miércoles, 30 de octubre de 2013

¿Qué ha sido de... Fabrice Moreau?

En la semana en la que he tratado el asunto de la desaparición del Le Mans, me ha parecido conveniente y coherente dar continuidad a la historia en el post de los miércoles y hablar de un futbolista que pasara por allí. De los nombres más conocidos como Drogba, Romaric o Gervinho poco os voy a descubrir. Por ello he tenido que bajar un escalón en el nivel de conocimiento para elegir al protagonista de hoy, un mediocentro al que pudimos ver en varios equipos españoles y que llegó a ser internacional.

Internacional con Camerún, claro, porque en la Francia de finales de los noventa y principios de siglo estaba complicado tener una oportunidad. Moreau lo vio venir y pese a nacer en París, tiró de las raíces maternas para jugar con los leones indomables aprovechando el cartel que le daba militar en la Liga Española.

Sin embargo, antes de llegar a la Península Ibérica hubo un pasado surtido, todo él escrito en su tierra natal. A esa etapa pertenece su paso por el Le Mans, a donde llegó al aburrirse de esperar una oportunidad que no llegaba con el Paris Saint Germain. Tal es así que el equipo hoy del jeque, le cedió incluso durante una campaña a Le Roche Vendée.

En la ciudad del circuito pasó dos campañas en las que no gozó de toda la regularidad deseada, lo que le hizo replantearse la vuelta a su ciudad de nacimiento. Los aires de la "grandeur" capitalina le vinieron bien, muy bien. Moreau firmó primero por el Racing de París y posteriormente por otro equipo de la urbe, el París FC.

Su evolución y las grandes actuaciones con estos últimos le permitieron torear en su primera gran plaza, el Stade Vélodrome del Olympique de Marsella. Fue solo una campaña pero sin duda una experiencia que contar a sus nietos. De ahí se marchó a Toulon, última parada antes de viajar hacia el sur para vivir su primera experiencia en el extranjero.

Finalizada su aventura vallecana, todo estaba previsto para que jugara en Talavera. Sin embargo cuando el fichaje se daba por hecho, movió todo lo posible para frenarlo deslizándose con algunas exigencias y dando plantón al presidente, lo que provocó que su paso no fuera prolongado en el tiempo.

Entonces tomó una decisión drástica, la de cambiar las áridas tierras manchegas por la exótica China, a donde voló para ser contratado por el Beijing Guoan. Fue un viaje de ida y vuelta pues unos meses después aterrizó en la tranquila Soria para defender los colores del Numancia. Culo inquieto como era, en seguida optó por seguir conociendo mundo. Y fue en busca de los orígenes, del lugar donde todo empezó. Llegó al Notts County, el club más antiguo entre los que aún permanecen en el profesionalismo.

Inició así un periplo por el norte de Europa que le llevaría también al Airdrieonians escocés como cedido. Cansado de la lluvia y el mal tiempo, decidió darse una tregua para marcharse al Red Star Saint-Ouen y cumplir así  un capricho que pocos jugadores, o quizás ninguno, ha logrado en su carrera; el de completar la rueda y jugar en los cuatro grandes clubes de Paris. Al final, pasado de todo y ya con los treinta y cinco años cumplidos, colgó las botas en otro equipo escocés, el Partick Thistle, tras una breve escaramuza en el Grazer austriaco.

Al ser fiesta este viernes día 1 de noviembre, el blog se tomará un descanso para volver el próximo lunes. Disculpad las molestias.

lunes, 28 de octubre de 2013

Bandera negra al fútbol

En medio de una jornada donde varios países se jugaban su billete para el Mundial, la noticia pasó casi desapercibida. Solo unos pocos medios, como "Fútbol desde Francia", se hicieron eco del ocaso de un equipo que hace no demasiado tiempo generaba apuros a los punteros del campeonato galo sacando provecho a una de las redes de ojeadores más eficientes del país vecino.

En realidad lo sucedido era un secreto de dominio público, la trágica consecuencia de las altas aspiraciones de una entidad que vivió por encima de sus posibilidades y apuntó al sol en su momento de mayor esplendor, sin pensar en que el mundo del fútbol a veces le enseña el culo a quien ofrecía poco antes la mejor de las sonrisas.

Se queda pues sin club la ciudad en la que José Arribas, un español llegado de Bilbao, desarrolló toda su carrera como futbolista antes de sentarse a los banquillos para instaurar el "juego a la nantesa". El lugar donde otro mito de las bandas francesas como Cristian Gourcouff dio sus últimas patadas como profesional antes de su capricho canadiense en Montreal.

El mismo sitio en el que Jacques Songo'o lució sus pantalones largos durante una campaña como cedido a comienzos de los noventa y en el que el brasileño Grafite llamó la atención de un Wolfsburgo al que luego daría la Bundesliga formando pareja con el por entonces emergente Edin Dzeko.

Y ante todo la puerta de acceso a Europa para uno de los delanteros más importantes del balompié mundial en lo que va de siglo XXI. Didier Drogba fue el pionero al que antes o después siguieron varios miembros de la generación más brillante en la historia de Costa de Marfil como Romaric o Gervinho, ambos fichados procedentes del Beveren belga.

 
Por supuesto quedan nombres en el baúl de los recuerdos como Modibo Maïga, Ismaël Bangoura o Stéphane Sessègnon. Realidad pasada que ya es añoranza para una Le Mans que deberá saldar su orfandad balompédica con el ruido de los motores y el olor a goma quemada propio del ambiente de uno de los circuitos automovilísticos con más tradición. En ausencia del deporte rey, al que se le ha mostrado la bandera negra que obliga a abandonar a un piloto la prueba en Fórmula 1, muchos serán los que deseen que esas veinticuatro horas que venden la urbe al mundo se conviertan en semanas o meses.

No hay consuelo. El presidente Henri Legarda, que accedió al cargo en 2001 y proyectó un estadio con el que pasar a la posteridad, descubrió tarde que su faraónica obra estaba levantada en el lugar y el momento equivocados. Tras una sucesión de descensos; un déficit de catorce millones de euros y las deudas con los jugadores han sepultado al club norteño. Ahora, como siempre en estos casos, tocará empezar de nuevo desde abajo. Es el precio que tienen que pagar aquellos que juegan a ser Dioses en un Olimpo cada vez menos democrático y menos romántico.

viernes, 25 de octubre de 2013

Hablando de fútbol con: Pol García (Capitán de la Juventus juvenil): "Italia nos da la confianza que en España no le dan a muchos jóvenes"

 
Pol García Tena (18-02-1995) refleja a la perfección la situación de muchos futbolistas jóvenes nacidos en España. Hace no demasiado si uno de ellos quería triunfar debía aguantar carros y carretas en las canteras del Real Madrid o el Barcelona. Ahora todo ha cambiado. Varios talentos como él le han perdido el respeto a salir fuera para seguir progresando y despuntan en los sistemas formativos de los grandes clubes europeos. "De paradinha" pudo compartir una breve charla con el capitán de la Juventus juvenil tras el encuentro que midió a su equipo con el Real Madrid en la "Youth Champions League".
 

miércoles, 23 de octubre de 2013

¿Qué ha sido de... Sander Westerveld?

Hay dos motivos esenciales para hablar hoy del guardameta holandés Sander Westerveld. Uno, que la Real Sociedad visita en Europa un templo mítico como Old Trafford repitiéndose una experiencia, la de desplazarse por el viejo continente a grandes escenarios, que él ya vivió con el conjunto vasco. La otra que hoy cumple años, treinta y nueve concretamente. Lo hace, por cierto, el mismo día que otro guardameta de renombre como Andoni Zubizarreta y que un mito del deporte rey, el propio "O rei" Pelé, valga la redundancia.

Nacido en Enschede, debutó como profesional en el club de la ciudad, el Twente. Allí llamó la atención de otro equipo holandés, el Vitesse, que le fichó cuando solo tenía veintiún años. Sus cualidades y su gran envergadura pronto le sirvieron para hacerse con el puesto de titular y allanar un camino hacia la selección que encontraría su meta el ocho de junio de 1999 nada más y nada menos que ante Brasil.

Por entonces ya estaba hecho, o a punto de hacerse al menos, su fichaje por el Liverpool, club al que llegó ese mismo verano. Sus actuaciones con los ingleses fueron de más a menos, alcanzando su zenit en aquella victoria en la final de la Copa de la UEFA de 2001 ante el Alavés. Meses después, en diciembre y tras empezar a ser inquilino habitual del banquillo, fichó por la Real Sociedad.

Con él bajo los palos el conjunto vasco ganó en solidez defensiva y a punto estuvo de conquistar la Liga 2002-2003, esa que dejo escapar en las últimas jornadas y que le permitió, consuelo menor, disputar la máxima competición europea de clubes. Sin embargo, al igual que pasara en Inglaterra, su estrella se fue apagando. Fue así como acabó cedido en el Mallorca, equipo donde Moyá le cerró el paso hacia la titularidad.

Libre y con 31 primaveras, decidió coger billete de vuelta al Reino Unido para aceptar una oferta del Portsmouth. Se le esperaba titular pero las previsiones resultaron erróneas. Por ello, en un acto de máxima traición para cualquier seguidor "red" que se precie, aceptó una cesión de veintiocho días al Everton. Después de aquello retornó a Portsmouth para que le dijeran que no contaban con él.

Fue entonces cuando fichó por el Almería. En aquellas fichae el cuadro andaluz militaba en Segunda y de sus manos alcanzaría el ascenso. Según su versión, desde la presidencia le prometieron en abril que contarían con él en la máxima categoría; llegando a rechazar él mismo buenas ofertas por este motivo. Sin embargo nada fue así. La llegada de Diego Alves y el hecho de que el presidente no le cogiera el teléfono, siempre en sus palabras, fueron indirectas más que claras.

Decepcionado aceptó jugar en el Sparta de Rotterdam, donde solo aguantó una campaña. Después de aquello estuvo a prueba en el Monza de Segunda B italiana, equipo que acabaría contratándole. Finalmente, harto de Europa, valoró una opción exótica procedente de África. Tras ser el cancerbero titular el Ájax de Ciudad del Cabo las últimas temporadas ahora, ya retirado, ejerce como entrenador de porteros de la entidad. 

lunes, 21 de octubre de 2013

Con la firma de: Juan Carlos Gutiérrez

El sentimiento de México


Desilusión. Este el sentir actual del país azteca hacia su selección nacional de fútbol. México concluyó el Hexagonal de la CONCACAF con una de las peores actuaciones de su historia pero tuvo la suerte de clasificarse para la repesca del Mundial de Brasil 2014 en el último suspiro gracias a la victoria de Estados Unidos ante Panamá. La afición mexicana ya no cree en un equipo descompuesto, destruido, sin coraje ni alma y asegura que no merecen disputar el evento.
 
Perder ante Nueva Zelanda en la repesca (ida en Mexico en el Estadio Azteca el 13 de noviembre y vuelta el 20 de noviembre en Wellington en el Westpac Stadium) sería el merecido y justo castigo para la gran mayoría de un país enfadado con su equipo. Sin embargo, y a pesar de las feroces críticas, no pueden ocultar el sueño de que su Selección esté presente entre las mejores en tierras brasileñas.
 
La polémica siempre ha sido un difícil compañero de batalla para el combinado mexicano. El rechazo de Carlos Vela a vestir la elástica nacional fue un debate de estado. El joven jugador de la Real Sociedad fue duramente criticado por los periodistas de su país, que le exigían ser el referente en los momentos importantes. Vela consideró injustas estas críticas y decidió no volver en un tiempo. Asimismo compatriotas que juegan en Europa como Chicharito Hernández (Manchester United), Giovani Dos santos y Javier Aquino (Villarreal), Memo Ochoa (Ajaccio), Andrés Guardado (Valencia) y Héctor Moreno (Espanyol) fueron ‘culpados’ de no dar el 100% por su patria y dejarse la piel únicamente con los clubes que les pagan.
 
A eso hay que añadir el hecho de que la selección mexicana no parece haber encontrado hasta el momento un capitán que dirija este barco transatlántico que navegaba sin rumbo hacia el abismo. El "Tri" ha tenido cuatro entrenadores (Efraín Flores, Enrique Meza, José Manuel de la Torre y Víctor Manuel Vucetich) incapaces de dotar al equipo de la fortaleza y el buen juego de antaño, viéndose un conjunto sin actitud, sin ritmo y desconocido.
 
Hace unos días la ilusión volvió a renacer. La llegada de Miguel Herrera (actual técnico del América) como nuevo seleccionador nacional es la mejor solución para intentar cambiar el rumbo en los dos partidos de la repesca ante Nueva Zelanda. El ‘Piojo’ Herrera se muestra convencido de que México conseguirá el último billete para el Mundial de Brasil 2014 y deja la puerta abierta para dirigir al combinado azteca en esta competición.
 
México necesita un cambio radical urgente y quiere olvidarse de sus dos últimos partidos del Hexagonal, donde la imagen que ofreció fue pésima. Consiguieron ganar el primer ‘match ball’ a Panamá (2-1) en el último minuto del partido gracias a un gol antológico de chilena del delantero del América Raúl Jiménez. Sin embargo en la última jornada volvieron a defraudar perdiendo el partido ante una Costa Rica ya clasificada (2-1). Su ‘salvación’ llegó gracias al milagro americano. Estados Unidos venció a Panamá (2-3) en tres minutos finales de infarto y ‘regaló’ a México la posibilidad de seguir soñando con la participación mundialista en la repesca. Ahora los mexicanos se aferran al ‘Sí se puede’, un cántico lleno de esperanza. De las 19 Copas del Mundo celebradas hasta el momento, la Selección Mexicana solo se ha perdido cinco: Italia 1934, Francia 1938, Alemania 1974, España 1982 e Italia 1990.
 
Bill Shankly, el entrenador más emblemático del Liverpool, aseguró un día: “Algunos creen que el fútbol es solo una cuestión de vida o muerte, pero es algo mucho más importante que eso”. México es consciente de ello. ¿Hay algo más importante que un Mundial de fútbol? La ilusión y el sueño de un país depende de su selección de fútbol. Vencer o morir. ‘Alea jacta est’ (La suerte está echada).
 
Juan Carlos Gutiérrez (@juankyy) es periodista deportivo. Ha trabajado para diversos medios en España como Europa Press, Marca.com, Gol Televisión, La Sexta o Radiogoles. Actualmente reside en México.

sábado, 19 de octubre de 2013

Diez razones para no perderse dos duelos clave en Japón

Por raro que pueda parecernos a los pretenciosos europeos, acostumbrados a ser el ombligo del mundo futbolístico, los japoneses tienen este fin de semana un motivo para dejar su parabólica a un lado y centrarse en el producto patrio. Pocas veces podrá verse en el país una jornada interesante, en la que se enfrenten el primero contra el segundo y el tercero contra el cuarto. Estos son los diez motivos para no perderse el Yokohama Marinos-Sanfrecce Hiroshima y el Kashima Antlers-Urawa Red Diamonds.

1. Igualdad en la tabla: Los cuatro equipos llegan en un momento de forma espectacular. Ninguno conoce la derrota en sus últimos cuatro partidos y entre el primero, el Sanfrecce y el cuarto, el Kashima, apenas hay tres puntos de diferencia. A falta de tan solo seis jornadas, todo apunta a que entre estos cuatro nombres se encuentra en futuro campeón.

2. Dos partidos con estilos diferentes: Ambos choques ofrecen un menú adecuado para paladares diferentes. Los amantes del fútbol defensivo tienen en el Yokohama-Sanfrecce un buen entretenimiento. De los siete primeros clasificados, y con permiso del Cerezo Osaka, ambos equipos son los menos goleadores y los menos goleados. Todo lo contrario en el otro cruce, donde ambos conjuntos superan los cincuenta goles cada uno a favor pero descuidan más sus cifras de tantos en contra.

3. Juegan los dos mejores locales: Con veintiocho jornadas disputadas, Yokohama y Kashima son los dos únicos equipo que no saben aún lo que es perder en su campo. Mejores cifras presentan estos últimos, que suman once victorias, cinco de ellas consecutivas, y tan solo dos empates; por seis del Marinos.

4. Duelo automovilístico: La industria automovilística tiene una fuerte presencia en el fútbol japonés. Lo demuestran estos dos encuentros. A excepción del Kashima Antlers, los otros tres contendientes pertenecen a empresas del sector. Así el Sanfrecce Hiroshima es propiedad de Mazda, el Yokohama Marinos de Nissan y el Urawa Red Diamons de Mitsubishi.

5. Diferentes formas de entrenar: Técnicos de tres continentes distintos estarán presentes en estos dos partidos. Mihailo Petrovic representa a la escuela europea, Toninho Cerezo a la sudamericana y Yasuhiro Higuchi y Hajime Moriyasu a la japonesa. Maneras diferentes de entender un deporte universal.

6. Capitanes: De los cuatro capitanes, tres han tenido experiencias europeas. Shunsuke Nakamura, que pasó por varios equipos del viejo continente, es el más conocido de ellos. Mitsuo Ogasawara tuvo una brevísima aventura en el Messina y Yuki Abe vistió la elástica del Leicester. De todos ellos el único que no ha salido fuera es Hisato Sato, un futbolista de explosión tardía pero de gran predicamento en la liga nacional, en la que ha llegado a coronarse como mejor jugador de la temporada en 2012.

7. Dominadores del siglo XXI: Exceptuando los títulos de 2002, 2005, 2010 y 2011; conquistado por el Júbilo Iwata, el Gamba Osaka, el Nagoya Grampus y el Kashiwa Reysol respectivamente; desde el comienzo de siglo los cuatro equipos que se cruzan este fin de semana se reparten el pastel entre ellos. Kashima Antlers se lleva la voz cantante seguido del Yokohama y en un segundo plano del Urawa Red Diamonds y el Sanfrecce Hiroshima.

8. Dispersión geográfica: El norte, el centro y el sur están representados en estos cuatro equipos. Si Urawa y Yokohama están relativamente cerca de Tokyo, Kashima cae más hacia el norte mientras Hiroshima ocupa una posición en el sur. Una muestra de que la competitividad llega a todos los rincones.

9. Selección nacional: Es innegable que las convocatorias de la selección las ocupan en su mayoría futbolistas que desarrollan su carrera en Alemania o Europa. Pero no es menos cierto que de aquí a que empiece el Mundial aún hay espacio para aparezcan jugadores que desarrollan su actividad en el campeonato nacional. Esos nombres exóticos para el gran público podrían salir en su mayoría de estos cuatro equipos.

10. Nombres de herencia extranjero: Con excepciones, en Japón se da un hecho curioso, el de los nombres adoptados de idiomas extranjeros. Generalmente los clubes se unen a dos corrientes, la inglesa y la italiana. Aquí ambas están representadas. De un lado los Red Diamonds y los Antlers; de otro el Sanfrecce y el Marinos. Os enlazo un post que escribí sobre el asunto. http://deparadinha.blogspot.com.es/2011/10/nombres-del-futbol-equipos-japoneses.html

miércoles, 16 de octubre de 2013

"Big Mo", luchar o morir

Ahora que Bosnia Herzegovina ha conseguido por fin clasificarse para un importante torneo internacional tras certificar su participación en el Mundial del Brasil 2014, no está de más mirar a atrás para descubrir cómo ha cambiado una selección que surgió de las cenizas de la guerra para mejorar con el paso del tiempo gracias a una generación portentosa.

Nadie ilustra mejor ese cambio que Muhamed Konjic, el capitán en aquel partido del 30 de noviembre de 1995 que midió a su combinado ante Albania y supuso el estreno en el panorama futbolístico mundial de una nación fragmentada por la tragedia. En su ser se representaba todas las cicatrices del conflicto. Tanto es así que el periodista del "Daily Mirror" Martin Lipton definió la conversación que mantuvo con él como su mejor entrevista de la década.

El relato, que todavía puede ser leído en fragmentos a través de algunas webs o de forma íntegra mediante suscripción, cuenta cómo afectó el conflicto de los Balcanes a un chico nacido en Tuzla y que jugaba en el equipo local, el Sloboda, cuando se paralizó la liga yugoslava tras el estallido de las hostilidades.

Otros jóvenes en su lugar habrían optado por buscar la forma de huir para seguir progresando en sus carreras. Konjic, en cambio, prefirió luchar. Con su 1,91 de estatura se enroló en el ejército para combatir: "No tenía otra opción porque estábamos siendo atacados y era cuestión de luchar o morir. Fue una época muy difícil pero afortunadamente nadie de mi familia murió. Durante la guerra el único objetivo era seguir vivo junto a tu familia. No teníamos ni agua, ni comida, ni medicinas; solo esperanza", le relató a Lipton.

Durante ocho meses el combate ocupó su mente quedando el fútbol en un segundo plano y cuando abandonó la lucha, comenzó a entrenarse en solitario en las calles con el sonido de las bombas de fondo. Mantenía entonces dos peleas; una contra sí mismo por volver a ser el de antes y otra con el alcoholismo en el que cayó tras vivir la desgracia en su día a día.

Para sacarle del agujero llegó en su auxilio el NK Belisce de Croacia, un equipo modesto en el que renunció a un sueldo a cambio de que el club enviara comida para su familia y sus allegados en Tuzla. Vislumbraba así la luz al final del túnel pero en este tramo decisivo aún habría lugar para una última tragedia. De camino a su nuevo destino junto a uno de sus mejores amigos, el coche en el que viajaba cayó en una zanja. Su acompañante falleció y el sufrió secuelas físicas.

Pese a todo, debutó dos semanas después: "Hubiera matado al delantero para llevarme un balón por alto pero era yo siempre el que lloraba al final de la jugada. Todo el mundo se extrañaba al ver a un jugador alto, fuerte y joven llorar sin ningún motivo sobre el campo. Nadie sabía que jugaba con los dos brazos rotos".

Después de sufrir todo aquello, su carrera fue en ascenso. Primero fichó por el NK Zagreb y posteriormente pasó por Zúrich antes de enrolarse en aquél Mónaco que dirigía Jean Tigana y que contaba en sus filas con Thierry Henry y David Trezeguet. La cabezonería de Gordon Strachan tras quedarse prendado de él en un Croacia-Bosnia le llevó al Coventry. Allí se ganó el cariño de la afición, que le bautizó como "Big Mo". El broche a su vida deportiva lo puso en el Derby County, donde las lesiones precipitaron su adiós.

Es solo una historia más de las miles que dejó la guerra. Dramas personales y vidas alteradas por la barbarie que han ido dibujando la identidad de un país que por fin podrá presumir de haber jugado un Mundial. Konjic, que ahora vive en su Bosnia natal, no podrá disfrutarlo sobre el césped pero sí podrá ver en acción a uno de sus protegidos. Entre las muchas cosas de las que puede sentirse orgulloso siempre estará haber puesto a los ingleses sobre la pista de un chaval que militaba en el Teplice. Nadie le hizo caso entonces. Hoy, justicia poética, ese chico lidera a la selección y viste los colores del Manchester City.