viernes, 29 de julio de 2011

Nombres del fútbol: Arthur Friedenreich

Estos días veraniegos, cuando voy sacando tiempo libre, me estoy dedicando a leer un libro altamente recomendable que encontré por casualidad en una caseta de la pasada Feria del Libro de Madrid. Su título es "El gran circo del fútbol" y lo firma Juan Tejero para T&B editores. Un trabajo muy bien documentado salpicado de anécdotas y nombres más o menos conocidos como el traigo hoy a colación.

Su nombre con evidentes y claras raíces alemanas no habla sin embargo de un jugador nacido en el país europeo pero sí de sus orígenes. En concreto su padre, un hombre de negocios, era natural de allí. Luego viajó a Brasil donde conoció a Mathilde, una descendiente de esclavos africanos con la que tuvo a Arthur.

El niño acabaría convirtiéndose en joven y el joven en el primer jugador profesional de origen negro del país. Un hecho que ya de por sí le hace entrar en la historia y le valdría para que le dedicara un post hoy. Sin embargo hay cosas más destacables en la carrera de este delantero que lo meritorio de su integración social.

A ésta quizás ayudara la condición económica de su padre, que además le guió al principio de su carrera facilitándole su acceso al SC Germania, un club formado por inmigrantes de origen alemán en la ciudad de Sao Paulo. Era el año 1909 y ya empezaba a destacar, lo que no fue suficiente para que debutara aún con la selección.

Necesitaría cinco años para hacerlo tras pasar por dos veces por el Ypiranga, el SC Germania de nuevo y el McKenzie College. Al final acabaría vistiendo la elástica nacional en 22 ocasiones anotando diez goles y siendo vendida su figura como la del "Rey del fútbol", durante un tour por Europa en 1925.

Entonces tenía ya 33 años y había seguido desarrollando su carrera en tierras paulistas con un nuevo paso por el Yparinga y dos por el Paulistano, el el segundo más prolífico pues aguantó allí once años, hasta los 37. Sus cifras goleadores seguían impresionando al país entero pero aquello no fue suficiente para ganarse un puesto en la selección que disputó el Mundial del año 1930.

Un decisión completamente extradeportiva pues la federación decidió que solo viajaran a la cita jugadores de Rio de Janeiro, quedándose fuera jugadores como él o Filo. Craso error, desde luego, pues la aportación de Friedenreich hubiera sido sin duda esencial para conseguir el título. Parecía pues que, tras aquella decisión, estaba abocado a poner fin a su carrera. Pero nada más lejos de la realidad.

Aún tenía muchas patadas que dar al balón y muchos goles que meter. Fichó por el Sao Paulo y posteriormente, con 41 años, decidió definitivamente salir de su ciudad. Se marchó a Belo Horizonte para fichar por el Atlético Mineiro y posteriormente, tras un segundo paso por el Sao Paulo, se enroló en el Flamengo, donde terminó su carrera.

Sin embargo retirarse con 43 años, una edad bastante avanzada, tampoco es motivo suficiente para protagonizar este post. La razón es otra. Friedenreich es considerado el mayor goleador de la historia del fútbol con 1329 goles, cuarenta y ocho más de Pelé. Eso es al menos lo que se dice. Lo cierto es que los partidario de O Rei se amparan para negarlo en los fallos de los sistemas de medición de antaño e incluso en un baile de cifras que hablarían de 1239 y no de 1329. Pero mientras no se demuestre lo contrario, Arthur tiene su sitio en la historia.

Os dejo, por si alguno quisiera revivirla, mi narración de la final de la Copa América en Pasión Deportiva Radio: http://www.ivoox.com/ef-copa-america-final-paraguay-uruguay-audios-mp3_rf_747616_1.html

miércoles, 27 de julio de 2011

¿Qué ha sido de... Rubén Sosa?

Uruguay se recupera ya de la resaca después de la gran victoria cosechada en la Copa América el pasado domingo. El 3-0 frente a Paraguay coloca a los charrúas como el equipo con más entorchados en la competición, reeditando el último éxito, que databa del año 1995. En aquella plantilla, que contaba con jugadores como Francescoli o Fonseca, estaba además Rubén Sosa, también conocido como "El poeta del gol".

Por entonces tenía 29 años y una próspera carrera a sus espaldas que había empezado en el año 1982, cuando el Danubio (esa gran escuela de la que salieron hombres como Recoba, Suárez o Forlán) de Makarián le dio la alternativa en el profesionalismo con apenas 15 años. Obviamente era cuestión de tiempo que emigrara hacia una liga más poderosa. Y eligió la española aceptando una oferta del Real Zaragoza.

En la capital aragonesa dejó buenas tardes de fútbol y fue vital para la conquista de la Copa del Rey del año 86 anotándole dos goles al Madrid en semifinales y otro al Barcelona en la final. Sus buenas cifras y su descomunal técnica llamaron la atención de los equipos italianos. La Lazio se llevó el gato al agua en un primer momento pero no pudo retenerle más allá de cuatro años, momento en el que el Inter se interesó por él.

Y fue en los nerazzurri dónde explotó definitivamente y abrió del todo el tarro de las esencias. Se convirtió en el máximo goleador de la plantilla en dos temporadas consecutivas y ayudó sobremanera a levantar la Copa de la UEFA de 1994. Sus méritos, sin embargo, no evitaron que acabara cerrándole el paso la llegada de Dennis Bergkamp.

Decidió entonces probar suerte en Alemania y aceptar una oferta del por entonces puntero Borussia de Dortmund. La temporada de su llegada, los germanos ganaron la Bundesliga pero el uruguayo apenas tuvo protagonismo y fue transferido al Logroñés. Una segunda etapa en España que fue meramente testimonial pues abandonó el club cuando recibió la llamada del Nacional, su equipo de toda la vida.

Aterrizó en Montevideo con 31 primaveras y se visitó la camiseta durante cinco temporadas, cuatro seguidas y otra más tras un paso de un año por el Shanghai Senhua. Con los tricolor conquistó tres ligas y el corazón de la grada y de la entidad entera. Hasta el punto que allí sigue a día de hoy, echándole una mano en la dirección técnica a otro mito del fútbol sudamericano como es Marcelo Gallardo, actual entrenador.

lunes, 25 de julio de 2011

Un pequeño gran país

Al ser hoy día festivo no tenía pensado publicar ningún post. Sin embargo no puedo evitar hacer mención a la victoria de la selección uruguaya en la Copa América. En realidad a nadie le soprende el triunfo de uno de los combinados punteros del continente. La ausencia de compromiso en Brasil y Argentina situaban a los charrúas como los principales candidatos al título, más después de ser cuartos en el último Mundial.

Y estos, lejos de decepcionar, han honrado su favoritismo pasando por encima de Paraguay en la final gracias a una generación maravillosa en la que han coincidido arriba un joven llamado a comerse el mundo de nombre Luis Suárez y el mito más reciente del fútbol sudamericano. Poco importa su nefasta temporada en el Atlético, Forlán se traviste de adalid cada vez que se enfunda la celeste. Por ello es desde ayer el máximo goleador de la historia de la selección y desde hace unos días el hombre que más veces ha representado a los uruguayos.

Méritos estos que en cualquier nación pequeña en extensión como Urugay estarían reservados al primer futbolista que destacara un poco. Claro, que un espacio físico reducido no implica una importancia futbolística proporcional. Forlán es hoy más grande porque representa a un territorio donde el fútbol es religión. Un lugar que desafía todas las leyes de la lógica. Un maná del esférico que bien merecería un estudio pormenorizado del propio Darwin.

No se le da importancia a este hecho pero la tiene y mucha. Estamos hablando de que el país más minúsculo de Sudamérica es el que mayor número de entorchados tiene a nivel continental con quince, por encima de brasileños y argentinos. Y es a su vez el más insignificante en levantar dos Copas del Mundo. Datos estos a los que hay que añadir la extensa producción de estrellas que van desde Schiaffino hasta el propio Forlán pasando por Francescoli, Cea u Obdulio Varela.

En este último quiero detenerme. Poco conocido para el gran público, "El Negro Jefe" era el capitán el día del famoso Maracanazo, en el que Uruguay conquistó su segundo Mundial delante de las narices de los todopoderosos brasileños. Aquella gesta dio la vuelta al mundo y sigue siendo el referente máximo en lo que a sorpresas se refiere.

Ayer, mientras narraba la final en Pasión Deportiva Radio, me vino a la cabeza su historia plasmada sobre el papel por la pluma del gran Eduardo Galeano. Creo que es de justicia que os la deje en este post ya que representa a la perfección el espíritu del fútbol charrúa y a su vez supone un pequeño "homenaje" al escritor que mejor ha contado la evolución de la celeste a lo largo de la historia en general y de las maravillosas décadas que fueron del treinta al cincuenta en particular.

http://sololiteratura.com/gal/futbolobdulio.htm

martes, 19 de julio de 2011

¿Qué ha sido de... Emmanuel Olisadebe?

En un país que pedía urgentemente ídolos ante la falta de jugadores de primer nivel en las décadas anteriores, Emmanuel Olisadebe fue la respuesta a esas plegarias. No es que se tratara de un futbolista sobresaliente pero era lo más parecido a lo que podía aspirar Polonia. Y la realidad es que su nacionalización demostró ser un acierto pues se convirtió en el estandarte de aquél combinado que en Corea volvió dieciséis años después a un Mundial.


Nacido en la ciudad nigeriana de Warri, al sur del país, comenzó a jugar al fútbol a nivel profesional en el Jasper United, un club de la vecina Onitsha que hasta ese momento era desconocido. Sin embargo la figura del punta lo cambió todo. Sus goles convirtieron a un recién ascendido en subcampeón y ayudaron a llegar a su equipo a las semifinales de la Copa África del año 97.


Con semejante currículum era inevitable que se mismo verano diera el salto a Europa, concretamente al país que luego depositaría sus esperanzas en él. Le firmó el Polonia Warszawa, un equipo necesitado de títulos. Y allí Olisadebe volvió a ser talismán participando activamente en el campeonato liguero del año 2000, el primero de la entidad en cuarenta años.

En 2001 decidió dar un cambio de aires y cogió un avión a Grecia para jugar en el Panathinaikos. Con él, evidentemente, se fue su carisma y su buena estrella. Una vez más sus dianas fueron decisivas para conseguir un campeonato de la regularidad. Fue el del 2004 tras diez años de sequía de los verdes.

Ni siquiera sus ausencias por lesión le hicieron perder el cariño de la afición, a la que solo abandonó para probar suerte en una gran liga. Petición expresa de Harry Redknapp para ayudarle a salvar al Portsmouth, de nuevo sus problemas físicos lastraron sus oportunidades y con la aparición de una nueva temporada, se iba libre al Skoda Xanthi.

Desencantado con estas dos últimas experiencias, y pensando que más valía ser cabeza de ratón que cola de león, aceptó una oferta del Kinyras Peyias chipriota para jugar media temporada. Finalizado este período consideró que era buen momento abandonar Europa y embarcarse en la aventura asiática.

La oportunidad se la dio el Henan Construction, donde demostró no haber perdido el olfato goleador pese a los años. De hecho fue pichichi una campaña y estuvo dos veces nominado al premio de mejor jugador del torneo. Todo ello antes de que una nueva lesión se cruzara en su camino y le dejara prácticamente fuera de la práctica deportiva. Aún así hoy en día está en el paro buscando una última oportunidad.

Os anuncio que el blog permanecerá inactivo hasta el próximo lunes. También me gustaría recomendaros que sigáis la final de la Copa América por Pasión Deportiva Radio (www.pasiondeportivaradio.com), con un servidor en la narración y los mejores expertos.

lunes, 18 de julio de 2011

Diez claves para entender la Copa América

Al arrancar con este post, parto de la base de que el fútbol poco vistoso y defensivo puede ser en ocasiones tan eficaz y meritorio como el que practica el Barcelona. Eso implica que entiendo a aquellos que defienden que la Copa América está siendo un buen torneo. En la misma medida tengo que reconocer que yo me adhiero a la otra corriente y que, como espectador, soy de los que se muestra más crítico. Aunque quizás sea algo osado, me he atrevido a exponer en diez puntos las que para mí están siendo las claves del torneo.

1. Sobrecarga de partidos: La Copa América llega después de una temporada realmente dura en la que las estrellas han tenido que jugar en su mayoría partidos cada tres días. Las piernas evidentemente lo notan y por supuesto la cabeza también. Apenas ha habido tiempo para cambiar el chip y la exigencia, lejos de frenarse en algunos casos incluso ha aumentado.


2. Cambio de clima: Sería absurdo negar que ahora mismo el invierno en Sudamérica lo es para todos igual, pero unos lo notan más que otros. Sobre todo aquellos que acaban de terminar la liga en los países del Mediterráneo, es decir, casi todos los que juegan en Europa. Cambia el clima, cambia las circunstancias y el organismo lo nota.

3. Futuro incierto: Decía antes que la sobrecarga de partidos y la ausencia de vacaciones tocaba los tornillos en el aspecto psicológico. En algunos casos concretos hay que añadir una variante más: La de no saber dónde estará el futbolista la temporada siguiente. Muchos se fueron a disputar el campeonato con las cosas por hacer y aunque por profesionalismo tiendan a aislarse, no son de piedra. Los rumores, las preguntas, las negociaciones... todo eso supone una losa.

4. Estrellas bajo presión: Cuentan que Messi se ha planteado dejar la selección y no es algo que resulte sorprendente. Defender la albiceleste para él, acostumbrado al reconocimiento semanal, parece haberse convertido en un lastre. No le han ido mejor las cosas a Neymar, el niño maravilla. Con todos los ojos puestos sobre él, se ha notado que aún tiene diecinueve años. Son sin duda los dos grandes damnificados.

5. Premio al trabajo bien hecho: Por supuesto no todo es demérito de los favoritos. Hay que reconocer la buena labor de los semifinalistas, principalmente de Venezuela y Perú. Su éxito es la culminación de un proyecto en el que se lleva trabajando desde hace años. Ambos son planteles en los que se mezclan jóvenes con veteranos y que están comenzado a acoplarse en este momento. En el caso de la "vinotinto", todo empezó con la última edición del torneo continental en el que fueron anfitriones y el objetivo es llegar a disputar un Mundial. En lo que se refiere a los andinos, buscan dar un salto de calidad tras una generación perdida en los escándalos.

6. Un torneo para olvidar un mal año: Algunos jugadores han encontrado en la Copa América el lugar ideal para recuperar las buenas sensaciones tras un annus horribilis. Hay tres ejemplos que destacan por encima de los demás. Uno es el del uruguayo Diego Forlán, convertido en el blanco de las iras de la afición atlética. Los otros son los de los peruanos Guerrero y Vargas, que se han echado a sus espaldas la presión y han sabido monitorizarla hacia un buen fin. La "recuperación" de ambos es una buena noticia.

7. Dos selecciones de relleno: La aparición de México y Costa Rica ha sido más perjudicial que beneficiosa. Ambos países priorizaron su participación en la Copa de Oro y han traído a Argentina equipos de segunda fila que no han dado un buen rendimiento. Encima los aztecas montaron un escándalo en la previa que acabó con la expulsión de ocho futbolistas de la concentración. Dentro de lo que cabe, los ticos al menos presentaron a Joel Campbell al mundo.

8. Organización mejorable: La ausencia de Japón por razones obvias destapó todas las vergüenzas de la Federación sudamericana. Se pensó en España, una selección de un nivel mucho más alto que la nipona y al rechazar ést,a se apostó a última hora por un combinado inferior como el de Costa Rica. En ningún momento hubo sensación de tener claro lo que se buscaba. Además conviene criticar también, en general, el mal estado del césped de los estadios.

9. Juego brusco medido con doble rasero: A nadie se le escapa que en el juego físico planteado por algunos equipo, el contacto ha sido una seña de identidad, en muchas ocasiones llevado hasta los extremos. Y sin embargo no siempre se ha castigado de la misma forma. Durante el torneo solo se han mostrado nueve tarjetas rojas, ocho de ellas distribuidas en cuatro partidos. Esto demuestra que no todos los árbitros se han comportado de la misma forma.

10. Apuesta por el fútbol defensivo: Conscientes de su inferioridad con respecto a otros equipos u optando por la defensa como el mejor argumento, muchos combinados han apostado por los planteamientos conservadores. A la postre han resultado efectivos pero han perjudicado al espectáculo. ¿El resultado? Pocos goles y una sensación de tedio flotando en el ambiente, por lo menos para un servidor.

viernes, 15 de julio de 2011

Nombres del fútbol: Louis II

El papel couché se pregunta estos días si hay o no amor entre el Príncipe Alberto y la nadadora sudafricana Charlene Wittstock. Que si la espantada fantasma antes del enlace, que si una luna de miel en hoteles separados por 16 kilómetros, que si la aparición de hijos ilegítimos... escándalos en cualquier país, se toman como algo normal en la convulsa y agitada sociedad monegasca.

Y más cuando las situaciones las protagoniza la familia real. Los Grimaldi en la figura de cualquier miembro de la saga, desde Estefanía hasta Carolina pasando por el prometedor Andrea, son un foco de polémica. Algo que por cierto no es nuevo, pues ya en tiempos de nuestro protagonista de hoy se vislumbraban bosquejos de lo que iba a deparar el futuro, como si todo estuviera codificado en el ADN.

Hijo único de Alberto I de Mónaco y de María Victoria de Hamilton, de joven se marchó con su madre del principado rumbo a Alemania después de mostrar ella su descontento con el paraíso artifical que aún a día de hoy sigue siendo el territorio. No obstante eso no iba a eximirle de sus obligaciones a Louis, que a los once años tuvo que regresar para ser formado como heredero al trono.

Ésta incluía, como no podía ser de otra forma, la adquisición de conocimientos en el ámbito militar y fue por ello que se marchó a estudiar a la academia militar de Saint-Cyr antes de marcharse a pelear a África con la Legión Francesa. Allí, concretamente en Argelia, fue donde comenzaron sus encuentros amorosos con una cabaretera de nombre Marie Juliette Louvet, que se convirtió en la madre de su hija ilegítima Charlotte Louise Juliette.

A su vuelta a Mónaco se dio una circunstancia espinosa. Sin descendencia reconocida todo apuntaba a que el trono iría a caer después de él a manos de su primo Guillermo, de origen alemán, algo que no estaban dispuestos a permitir así como así. Hasta el punto que los Grimaldi se pusieron manos a la obra para que aquella hija olvidada se convirtiera en la siguiente en la línea sucesoria (ley que por cierto hubo que cambiar a posteriori para evitar que los bastardos del actual Alberto de Mónaco, de momento dos y los otros dos posibles que flotan ahora en el ambiente, asciendan algún día al trono).

De esta forma quedaba asegurada la presencia de la familia cuando no estuviera Louis, que fue coronado como mandatario tras el fallecimiento de su padre el 27 de junio de 1922. Con él al frente de la monarquía, continuó el esplendor iniciado años antes. Se fundó la Ópera, arrancó la primer edición del GP de automovilismo y se llevó a cabo la construcción de un gran campo de fútbol para los Juegos Mundiales Universitarios que llevaría su nombre. Ese estadio es, efectivamente, el mismo en el que el Mónaco disputa sus partidos como local y donde cada año tiene lugar la Supercopa de Europa.

Sin embargo todas aquellas innovaciones que tanto favor hicieron a la microscópica patria no fueron del todo reconocidas por la población, que criticó sus actuaciones durante la Segunda Guerra Mundial. La idea de Louis era mantenerse neutral pero aquello no fue posible. La gran cantidad de ciudadanos de origen italiano facilitó que los transalpinos conquistaran Mónaco y posteriormente el Principado caería en manos de la Alemania nazi.

Una situación desagradable que solo terminaría cuando cuando las fuerzas aliadas liberaron el país. Para entonces Louis ya estaba pasado de vuelta. Vivía más tiempo en París que en su palacio y contrajo matrimonio con una actriz antes de fallecer en el año 1949 momento en el cual subió al trono Rainiero tras la renuncia de su madre.

miércoles, 13 de julio de 2011

¿Qué ha sido de... François Omam-Biyik?

Hablaba la semana pasada de los jugadores destacados en los Mundiales sub-17 utilizando como percha el que se estaba disputando actualmente en México y que se llevó la anfitriona después de vencer en la final a Uruguay. Un combinado con nombres prometedores del que estuvo a punto de formar parte un chaval de nombre Emilio y de apellido ilustre: Omam-Biyik.

Efectivamente hablo del vástago de uno de los mejores cabeceadores que se recuerdan en los últimos veinte años, leyenda viva del fútbol camerunés gracias a su gol frente a Argentina, que sirvió a los leones indomables para vencer a los campeones del mundo en el partido inaugural de Italia 90.

Aquél partido sería la actuación más sonada con la camiseta nacional de un futbolista que también tuvo la oportunidad de ser convocado en el Mundial 94 (dónde vio puerta frente a Suecia) y en el del 98, méritos estos que se unen a sus dos balones de bronce africanos en el año 87 y en el año 91.

Estos dos últimos reconocimientos le llegaron cuando ya estaba en Europa, donde aterrizó precisamente en el verano del 87. Lo hizo para firmar por el Laval procedente del Canon de Yaounde. Aquella experiencia sería el primer paso de una larga y próspera carrera en Francia que le llevaría a pasar por cuatro equipos en cuatro años.

Tras una campaña en el club mayennais fichó primero por el Rennes y posteriormente por el Cannes antes de aceptar en el año 92 la oferta del Marsella. Pasaba pues, sin saberlo, a formar parte del futuro campeón de Europa. Y de hecho esa ignorancia pudo hacer que se precipitara. La inevitable competencia en aquél equipo de ensueño hizo que apenas disputara algunos minutos con su nuevo equipo y ese mismo invierno se marchaba rumbo al Lens sin poder degustar el alzamiento de la "orejona".

No obstante donde se cierra una puerta se abre una ventana y en su nuevo destino recuperó el protagonismo perdido cuajando dos buenos ejercicios en la delantera. Tenía entonces 28 años y, sorprendentemente, decidió marcharse a México en lugar de seguir jugando en Europa. El América fue el responsable de este traslado y allí, en Ciudad de México, es donde vino al mundo su hijo Emilio, al que anteriormente hacíamos referencia.

Tres años pasó en el país, donde también disputó encuentros vistiendo la camiseta del Atlético Yucatán. Entonces, con 31 primaveras, de nuevo sorpresa. La Sampdoria se fijó en él y le animó a volver al Viejo Continente. Un paso testimonial, sí, pero meritorio para alguien que superaba la treintena. Y más mérito si cabe tendría el asunto si contamos con que esta circunstancia no sucedió una sino hasta dos veces.

La última cuando el Châteauroux le repescó del Puebla mexicano después de que regresara al país centroamericano tras su aventura frustrada en Génova. Precisamente en el equipo francés anunció su retirada a los 34 años para retornar una vez más a México. Después de caer en la tentación de volver a jugar y probar con el Club Deportivo Sahara decidió pasarse a los banquillos para dirigir al Palmeros de Colima, puesto que ocupó durante la 2007-2008. Con posterioridad a ello, lo único que se ha vuelto a saber de su figura es que Javier Clemente le eligió como asistente cuando fue nombrado seleccionador de Camerún.