo.

El club de la ciudad se desenvolvía en la cuarta división pero los ojeadores sabían que aquello se le quedaba pequeño. Por ello le llamaron para que probara en lugares de más alcurnia pero fue entonces cuando la rodilla se rompió y con ella la esperanza de una carrera próspera. Para recoger los trozos de aquél progreso frustrado apareció el Oberkorn, primera parada en Luxemburgo.

No viajó solo ya que en la aventura le acompañó su hermano Youseff, siete años mayor que él. Mientras este sigue donde todo empezó, Omar ya hace tiempo que voló. En 2011 le llamaron para formar parte de la que ahora es su casa, una entidad creada ocho años antes con los remiendos de dos equipos; uno, el Red Boys, con cierto predicamento en épocas pretéritas.

Desde la refundación los socios no conocen lo que es ganar la liga y solo han podido celebrar un par de títulos coperos consecutivos. Sin embargo hay algo que les diferencia: Ellos, y no otros, son los que más lejos han llegado en el Viejo Continente. Sucedió en la Liga Europa al poco de aterrizar Er Rafik.

Tras superar al Levadia Tallin estonio en una eliminatoria agónica, fueron eliminados contundentemente por el Olympiakos Volou. Sin embargo la implicación en el amaño de partidos de los griegos les permitió superar una ronda y llegar hasta la tercera, la última antes del milagro de jugar el torneo continental.

El Paris Saint Germain les cortó las alas y en un escenario grandilocuente como el Parque de los Príncipes acabó todo. Er Rafik vivió aquello como suplente. Hoy, ya más maduro y asentado, guía a su equipo hacia la versión 2.0. Para ello deberán superar el duro partido de vuelta en Holanda y un hipotético cruce con el Tromso o el Inter Bakú. Una gesta utópica, de esas que solo se escriben en verano.

miércoles, 17 de julio de 2013

¿Qué ha sido de... Fichajes erróneos de entrenadores fieles (X): James Obiorah?

 Si la semana pasada hablaba en esta sección de un "fichaje" del mítico Valery Lobanovsky para el Dynamo de Kiev, esta he decidido no alterar mucho el guión y quedarme con otro técnico de la antigua Unión Soviética, en este caso Yuri Semin. La suya es una ligazón casi eterna con el Lokomotiv de Moscú, equipo al que ha entrenado en tres etapas diferentes, una de ellas extensible en el tiempo trece años.

Por supuesto, una relación tan prolífica ha traído consigo numerosos momentos de gloria así como contrataciones de lo más fructíferas. Sin embargo, otras adquisiciones no resultaron tan efectivas. Para ilustrar este post, y aunque suelo hablar de hombres que fracasaron, he decidido elegir a uno cuya aportación fue espectacular en el tramo inicial y nefasta en el final. Eso sí, con los hombres que jugaron a las órdenes de Semin se podría escribir un serial. Os prometo que alguno más será protagonista en "¿Qué ha sido de...?" antes o después.

Nacido en Jos, una ciudad del centro de Nigeria donde pasó parte de su infancia Jon Obi Mikel y donde reside el primer ganador de Gran Hermano África; Obiorah se trasladó con apenas dieciséis años a Ilorin para cumplir el sueño de jugar como profesional en el actual Kwara United, por entonces denominado Kwara Bombers.

Sus dotes de goleador y el descaro juvenil le permitieron apenas una temporada después dar un paso al frente para firmar por el Eyimba, club de la ciudad de Aba que ganó especial relevancia en la primera década del siglo XXI con la conquista de seis títulos ligueros. Por entonces la entidad no gozaba de tanto prestigio pero sí de la relevancia suficiente como para que los equipos europeos siguieran de cerca sus evoluciones, mas después de verle despuntar con la selección sub-17 que él mismo capitaneaba.

Fue así como el Anderlecht se puso en contacto con ellos para llevarse al punta a Bélgica cuando este ni siquiera había cumplido la mayoría de edad. Quizás la decisión fuera demasiado prematura pero eso por entonces no le importó a un joven con ganas de comerse el mundo. Adaptarse no le resultó fácil. Tras disponer de algunos minutos en Bruselas, el Grasshopper de Zúrich fue su siguiente parada en la época posterior a esa etapa dorada en la que el equipo llegó a disputar Champions dos temporadas consecutivas.

Tras su paso por Suiza, apareció la llamada del Lokomotiv de Moscú, la misma que permite que le dediquemos hoy estas líneas. Su irrupción fue fulgurante gracias a catorce goles en veinticinco partidos, cifras que ayudaron a su equipo a proclamarse campeón de Liga. En esos buenos momentos incluso llegó a marcar un tanto en el Mundial de 2002. Sin embargo su estrella se fue apagando y hubo que buscarle una salida.

Atento a los movimientos estaba el Cádiz, que logró contar un año con sus servicios después de que el "Petete" Correa rechazara una oferta del conjunto gaditano. En lo deportivo, el nigeriano poco aportó. Eso sí, la operación resultó redonda ya que el club consiguió devolverlo al Lokomotiv y sacar por el camino 300.000 euros.

No sirvió de nada pues con los moscovitas no consiguió recuperar el nivel de antaño. Venido a menos, su época allí terminó con una cesión poco provechosa en el mercado de invierno al Chamois Niortais. Después de aquello tocaba volver a buscar equipo y Obiorah acabó encontrando acomodo en el Grazer austriaco.

Jugó poco y mal pero por suerte la vida le dio una segunda oportunidad de volver a donde ya había estado cuando el Chamois Niortais decidió repescarlo. La operación no fue acertada ya que el club acabó descendiendo y él volviendo a Nigeria para enrolarse en el Kaduna United entrado ya en la treintena.

Pese a que su caché se había rebajado y parecía haber tomado un camino de no retorno, aún tuvo una oportunidad más en Francia enfundándose la camiseta del Toulon en la 2008-2009. No había vuelta atrás. Finalizada la vinculación, decidió abandonar la práctica del fútbol profesional y colgar las botas.

viernes, 12 de julio de 2013

Hablando de fútbol con: Luis Aragón (Entrenador en el Qabala FK)


 
Como bien sabéis, siempre que es posible trato de darle voz a aquellos españoles que, cargados de ilusión, han hecho las maletas para emprender una aventura futbolística en el extranjero. Es el caso de Luis Aragón, un técnico que tras salir de La Masía le ha dado un importante empujón a la cantera del Qabala FK azerí, llegando incluso a dirigir al primer equipo. En esta entrevista conocemos su historia.

P. ¿Cómo es el día a día de Luis Aragón en Qabala?

R. El día a día en Qabala, que es una población pequeña de montaña, es de mucha tranquilidad. Vivo en una casa a dos minutos del estadio y eso es una maravilla. Evito la ansiedad que da una gran ciudad, con los desplazamientos y la contaminación. A nivel familiar es más complicado porque es un lugar sin apenas ocio. Es el mejor sitio para trabajar, desde luego.

P. ¿Qué tiene para que merezca la pena desplazarse a visitarla?

R. Quizá Bakú es el referente de Azerbaiján y hasta Qabala hay un trayecto de tres horas en coche. Qabala es una población montañosa preparada para recibir turistas que quieran disfrutar de la naturaleza y de los deportes típicos de la zona. Buenos hoteles y descanso es lo que ofrece.

P. ¿En qué se diferencia Qabala de otras ciudades de Azerbayán como Bakú, la capital?

R. Qabala tiene una población de unas 4.000 personas, por lo que estamos hablando de un pueblo con la tranquilidad de un pueblo. Hay naturaleza, nada de contaminación y no tenemos el caos de tráfico que se organiza en la capital. El clima también es favorable, sin tanta humedad.

P. ¿Cómo surgió la oportunidad de viajar allí?. ¿Tuviste dudas a la hora de emprender la aventura?.

R. Yo trabajaba en la secretaría técnica del Fútbol Club Barcelona. Me llegó la propuesta y tuve un contacto en mayo con la invitación del club ya en el propio Qabala. Después de ver todo, la decisión era que merecía mucho la pena el cambio de aires. A nivel familiar fue algo más duro pero estaba claro que la familia iba de la mano. 

P. Trabajaste en la cantera del Barcelona durante seis años y entraste para coordinar la cantera del Qabala. ¿Se pueden aplicar los postulados de La Masía en Azerbayán?

R. Con planificación y formación se puede inculcar cualquier estilo dentro de las diferencias culturales y propias de los jugadores que tengas. Es evidente que la cantera azulgrana no puede tener comparativa en la actualidad, pero todos podemos aprender de como se trabaja allí. Tener un camino en el estilo que le queremos dar a nuestro trabajo en la academia es importante. Aquí intentamos transmitir una manera de entender el fútbol no solo en el campo. Buscamos futbolistas 24 horas.

P. ¿Qué te encontraste al llegar? Se trata de un club joven fundado en 2005.

R. El Qabala se formó en el 2005. Azerbaiján tuvo una separación de la antigua Unión Soviética, por lo que la población lleva un proceso cultural y de organización desde hace poco tiempo. El Qabala esta formado por jugadores de todo Azerbaiján. Tenemos una academia que es la numero uno en el país. Viven en la residencia del club desde muy pequeños y allí también estudian. En mi caso , con el equipo U-19 y reserva, tenemos jugadores con doble nacionalidad, lo que ayuda a mejorar el nivel competitivo. En el primer equipo ya hay jugadores extranjeros y de diferentes nacionalidades.
 
La cantera empezó trabajando con entrenadores procedentes de Turquía, del Galatasaray. Este año ya hemos trabajado con un estilo más europeo y continuaremos el trabajo con la llegada del máximo representante de la academia del Feyenoord como es Stanley Brard. Con su llegada el trabajo será más amplio.
 
P. ¿Cómo ves el futuro futbolístico de la cantera de tu club en concreto y del país en general?
 
R. Nosotros tenemos como objetivo sacar jugadores de la academia para el primer equipo. En la Premier se deben de emplear cuatro jugadores azeríes y uno de ellos menor de 21 años. Eso hace que sea importante el trabajo con la cantera. La selección nacional en categorías  inferiores llama a numerosos jugadores de nuestro club y así terminamos el trabajo con beneficio para todo el fútbol azerí.

P. ¿Qué le falta a Azerbayán para dar el salto que le permita competir por el acceso a competiciones de carácter internacional a nivel de selecciones?

R. El fútbol esta experimentando un gran avance en numerosos clubes. Neftchi ya juega competición europea y varios equipos luchan por la fase previa ahora en julio. Creo que los clubes deben de tener una estructura deportiva adecuada, y sobre todo elegir bien a los jugadores extranjeros para que den el máximo nivel a la competición. En este punto creo que deben de mejorar especialmente. El nivel de los jugadores no va en proporción al salario que pagan aquí.

P. ¿Hay algún jugador azerí joven que esté en condiciones de fichar un grande de Europa?

R.  Nosotros este año hemos podido dar el salto con cinco jugadores de la academia como son Tarzin, Kamal, Rashid , Musuiq y Sadig. Este último junto con Kamal son jugadores que están en la selección U-19 y en España podrían tener un hueco en las plantillas de equipos representativos. Poco a poco el nivel se igualará en algún caso y para eso trabajaremos.
 
P. ¿Cuál es el futbolista que más te ha sorprendido en la Liga?

R. Uno azerí al que he tenido la suerte de hacer debutar en el primer equipo. Se trata de un central de 19 años, Sadig. Creo que está preparado para dar el salto al primer equipo y quién sabe si dentro de poco a un equipo importante de Europa. Tiene una buena mentalidad competitiva, y eso aquí es difícil de encontrar.

 P. ¿Cómo definirías el juego que se practica allí?

R. En nuestro caso intentamos un juego con un estilo definido al sistema 1-4-3-3. Juego de combinación, de participación de todos tanto en ataque como en defensa. Queremos que el jugador se sienta activo en todo momento y sacar el máximo rendimiento de él en todas sus facetas.
 
P. ¿Cómo valoras el nivel del campeonato nacional?

R. El nivel del campeonato es alto. La competición tiene cinco o seis clubes que trabajan muy bien. Luego complementamos con torneos fuera del país para valorar el nivel de nuestros equipos. Competimos con equipos de Rusia , Ucrania, Turquía, Georgia, Holanda, Alemania... en este sentido el club hace un esfuerzo para que podamos viajar y aprender de los mejores.

P. Al final de la temporada te hiciste cargo del primer equipo en una fase complicada como fueron los playoffs finales. ¿Notaste mucho la diferencia entre tu trabajo habitual y la labor con los mayores?.

R. La situación fue complicada porque el grupo no estaba cumpliendo con los objetivos marcados por  el club . El ambiente en el vestuario no fue el que a uno le gusta encontrarse. Lo mas positivo es que durante estos partidos le dimos la oportunidad a jugadores jóvenes de nuestra academia. Mi trabajo aquí es ese y puede demostrar que tenemos preparados a varios jugadores para dar el salto a la máxima categoría. La experiencia fue enriquecedora pero dura por quedarnos fuera de Europa.
 
P. ¿Animarías a otros españoles a probar suerte allí como entrenadores o jugadores si tuvieran la oportunidad?

R. Poco a poco van llegando más representación al futbol azerí. Patricia y Ricardo trabajan en la selección femenina u-17 y u-19. Rubén es el preparador físico del Neftchi. Hay jugadores como Silva y Doblas en el Lankaran, Juanfran en el Azal. Ahora está Mikel Álvaro  en el Inter de Baku, Pantic y Ángel han aterrizado como parte de la colaboración entre el Baku y el Atlético de Madrid... Poco a poco somos una buena familia.

 P. ¿Por dónde pasa ahora tu futuro inmediato?

R. Este año seguiré al mando del equipo U-19, donde el año pasado fuimos brillantes campeones de la competición. También estoy al frente del equipo reserva en esa continuación para el desarrollo de posibles jugadores  de cara al primer equipo. En la academia seguiré aportando clases a los entrenadores de la base en la mejora de la metodología a emplear.

Quiero destacar y agradecer  tu interés por los que estamos fuera de nuestro país y por dar a conocer nuestra experiencia. El fútbol lo hacemos entre todos. También quiero mandar un gran abrazo a mi mujer Rebeca y a mi hija Adriana. Sin ellas esto no hubiera sido posible.

Por cuestiones laborales no podré actualizar el blog el próximo lunes. Si todo va según lo previsto, habrá post el miércoles. Disculpad las molestias.

miércoles, 10 de julio de 2013

¿Qué ha sido de... Fichajes erróneos de entrenadores fieles (IX): Andrei Kanchelskis?

En este apartado especial que inicié hace algunas semanas hay un lugar de honor para nuestro protagonista de hoy, un hombre que ha pasado por varios equipos que han demostrado ser el paradigma de la confianza en sus entrenadores. Con algunos mitos de los banquillos coincidió, con otros se quedó cerca.

Una de esas leyendas fue la que le dio la alternativa, el protagonista secundario de este post, un técnico al que no le cayó en gracia cuando solo era un chaval imberbe de dieciocho años. En defensa de Kanchelskis cabe decir que seducir a alguien como el exigente Valery Lobanowsky, santo y seña del Dinamo de Kiev, no resulta una tarea fácil.

De hecho apenas tardó dos campañas en salir de la capital rumbo al Shakhtar Donetsk, al que a comienzos de los noventa y en medio de la dictadura del Dynamo apenas se le podía considerar un rival. Entrenaba por entonces al club Valeriy Yaremchenko, el preparador que más tiempo ha aguantado en el club durante los últimos veinte años, Mircea Lucescu aparte.

Tras destacar, se fijó en él Álex Ferguson, protagonista del primer artículo escrito para esta saga. Al contrario que sucediera con Dong Fangzhuo, el soviético resultó un fichaje de lo más rentable. Ganó fama, dinero y popularidad hasta el punto de que el propio técnico de los Diablos Rojos admitió en su biografía haber recibido un soborno de 40.000 libras y amenazas de muerte para dejarle marchar al Everton. Conviene aclarar que el futbolista estaba al margen de ellas.

Ferguson asegura que dijo "no" a la extorsión, y hay que creerle, pero la realidad es que el extremo acabó vistiendo la elástica "Toffee" (aún sin Moyes en la banda) ante la competencia del por entonces joven David Beckham. En el club de Liverpool apenas aguantó año y medio, lo que tardó en llegar por él una oferta de 8 millones de libras procedente de la Fiorentina.

Fue entonces cuando se cruzaron en su camino las lesiones. Una entrada criminal de Taribo West (http://deparadinha.blogspot.com.es/2011/03/que-ha-sido-de-taribo-west.html) le obligaba a parar un mes. Kancheslkis, sin embargo, acortó los plazos para defender a Rusia en un partido clave por entrar en el Mundial de Francia. El rival era precisamente Italia y en un choque con Pagliuca tras un balón dividido sufrió una rotura de la rótula de la pierna izquierda.
Con sus facultades ya mermadas,  tuvo que coger billete de vuelta al Reino Unido para firmar por el Rangers, equipo que por aquellos tiempos se gastaba el dinero que hoy no tiene. No llegó por contra a coincidir con otro míster del que ya hemos tratado aquí, Walter Smith, que ese verano había puesto rumbo al Everton.

En Glasgow comenzó bien y acabó mal tras perder la confianza del técnico holandés Dirk Advocaat, que incluso llegó a dar luz verde a una cesión al Manchester City por la que Kanchelskis fue acusado de alta traición por los aficionados de United. Finalizado su contrato con la entidad escocesa, volvió a la Premier para defender los colores del Southampton.

Al club solo le aportó 35 minutos de juego contra el Everton en veintiséis jornadas. Ni que decir tiene que su salida estaba más que cantada. A sus treinta y cuatro años y con la retirada en el horizonte, se regaló un último gran contrato económico firmando por el Al Hilal. Cumplido su propósito optó por pegar las últimas patadas al balón en Rusia, primero en el Saturn moscovita y finalmente en el Krylia Sovetov, donde colgó las botas ante la falta de propuestas para seguir vistiendo de corto como era su intención.

Alejado del césped comenzó entonces otra vida. Su primera parada fue el Nosta Novotroitsk, donde ejerció como director general. A esta etapa, que no acabó bien, le siguió un puesto como entrenador en el Torpedo-ZIL Moscú y otro en el FC Ufa. Actualmente ejerce como asistente en el Volga de Nizhny Nóvgorod. 

lunes, 8 de julio de 2013

Martinica, lucha contra el destino

Steeve Elana, portero con más de cien partidos en Ligue 1, bajo los palos. Línea de cuatro en defensa con Gael Clichy en el costado zurdo, Garry Bocaly en el diestro y una pareja de centrales formada por Raphael Varane y Ericd Abidal. En el centro del campo, Axel Witsel y William Vainqueur forman doble pivote, con Jimmy Briand acostado a la derecha y Maurice-Belay a la izquierda. Arriba Loic Remy y Emanuel Rivière. Esperando su oportunidad en el banquillo Nicolas Anelka, Sylvain Marveux o Anthony Modeste.

El que acabo de escribir es un plantel más que competitivo, un conjunto de futbolistas capaz de plantarle cara a muchos de los mejores del planeta. Podrían jugar juntos y sin embargo nunca lo han hecho. Es más, ninguno de ellos estuvo ayer presente en una de las victorias más importante del combinado de Martinica, país en el que todos tienen raíces.

Los caribeños, que volvían a una Copa de Oro después de trece años de ausencia, lograron el segundo triunfo de su historia en el torneo tras el conseguido en la edición de 2002 ante Trinidad y Tobago. Tres puntos en la fase de grupos que resultaron sufridos y se consiguieron en el tiempo añadido ante un rival, Canadá, con el que había cuentas pendientes.

En la que fue su participación más exitosa hasta ahora, en 2002, la selección que en un futuro próximo dirigirá el español Benito Floro consiguió acabar con el sueño martiniqués en los penaltis. Un varapalo para la pequeña isla perteneciente al grupo de las Antillas Menores y convertida en departamento ultramar de Francia.

Este último aspecto, que le permite estar bajo el control de uno de los países más poderosos del mundo es, en materia de fútbol, su cruz; el filo que cercena su crecimiento. Los caribeños no pertenecen a la FIFA y la selección gala tiene la opción de convocar a los allí nacidos para la escuadra nacional.

Encerrados en la CONCACAF, este organismo les obliga además a llamar para la Copa de Oro a jugadores que no hayan participado en los cinco años anteriores con "Les Bleus" y permite a estos debutar con Martinica y vestir luego la elástica francesa si tuvieran la oportunidad; aspectos que dificultan aún más si cabe la creación de una plantilla eficiente.

Pese a todo, el país sigue dando muestras de competitividad y atrayendo cada vez más a jugadores que aportan algo de experiencia en territorios importantes. Es el caso de los centrales Babin y Gregory, pertenecientes al Alcorcón y al Sporting respectivamente; del ex del Hércules Olivier Thomert y sobre todo del delantero Fredéric Piquionne.

El suyo es un caso paradigmático. Joven talento que pasó por el Mónaco o el Lyon entre otros, debutó a los 24 años con Martinica. Su progresión sobre el césped le valió para tener una oportunidad en el seleccionado galo. Aquellos trece minutos en un amistoso contra Austria disputado en 2007 supusieron un "pecado" por el que ha tenido que pagar penitencia. Cumplido el lustro de "castigo" en la competición continental, ha vuelto para ayudar al combinado caribeño en su progresión.

Él, y el resto de sus compañeros, saben de la importancia de la cita que está teniendo ahora lugar en Estados Unidos. Al no poder jugar un Mundial, son conscientes de que la Copa de Oro es quizás su única forma de reivindicarse en el exterior. Por ello cuando en el minuto 93 el veterano Fabrice Reuperné, único superviviente del conjunto de 2002, enganchó una volea que se coló como un misil; la locura estalló sobre el verde. El representa el pasado y el presente de un país que quiere reescribir su futuro con nuevos cimientos y la ilusión intacta.

viernes, 5 de julio de 2013

Fred, agradecido hijo pródigo

El vídeo que abre este post es lo más parecido que tuvo Fred a su primera presentación en sociedad. Toques al balón, conducción; imágenes que cada verano repiten jugadores contrastados y que él realizó cuando era un chaval enclenque que empezaba a jugar. No había fichado por ningún club pero no le hizo falta: Acababa de marcar, en tan solo 3.17 segundos, el que por entonces era el gol más rápido de la historia.

Aquél golpeo desde el centro del campo supuso la inicial de una larga serie de decisiones acertadas en su carrera. Una muestra más de ese oportunismo que también traslada al área, el mismo que le permite estar en el lugar adecuado en el momento oportuno para acompañar el balón a las mallas. Dicha virtud volvió a materializarse el pasado domingo cuando ajustició con dos tantos a España poniendo fin a esa leyenda oscura de nombre "maracanazo" que perseguía a la canarinha durante décadas.

Fue el mejor servicio a su patria, la misma en la que se ha consagrado como profeta. Sin ser el delantero más brillante, sin ser un nueve a la altura de los grandes; Fred ha sabido hacerse un hueco y podría escribir su nombre en la historia como referente ofensivo, Neymar aparte, en el combinado que deberá afrontar el Mundial como local el año que viene.

Conseguirlo no ha sido fácil. La fama nacida de aquél gol, que le hizo saltarse algunos pasos en su desarrollo, fue seguida de una explosión temprana que le valió para jugar primero en el Cruzeiro y posteriormente en el Lyon. Se marchó a un club con escasa presión, opciones de jugar y garantía de títulos con la idea de darse a conocer en Europa.

Lamentablemente para aquellos que tenían las expectativas desbordadas en un punta que había costado quince millones de euros y prometía seguir la estela de otros compatriotas ilustres, nada resultó como parecía. En esos momentos muchos asumieron que la Fred iba a ser una de esas vidas deportivas que van de más a menos.

Entonces tomó una decisión valiente para reconducirse. Mientras otros en su situación aceptaban ofertas mareantes con petrodólares en cash, él demostró que otra vía era posible enseñándole el camino a muchos que con el tiempo han decidido seguir sus pasos. Señalado y con el cartel de fracaso a cuestas por aceptar volver de nuevo a Brasil, Fred se ríe ahora de ello.

Tras cambiarle la cara al Fluminense, ha vuelto a la selección de la mano de Scolari para aportar a esta generación el rematador que parecía no tener. Su resurrección le ha convertido en el abanderado de los que siguen el sendero de regreso y en el orgullo de aquellos hombres adaptados a su ecosistema natal que posponen su salto a Europa para disfrutar de un fútbol emergente que en este momento tiene el dinero necesario para competir con clubes del otro lado del charco.

Ahora queda la duda de si el hombre de moda, que ha salido reforzado de la Confederaciones, decidirá quitarse la espina y regresar al fútbol europeo para lograr lo que no consiguió en el pasado  o si por el contrario optará por quedarse en casa, donde ha recuperado la sensaciones y el descaro del que siempre ha hecho gala. Con una cláusula que le permite abandonar su actual entidad por solo 2,5 millones de euros si así lo desea, la pelota está en su tejado.

miércoles, 3 de julio de 2013

¿Qué ha sido de... Fichajes erróneos de entrenadores fieles (VIII): Steve Marlet?

De la fidelidad que suelen tener los entrenadores nacidos en el norte de Francia ya hemos hablado en esta sección. El ejemplo más claro era el de Guy Roux pero hay otros como el de un paisano de Alsacia del que ya hablaremos o el de nuestro protagonista de hoy, nacido a la misma altura del país pero en la orilla opuesta.

Christian Gourcouff, factótum del Lorient y padre de Yoann en ese orden, vino al mundo en una localidad bretona de nombre Finistère. Analizado con el tiempo y extrapolándolo al club donde es mito, puede que en el fondo sea un presagio, que no haya nada más allá cuando el decida bajarse del barco y disfrutar de un retiro más que merecido.

Sin embargo nadie quiere pensar en ello por el momento y mientras el cuerpo aguante, continúa presentándose puntual cada verano para iniciar la pretemporada. El mismo ritual que sigue desde que regresó en el año 2003. Aquella fue una situación violenta, como la del marido que se marcha con la secretaria y retorna a casa arrepentido sin dar explicaciones tras una ausencia prolongada. El Lorient, con el que había mantenido una relación de diez años entre 1991 y 2001, le perdonó los cuernos que les puso con el Rennes y el Al Gharrafa. Desde entonces mantienen una vida de pareja de lo más estable.

Incluso, para evitar que vuelva a caer en la tentación, el equipo le concede de vez en cuando algún capricho como la compra de Steve Marlet, jugador que llegó pasado de todo y lastrado por los problemas físicos con treinta y dos años y se marchó con treinta y tres habiendo jugado solo un partido completo en toda la campaña. 

En su defensa hay que decir, eso sí, que en su currículum figuraban clubes de primer nivel y más de veinte convocatorias con la selección francesa. Nacido en Pithiviers, el punta comenzó a despuntar en el Red Star de Saint-Ouen, un suburbio de la capital. Allí pasó cinco temporada antes de dar el salto al Auxerre, su primera gran oportunidad.

La aprovechó y por eso recibió la llamada del Lyon, donde se consagró como un excelente goleador y se ganó el derecho a vestir la elástica nacional. También la posibilidad de emigrar fuera de sus fronteras. El encargado de reclutarle fue el Fulham, que pagó por sus servicios 11,5 millones de libras. La cifra fue, hasta 2008, la más alta desembolsada por la entidad.

Petición expresa del por entonces entrenador Jean Tigana, la contratación resultó un fracaso, más cuando el técnico acabó siendo despedido meses después. Convertido en un lastre, le cedieron al Marsella hasta que el conjunto londinense pudo deshacerse de él y de su alta ficha. Tan mala fue la experiencia que el dueño Mohammed Al Fayed llevó a juicio a Tigana por considerar que el galo había inflado el precio del delantero. Lógicamente el mandatario perdió.

Fuera de la Premier, su siguiente destino fue el Wolfsburgo, otro equipo habituado a las inversiones ruinosas en jugadores que rinden por debajo de lo esperado. Esta vez no se dio la excepción. Fue el paso previo a su fichaje por el Lorient. En una carrera que apuntaba a la decadencia absoluta, intentó probar suerte con el Ipswich Town y el Chicago Fire, pero recibió un portazo en ambos.

Aún así no quería afrontar la retirada y acabó enfundándose la elástica del Aubervilliers, equipo de otro suburbio parisino, el lugar del que salió Abou Diaby. Finalizada aquella vinculación, aceptó volver al origen y colgar las botas en el Red Star, el lugar donde empezó todo. Hoy ejerce allí como entrenador asistente.