Durante las últimas semanas han pasado por esta sección personajes cuyo nombre fue utilizado para bautizar a clubes de fútbol sudamericanos y esta no será una excepción. La costumbre habitual en estos casos suele ser tender hacia los revolucionarios y los libertarios que tuvieron cierta relación con la ciudad o el país del equipo en cuestión pero en este caso la situación es bien distinta.
Nacido en Portugal, el navegante y descubridor Vasco de Gama nunca pisó Brasil a pesar de lo cual es allí donde se le relaciona con el mundo del fútbol. Existe un motivo para ello que desvelaré al final del post antes de lo cual os contaré un poco sobre la historia de este hombre, considerado entre los cien más importantes de la historia.
Criado, como no podía ser de otra forma, en una ciudad costera, de nombre Siles, Vasco orientó de joven sus estudios hacia diversas ramas entre las que se encontraba la náutica. Esta sería a la postre su forma de ganarse la vida. Sus primeros pinitos en el arte los realizó en otra ciudad muy ligada al fútbol, Setúbal, patria de José Mourinho.
Allí se encargó de capturar navíos franceses para proteger los intereses comerciales lusos mientras en la otra punta del globo Colón se dedicaba a descubrir América. Unos años después, y dados sus progresos en este campo, se le asignó una tarea de alta carga emotiva pues le llegaba heradada de su padre.
Portugal se proponía inaugurar una ruta comercial con el Océano Índico, labor que encargó primero a Estevao de Gama y posteriormente, tras su muerte, a su hijo Vasco. Este partió el 8 de julio de 1497 desde Santa María de Belem con una expedición de más de 150 hombres distribuidos en cuatro embarcaciones: Sao Rafael, Sao Gabriel, Sao Miguel y Bérrio.
Tras varios problemas derivados de las expediciones marinas como revueltas y paradas en lugares hostiles como Mozambique, Vasco de Gama y sus hombres consiguieron su objetivo y llegaron a las Indias, donde sus negociaciones comerciales no fueron tan fructíferas como se esperaba.
No obstante el primer paso estaba dado a pesar de lo cual aún quedaba mucha tela que cortar. En este primer viaje el navegante portugués decidió dejar a algunas personas en la zona de Calicut para establecer un puesto comercial. En su segunda expedición a la zona descubrió desolado que estos habían sido asesinados y apostó por destruir a cañonazos la ciudad, lo que a la postre generaría una guerra civil entre los indios que querían relaciones comerciales con Portugal y los que no.
Los primeros saldrían vencedores y a cambio obtuvieron buenas concesiones comerciales por parte de los lusos. Tras este segundo viaje Vasco se retiró temporalmente aunque, veinte años después, se decidió a realizar un tercero para poner orden en la zona tras la nefasta gestión de Duarte de Meneses.
Lo consiguió pero no volvió para contarlo, pues contrajo la malaria en Goa y murió en Cochin, siendo sus restos trasladados a Portugal años después. Y si nunca pisó Brasil... ¿Por qué hay un club con su nombre allí?. El motivo es que el club fue fundado por inmigrantes portugueses coincidiendo en el tiempo con el cuarto centenario del primero de los viajes, por lo que vieron en la figura de Vasco una buena forma de no renunciar a sus raíces.
viernes, 18 de marzo de 2011
miércoles, 16 de marzo de 2011
¿Qué ha sido de... Quinton Fortune?
Sin saber muy bien cómo, en la previa del derbi capitalino entre Atlético y Real Madrid me ha venido a la mente el nombre de uno de los peores fichajes realizados en la historia "reciente" de los colchoneros, el del sudafricano Quinton Fortune. Un futbolista que destacó en el Mallorca por su velocidad, característica que resume a la perfección su paso por la Ribera del Manzanares.
Al menos por la primera plantilla, con la que sólo disputó dos partidos tras subir del filial, con el que había realizado buenas actuaciones la campaña anterior en Segunda División. Fue sin duda su categoría fetiche, en la que empezó a despuntar en Mallorca antes de que la llegada de Víctor Muñoz le cortara las alas.
Con anterioridad había llegado a Europa por otra vía, la del Tottenham Hotspurs, que se lo trajo de su país natal para las categorías inferiores. Era aquella época en la que los grandes del Viejo Continente se animaban a apostar por jugadores jóvenes llegados de África para potenciar sus canteras sin hacer mucho caso a su edad.
Así sucedió que Fortune no se adaptó muy bien al club que le permitió cruzar el charco y que, tras explotar demasiado pronto, había tocado ya techo con tan sólo 22 años, momento en el que se confirmó su fichaje por el Manchester United. Visto con el tiempo está claro que la decisión no fue acertada.
Es cierto que fue una gran oportunidad pero en aquella plantilla le cerraban el puesto el intocable David Beckham y el galés Ryan Giggs, que doce años después ahí sigue sin dar síntomas de flaqueza. Aún así su tesón fue recompensado convirtiéndose en el futbolista número 12 de Ferguson, aunque para ello tuviera que pasar por casi todas las posiciones del campo menos la de portero.
Esa faceta de comodín le permitió aguantar siete temporadas, el grueso de su carrera, en Old Trafford. Pero al final la irrupción de los nuevos fue cruel con el sudafricano y tuvo que buscar un nuevo lugar, que encontró en el Bolton Wanderers. Allí comenzó su decadencia. Una lesión en el arranque de la temporada, cuando estaba jugando de forma regular, le frenó en seco.
El Bolton decidió no contar más con sus servicios y tras probar con el Sunderland y el Blackburn acabó en el Brescia, que por aquél entonces jugaba en la Serie B. Visto y no visto, el sudafricano se desligó del club a los pocos meses y firmó libre por el Tubize belga, con el que terminó la temporada.
Cuando se encontraba de nuevo sin equipo le llegó una nueva oferta de Inglaterra, en concreto del Doncaster Rovers. Su trayectoria allí fue semejante a la que vivió en el Bolton. Comenzó jugando y acabó defenestrado sin la posibilidad, que ya de por sí era remota, de formar parte del combinado nacional (del que es el debutante más joven) en "su" Mundial. Incapaz de cumplir este sueño actualmente busca equipo. Los últimos rumores hablaban de un interés del Ajax... de Cabo Verde. Veremos en que quedan.
Al menos por la primera plantilla, con la que sólo disputó dos partidos tras subir del filial, con el que había realizado buenas actuaciones la campaña anterior en Segunda División. Fue sin duda su categoría fetiche, en la que empezó a despuntar en Mallorca antes de que la llegada de Víctor Muñoz le cortara las alas.
Con anterioridad había llegado a Europa por otra vía, la del Tottenham Hotspurs, que se lo trajo de su país natal para las categorías inferiores. Era aquella época en la que los grandes del Viejo Continente se animaban a apostar por jugadores jóvenes llegados de África para potenciar sus canteras sin hacer mucho caso a su edad.
Así sucedió que Fortune no se adaptó muy bien al club que le permitió cruzar el charco y que, tras explotar demasiado pronto, había tocado ya techo con tan sólo 22 años, momento en el que se confirmó su fichaje por el Manchester United. Visto con el tiempo está claro que la decisión no fue acertada.
Es cierto que fue una gran oportunidad pero en aquella plantilla le cerraban el puesto el intocable David Beckham y el galés Ryan Giggs, que doce años después ahí sigue sin dar síntomas de flaqueza. Aún así su tesón fue recompensado convirtiéndose en el futbolista número 12 de Ferguson, aunque para ello tuviera que pasar por casi todas las posiciones del campo menos la de portero.
Esa faceta de comodín le permitió aguantar siete temporadas, el grueso de su carrera, en Old Trafford. Pero al final la irrupción de los nuevos fue cruel con el sudafricano y tuvo que buscar un nuevo lugar, que encontró en el Bolton Wanderers. Allí comenzó su decadencia. Una lesión en el arranque de la temporada, cuando estaba jugando de forma regular, le frenó en seco.
El Bolton decidió no contar más con sus servicios y tras probar con el Sunderland y el Blackburn acabó en el Brescia, que por aquél entonces jugaba en la Serie B. Visto y no visto, el sudafricano se desligó del club a los pocos meses y firmó libre por el Tubize belga, con el que terminó la temporada.
Cuando se encontraba de nuevo sin equipo le llegó una nueva oferta de Inglaterra, en concreto del Doncaster Rovers. Su trayectoria allí fue semejante a la que vivió en el Bolton. Comenzó jugando y acabó defenestrado sin la posibilidad, que ya de por sí era remota, de formar parte del combinado nacional (del que es el debutante más joven) en "su" Mundial. Incapaz de cumplir este sueño actualmente busca equipo. Los últimos rumores hablaban de un interés del Ajax... de Cabo Verde. Veremos en que quedan.
lunes, 14 de marzo de 2011
La arrugas de la Vecchia Signora
Es un hecho que la Vecchia Signora necesita, en estos tiempos en los que está tan de moda, una inyección de bótox de tamaño industrial. Un lifting facial que la deje en una situación en la que sólo la reconozcan aquellos que un día la vieron joven y lozana. Porque a día de hoy los estragos de la edad y los achaques derivados de la misma amenazan con mandarle de camino a un asilo.
Convertida en una viuda alegre dada a los excesos tras perder a Zinedine Zidane ahora sufre las consecuencias de sus fechorías mientras todos esperan su defunción para repartirse la herencia que supone ser considerados entre los grandes de Italia cada temporada. Difícilmente lo verán sus ojos pero lo que sí parece claro es que poco a poco le van perdiendo el respeto que se ganó durante años.
La Juventus es a día de hoy un espejismo, una burda copia de aquella que se hizo grande en Europa, de la que infundía temor y aspiraba por sistema a la conquista de la Copa de Europa. Una enferma grave de la que se conoce el origen de sus dolencias pero a la que parece de momento imposible buscarle cura.
Un equipo que de los últimos 13 partidos (y llevamos 29 jornadas) sólo ha ganado 3, que se quedó fuera de los octavos de final de la Europa League en un grupo en el que se clasificó el Lech Poznan y en el que fue incapaz de conseguir una sola victoria sumando la insólita cifra de seis empates en seis partidos.
Que no pasó de los cuartos de final de Copa tras caer contra la Roma y que marcha séptimo en el Calcio a siete puntos de la Europa League y a veinte del liderato, lugar que antaño se le presuponía por costumbre. Que esta semana sin ir más lejos se dejaba escapar una ventaja de 2-0 ante el Cesena en los últimos diez minutos de partido, un punto que a la postre era importante para romper una racha de tres derrotas seguidas.
La Juventus es a día de hoy un club desquiciado en el que el entrenador se mantiene a pesar del desastre, donde solo Quagliarella supera los cinco goles en liga y los mitos son un Del Piero que peina canas cercana la retirada y Chiellini, un central carnicero con más personalidad que oficio. Buffon, lesionado casi todo el año, ni está ni se espera y solo Aquillani, Krasic y Marchisio ponen algo de cordura en el medio del campo mientras el talentoso Giovinco, en vez de echar una mano, tira del carro del Parma.
El punto de inflexión que motivó la situación actual fue, evidentemente, el Moggigate que estalló en el año 2006. Por aquél entonces los bianconeri eran campeones del Calcio y contaban en su plantilla con jugadores muy relevantes. Los escándalos arbitrales destapados mandaron al equipo a Segunda, lo que supuso un importante descalabro económico que implicó el éxodo de muchas de sus estrellas, si bien otras se mantuvieron fieles a los colores en los peores momentos.
Una situación parecida a la que vivió en su día el Milán, con la diferencia de que estos tuvieron la "suerte" del aterrizaje de un Berlusconi que con dinero y una gran habilidad para acertar con los fichajes, fue capaz de lavar la cara del equipo y de convertirle en uno de los mejores de la historia con una generación mágica.
La Juve, por contra, no ha sido capaz de salir airosa del atolladero y conseguido el objetivo de volver a la elite no ha sabido hacerlo con la clase y la inversión necesaria para recuperar su lugar preponderante. Ahora se encuentra a medio camino entre los equipos importantes (por nombre) y el pelotón de secundarios. En una situación tibia, en una tierra de nadie que nunca había pisado.
Una revolución es necesaria pero el asunto no es nada fácil. Ésta pasa por acertar con los fichajes, realizar una o dos temporadas buenas, y volver a atraer a los futbolistas importantes. Tomar el buen camino en la dirección deportiva para volver a ganarse el respeto, primero en Italia y luego en Europa. Una cirugía estética de riesgo que cambie por completo el aspecto de la Vieja Señora y la rejuvenezca por lo menos seis años, cuando la pesadilla aún no había comenzado.
Convertida en una viuda alegre dada a los excesos tras perder a Zinedine Zidane ahora sufre las consecuencias de sus fechorías mientras todos esperan su defunción para repartirse la herencia que supone ser considerados entre los grandes de Italia cada temporada. Difícilmente lo verán sus ojos pero lo que sí parece claro es que poco a poco le van perdiendo el respeto que se ganó durante años.
La Juventus es a día de hoy un espejismo, una burda copia de aquella que se hizo grande en Europa, de la que infundía temor y aspiraba por sistema a la conquista de la Copa de Europa. Una enferma grave de la que se conoce el origen de sus dolencias pero a la que parece de momento imposible buscarle cura.
Un equipo que de los últimos 13 partidos (y llevamos 29 jornadas) sólo ha ganado 3, que se quedó fuera de los octavos de final de la Europa League en un grupo en el que se clasificó el Lech Poznan y en el que fue incapaz de conseguir una sola victoria sumando la insólita cifra de seis empates en seis partidos.
Que no pasó de los cuartos de final de Copa tras caer contra la Roma y que marcha séptimo en el Calcio a siete puntos de la Europa League y a veinte del liderato, lugar que antaño se le presuponía por costumbre. Que esta semana sin ir más lejos se dejaba escapar una ventaja de 2-0 ante el Cesena en los últimos diez minutos de partido, un punto que a la postre era importante para romper una racha de tres derrotas seguidas.
La Juventus es a día de hoy un club desquiciado en el que el entrenador se mantiene a pesar del desastre, donde solo Quagliarella supera los cinco goles en liga y los mitos son un Del Piero que peina canas cercana la retirada y Chiellini, un central carnicero con más personalidad que oficio. Buffon, lesionado casi todo el año, ni está ni se espera y solo Aquillani, Krasic y Marchisio ponen algo de cordura en el medio del campo mientras el talentoso Giovinco, en vez de echar una mano, tira del carro del Parma.
El punto de inflexión que motivó la situación actual fue, evidentemente, el Moggigate que estalló en el año 2006. Por aquél entonces los bianconeri eran campeones del Calcio y contaban en su plantilla con jugadores muy relevantes. Los escándalos arbitrales destapados mandaron al equipo a Segunda, lo que supuso un importante descalabro económico que implicó el éxodo de muchas de sus estrellas, si bien otras se mantuvieron fieles a los colores en los peores momentos.
Una situación parecida a la que vivió en su día el Milán, con la diferencia de que estos tuvieron la "suerte" del aterrizaje de un Berlusconi que con dinero y una gran habilidad para acertar con los fichajes, fue capaz de lavar la cara del equipo y de convertirle en uno de los mejores de la historia con una generación mágica.
La Juve, por contra, no ha sido capaz de salir airosa del atolladero y conseguido el objetivo de volver a la elite no ha sabido hacerlo con la clase y la inversión necesaria para recuperar su lugar preponderante. Ahora se encuentra a medio camino entre los equipos importantes (por nombre) y el pelotón de secundarios. En una situación tibia, en una tierra de nadie que nunca había pisado.
Una revolución es necesaria pero el asunto no es nada fácil. Ésta pasa por acertar con los fichajes, realizar una o dos temporadas buenas, y volver a atraer a los futbolistas importantes. Tomar el buen camino en la dirección deportiva para volver a ganarse el respeto, primero en Italia y luego en Europa. Una cirugía estética de riesgo que cambie por completo el aspecto de la Vieja Señora y la rejuvenezca por lo menos seis años, cuando la pesadilla aún no había comenzado.
viernes, 11 de marzo de 2011
Nombres del fútbol: Bernardo O'Higgins
Como ya os comenté en otra sección de los viernes es común encontrar equipos sudamericanos con nombres de lo más peculiar. Sucede en gran parte de los países y también, como no, en Chile, donde uno de los equipos del campeonato responde al curioso nombre de Club Deportivo O'Higgins; bautizado así en honor a uno de los personajes más importantes de la historia del país.
Bernardo O'Higgins es considerado el Padre de la Patria y uno de los principales protagonistas de la idependencia. Hijo de un irlándés y una vasca, se pasó su infancia y adolescencia formándose por diversas partes del mundo. Desde Chile hasta Cádiz pasando por Lima y Londres, no regresó a su país natal hasta 1802, tras dos intentos fallidos anteriores.
La idea era acompañar a su padre en el lecho de muerte pero no fue capaz al abortarse el intento de volver en 1801. Así pues, cuando al fin lo consiguió, su principal preocupación era administrar todos los bienes familiares; algo que logró con una gran maestría, lo que le permitió meterse en política gracias a su prestigio entre sus paisanos.
O'Higgins llegó primero a alcalde de la ciudad de Los Ángeles (la chilena, no la estadounidense) y posteriormente alcanzó el rango de diputado en el Congreso. Ya era conocido en todo el país, el primer paso para lo que llegaría después. Desde la tribuna que le ofrecía su nuevo cargo trató de implantar la semilla independentista.
La enfermedad le distanció de su nueva vocación y le llevó de vuelta a su hacienda, aunque posteriormente regresó al primer plano para ponerse al servicio de José Miguel Carrera reuniendo un pequeño ejército de hombres de Laja con el que enfrentarse a los realistas españoles, que intentaban evitar la Independecia.
El potencial de estos últimos obligó a la Junta de Gobierno de Chile a desplazarse de Santiago a Talca. Allí nombraron a nuestro protagonista General en Jefe, mando que tomaría en 1814. La tensa situación y algunas decisiones polémicas tomadas por O'Higgins le separaron de Carrera, al que luego volvió a unirse durante el avance de los realistas.
Al final sus brillantes combates contra los españoles le sirvieron para ser proclamado Director Supremo de Chile firmando, el 2 de febrero de 1818, el acta de independencia nacional. Sin embargo los realistas no habían dicho su última palabra y durante sus seis años de mandato tuvo que seguir combatiendo contra ellos al tiempo que intentaba realizar numerosas reformas en el país.
La delicada situación económica y la Constitución de 1812 acabaron dinamitando su poder y fueron el principio del fin. Se exilió a Perú y vivió la nueva situación política de Sudamérica desde la barrera, intentando recuperar sin éxito el poder en Chile. Al final consiguió que le permitieran volver a su país, pero cuando iba a embarcarse para hacerlo, le sobrevino un problema cardiaco que finalmente le llevaría a la tumba.
Bernardo O'Higgins es considerado el Padre de la Patria y uno de los principales protagonistas de la idependencia. Hijo de un irlándés y una vasca, se pasó su infancia y adolescencia formándose por diversas partes del mundo. Desde Chile hasta Cádiz pasando por Lima y Londres, no regresó a su país natal hasta 1802, tras dos intentos fallidos anteriores.
La idea era acompañar a su padre en el lecho de muerte pero no fue capaz al abortarse el intento de volver en 1801. Así pues, cuando al fin lo consiguió, su principal preocupación era administrar todos los bienes familiares; algo que logró con una gran maestría, lo que le permitió meterse en política gracias a su prestigio entre sus paisanos.
O'Higgins llegó primero a alcalde de la ciudad de Los Ángeles (la chilena, no la estadounidense) y posteriormente alcanzó el rango de diputado en el Congreso. Ya era conocido en todo el país, el primer paso para lo que llegaría después. Desde la tribuna que le ofrecía su nuevo cargo trató de implantar la semilla independentista.
La enfermedad le distanció de su nueva vocación y le llevó de vuelta a su hacienda, aunque posteriormente regresó al primer plano para ponerse al servicio de José Miguel Carrera reuniendo un pequeño ejército de hombres de Laja con el que enfrentarse a los realistas españoles, que intentaban evitar la Independecia.
El potencial de estos últimos obligó a la Junta de Gobierno de Chile a desplazarse de Santiago a Talca. Allí nombraron a nuestro protagonista General en Jefe, mando que tomaría en 1814. La tensa situación y algunas decisiones polémicas tomadas por O'Higgins le separaron de Carrera, al que luego volvió a unirse durante el avance de los realistas.
Al final sus brillantes combates contra los españoles le sirvieron para ser proclamado Director Supremo de Chile firmando, el 2 de febrero de 1818, el acta de independencia nacional. Sin embargo los realistas no habían dicho su última palabra y durante sus seis años de mandato tuvo que seguir combatiendo contra ellos al tiempo que intentaba realizar numerosas reformas en el país.
La delicada situación económica y la Constitución de 1812 acabaron dinamitando su poder y fueron el principio del fin. Se exilió a Perú y vivió la nueva situación política de Sudamérica desde la barrera, intentando recuperar sin éxito el poder en Chile. Al final consiguió que le permitieran volver a su país, pero cuando iba a embarcarse para hacerlo, le sobrevino un problema cardiaco que finalmente le llevaría a la tumba.
miércoles, 9 de marzo de 2011
¿Qué ha sido de... La cabras en el garaje de Boca (y V): Alphonse Tchami y otros nombres?
Voy a cerrar el serial sobre los jugadores peculiares fichados por Boca Juniors con el camerunés Alphonse Tchami, quizás el futbolista africano, de los pocos que pasaron, que dejó mejor recuerdo en la entidad xeneize, a la que llegó tras la disputa del Mundial de Estados Unidos del año 94.
Eran tiempos de decadencia para la selección, que había sido goleada con estrépito por Rusia y afrontaba la retirada de Roger Milla, perdiendo a pasos agigantados en el continente el prestigio que se había ganado tras su éxito en Italia 90. Por entonces Alphonse ya contaba con cierta experiencia en Europa, forjada en Dinamarca cuando jugó para las filas primero del Velje y luego del Odense.
En este último club había experiementado una ligera progresión que sirvió para animar a Boca Juniors a apostar por él como el primer africano de la entidad en un momento en el que el club gozaba de cierta relevancia con Maradona y Caniggia en sus filas. Quizás una apuesta por la juventud y el exotismo, o porqué no, una ligera estrategia de marketing para conquistar nuevos mercados.
El caso es que al final su rendimiento fue aceptable. En una plantilla en la que la técnica la ponían otros, Tchami se ganó el corazón de la grada y de la directiva con esfuerzo, hasta el punto que viendo sus progresos, decidieron darle incluso la oportunidad en las categorías inferiores a su hermando Bertrand en una apuesta que salió rana.
Al final la competencia acabó con la carrera de Alphonse en Boca Juniors y le mandó de nuevo a Europa, donde probó suerte en el Hertha de Berlín sin demasiada fortuna. Tras dos temporadas en la que apenas vio portería se marchó con 28 años al Al Wasl emiratí pisando así como futbolista su cuarto continente (pasó sus primeros años en el Unisport Bafang de su localidad natal). Su siguiente destino fueron las islas británicas.
Se probó en el Bolton sin éxito y acabó en el Dundee United donde el clima y el ambiente no l ayudaron mucho. De nuevo como una cabra en un garaje se marchó a un territorio tradicionalmente prolífico para los africanos: Francia. Tampoco logró adaptarse y tras media temporada dejó el Niza para dar palos de ciego en el Chernomorets.
Más de lo mismo. Viendo que la cosa no funcionaba hizo las maletas y emigró a China para jugar en el Shenyang Ginde, paso inmediatamente anterior a su fichaje casi fantasma por el Nejmeh libanés, donde solo estuvo tres semanas. De ahí se marchó de nuevo a Francia, al Épernay, donde se retiró en 2005 con 34 años y una carrera de lo más atípica a sus espaldas.
Finalizada la historia de Tchami no me gustaría cerrar esta serie de posts sin hacer mención a un último nombre, el del haitiano Roody Lormera, que también pasó por el club bonaerense en sus categorías inferiores. Allí llegó procedente de la sub-20 de su país y posteriormente se incorporó a las inferiores de Quilmes y al modesto "El Porvenir". Tras pasar por el Pumas UNAH y el Hispano FC de Honduras, hoy juega en el Puntarenas Costarricense. Otro más de esa lista en la que hay otros nombres como los de los chinos Yao Li o Guoxu Li. Tipos que un día llegaron a Boca con un sueño en mente y a los que el destino finalmente ha llevado a otros lugares.
Eran tiempos de decadencia para la selección, que había sido goleada con estrépito por Rusia y afrontaba la retirada de Roger Milla, perdiendo a pasos agigantados en el continente el prestigio que se había ganado tras su éxito en Italia 90. Por entonces Alphonse ya contaba con cierta experiencia en Europa, forjada en Dinamarca cuando jugó para las filas primero del Velje y luego del Odense.
En este último club había experiementado una ligera progresión que sirvió para animar a Boca Juniors a apostar por él como el primer africano de la entidad en un momento en el que el club gozaba de cierta relevancia con Maradona y Caniggia en sus filas. Quizás una apuesta por la juventud y el exotismo, o porqué no, una ligera estrategia de marketing para conquistar nuevos mercados.
El caso es que al final su rendimiento fue aceptable. En una plantilla en la que la técnica la ponían otros, Tchami se ganó el corazón de la grada y de la directiva con esfuerzo, hasta el punto que viendo sus progresos, decidieron darle incluso la oportunidad en las categorías inferiores a su hermando Bertrand en una apuesta que salió rana.
Al final la competencia acabó con la carrera de Alphonse en Boca Juniors y le mandó de nuevo a Europa, donde probó suerte en el Hertha de Berlín sin demasiada fortuna. Tras dos temporadas en la que apenas vio portería se marchó con 28 años al Al Wasl emiratí pisando así como futbolista su cuarto continente (pasó sus primeros años en el Unisport Bafang de su localidad natal). Su siguiente destino fueron las islas británicas.
Se probó en el Bolton sin éxito y acabó en el Dundee United donde el clima y el ambiente no l ayudaron mucho. De nuevo como una cabra en un garaje se marchó a un territorio tradicionalmente prolífico para los africanos: Francia. Tampoco logró adaptarse y tras media temporada dejó el Niza para dar palos de ciego en el Chernomorets.
Más de lo mismo. Viendo que la cosa no funcionaba hizo las maletas y emigró a China para jugar en el Shenyang Ginde, paso inmediatamente anterior a su fichaje casi fantasma por el Nejmeh libanés, donde solo estuvo tres semanas. De ahí se marchó de nuevo a Francia, al Épernay, donde se retiró en 2005 con 34 años y una carrera de lo más atípica a sus espaldas.
Finalizada la historia de Tchami no me gustaría cerrar esta serie de posts sin hacer mención a un último nombre, el del haitiano Roody Lormera, que también pasó por el club bonaerense en sus categorías inferiores. Allí llegó procedente de la sub-20 de su país y posteriormente se incorporó a las inferiores de Quilmes y al modesto "El Porvenir". Tras pasar por el Pumas UNAH y el Hispano FC de Honduras, hoy juega en el Puntarenas Costarricense. Otro más de esa lista en la que hay otros nombres como los de los chinos Yao Li o Guoxu Li. Tipos que un día llegaron a Boca con un sueño en mente y a los que el destino finalmente ha llevado a otros lugares.
lunes, 7 de marzo de 2011
Carroll, el último rubenesco
Ha transcurrido algo más de un mes desde aquellas operaciones a última hora que se realizaron en el mercado de invierno y que llevaron a Torres al Chelsea y a Andy Carroll al Liverpool. Teniendo en cuenta el siempre difícil proceso de adaptación se puede afirmar que al español le está costando entrar en el sistema y que a su sutituto en los Reds lo que le está costando, directamente, es entrar en cintura.
En el caso de "El niño" la solución parece más temporal pero lo de Carroll si que resulta más preocupante. Después de que pagaran por el que quizás sea el delantero con mayor progresión de Inglaterra 40 millones de euros, ha llegado por encima de peso. Bien es cierto que una lesión le mantuvo apartado de los terrenos de juego a finales del pasado año y que eso le aleja un poco de su mejor forma.
Pero no lo es menos que, según la prensa inglesa, actualmente sigue un plan específico de entrenamiento encaminado a que adelgace, condición que le han puesto en club para que pueda ponerse por primera vez la camiseta. Fuera del Newcastle, donde lo que se le pedía a Carroll era que metiera goles y donde la competencia en su puesto era escasa, el punta se ha encontrado con un nuevo panorama donde la mentalidad cambia.
El Liverpool, ansioso como está de ofrecerle algo decente a su afición tras años de fracasos, lo ha jugado todo al doble o nada con él y no admitirán el tropiezo por respuesta. Los millones invertidos son muchos en un futbolista que de momento no ha entrado con buen pie ni en la entidad ni en el traje oficial.
Ante el joven goleador inglés se dibuja ahora un horizonte completamente diferente, en el que tendrá que trabajar con una enorme intensidad para disputar dos o tres partidos por semana con la presión de comandar una de las escuadras más potentes de su país. Un lugar donde no todo está permitido, donde las críticas son más feroces, donde tener una figura más redonda que cincelada no está bien visto.
Cuerpos como el que Gascoine trabajaba con cervezas y fritos varios o como el que Cassano cultivaba con una dieta a base de croissants ya no se llevan. Ya no se concibe la clase encerrada en una estructura de proporciones rubenescas. Con Ronaldo se vio que no valía con hacer el trabajo bien si las medidas no eran las estándares, algo que en su día se permitía a tipos como Puskas.
Hoy en día la tripa cotiza bajo, es sinónimo de carencia de profesionalidad, algo que si se analiza con rigor histórico tiene una base fundamentada. Los jugadores más rollizos eran los que más se daban a los excesos, los que menos se privaban de los caprichos que se ofrecen fuera de los terrenos de juego. Eso no quiere decir que no tuvieran sitio en los equipos. Que se lo digan a Maradona.
Sin embargo en el fútbol metrosexual de hoy en día solo valen las tabletas de chocolate que se esconden debajo de las camisetas y no las que se ocultan en lugares recónditos de los hoteles durante las concentraciones de los equipos. La curva no se perdona aunque de las botas salga magia. Carroll ha llegado en mal momento a un mal lugar y aunque esto pueda ser momentáneo, ya sabe a lo que le toca enfrentarse mientras juegue a orillas del Mersey. Sudor, sudor y sudor. Eso para empezar. Luego ya le exigirán los goles.
En el caso de "El niño" la solución parece más temporal pero lo de Carroll si que resulta más preocupante. Después de que pagaran por el que quizás sea el delantero con mayor progresión de Inglaterra 40 millones de euros, ha llegado por encima de peso. Bien es cierto que una lesión le mantuvo apartado de los terrenos de juego a finales del pasado año y que eso le aleja un poco de su mejor forma.
Pero no lo es menos que, según la prensa inglesa, actualmente sigue un plan específico de entrenamiento encaminado a que adelgace, condición que le han puesto en club para que pueda ponerse por primera vez la camiseta. Fuera del Newcastle, donde lo que se le pedía a Carroll era que metiera goles y donde la competencia en su puesto era escasa, el punta se ha encontrado con un nuevo panorama donde la mentalidad cambia.
El Liverpool, ansioso como está de ofrecerle algo decente a su afición tras años de fracasos, lo ha jugado todo al doble o nada con él y no admitirán el tropiezo por respuesta. Los millones invertidos son muchos en un futbolista que de momento no ha entrado con buen pie ni en la entidad ni en el traje oficial.
Ante el joven goleador inglés se dibuja ahora un horizonte completamente diferente, en el que tendrá que trabajar con una enorme intensidad para disputar dos o tres partidos por semana con la presión de comandar una de las escuadras más potentes de su país. Un lugar donde no todo está permitido, donde las críticas son más feroces, donde tener una figura más redonda que cincelada no está bien visto.
Cuerpos como el que Gascoine trabajaba con cervezas y fritos varios o como el que Cassano cultivaba con una dieta a base de croissants ya no se llevan. Ya no se concibe la clase encerrada en una estructura de proporciones rubenescas. Con Ronaldo se vio que no valía con hacer el trabajo bien si las medidas no eran las estándares, algo que en su día se permitía a tipos como Puskas.
Hoy en día la tripa cotiza bajo, es sinónimo de carencia de profesionalidad, algo que si se analiza con rigor histórico tiene una base fundamentada. Los jugadores más rollizos eran los que más se daban a los excesos, los que menos se privaban de los caprichos que se ofrecen fuera de los terrenos de juego. Eso no quiere decir que no tuvieran sitio en los equipos. Que se lo digan a Maradona.
Sin embargo en el fútbol metrosexual de hoy en día solo valen las tabletas de chocolate que se esconden debajo de las camisetas y no las que se ocultan en lugares recónditos de los hoteles durante las concentraciones de los equipos. La curva no se perdona aunque de las botas salga magia. Carroll ha llegado en mal momento a un mal lugar y aunque esto pueda ser momentáneo, ya sabe a lo que le toca enfrentarse mientras juegue a orillas del Mersey. Sudor, sudor y sudor. Eso para empezar. Luego ya le exigirán los goles.
miércoles, 2 de marzo de 2011
¿Qué ha sido de... Las cabras en el garaje de Boca (IV): Robert Waltner?
Sé que os prometí un serial de cuatro entregas sobre los excéntricos fichajes extranjeros de Boca Juniors pero al final me temo que no voy a poder evitar ampliarlo a cinco. La culpa de ello la tiene el húgaro Robert Waltner, que por su carrera bien merece entrar en este especial de ¿Qué ha sido de...?.Dicen las malas lenguas plasmadas en texto que lo mejor de este delantero era su novia y que por poco más se le recuerda en Buenos Aires. Desde luego por su fútbol es complicado pues en la capital Argentina ni siquiera llegó a debutar con el equipo xeneize. Las continuas lesiones y la poca confianza de Tábarez (poca no, nula) hicieron que la cifra invertida en él, 150.000 euros, fuera una mala inversión.
Y eso que en Boca Juniors pensaba que había fichado una auténtica ganga dada las cifras anotadora de Waltner, sobre todo en su época anterior a su llegada a Sudamérica. Eran los tiempos en los que era uno de los jugadores con más porvenir de su Hungría natal, donde debutó en el Kaposfo SC.
De ahí pasó al Káposvari Rákóczi y a continuación a uno de los equipos con la historia más gloriosa de su país como era antaño el Videoton, hoy convertido en Fehervar. No hizo malas cifras pero sólo puedo aguantar una temporada antes de fichar por otro equipo importante como el Ujpest.
Este fue el escalón previo a su mayor triunfo como futbolista, quitando los títulos conquistados por Boca en 2003 en los que no tuvo ninguna influencia. En el año 2000 firmó por el Zalaegerszeri y tras una temporada de adaptación en la que además fue llamado a jugar con el combinado nacional, se convirtió en pieza clave de su club, que ganó la Liga en el año 2002.
Aquél exitó fue el que le llevó a Boca Juniors y el que le dio cartel suficiente para, saliendo defenestrado de allí, probar suerte en un Anothossis que por entonces estaba en crecimiento. Nunca llegó a disfrutar de los éxitos del equipo chipriota porque menos de un año después regresó de nuevo al Zalaegerszeri.
Una estancia exitosa de una temporada a la que siguió otra en el Vassas en la que no tuvo mucho acierto de cara al gol. A pesar de ello volvió en su rescate, por tercera vez, el equipo que le hizo famoso. Y una vez más la historia se repitió. El punta magiar relanzó su carrera anotando 46 goles en 71 partidos, en un periodo en el que además fue cedido al Al Dhafra de Abu Dhabi.
En la actualidad se encuentra jugando otra vez fuera de sus fonteras. Lo hace en el Mattersburg autríaco, uno de esos equipos modestos que ofrecen en su web perfiles íntimos de sus futbolistas. Gracias a eso sabemos que Waltner, segundo máximo goleador de la plantilla con tres goles, bebe té helado y limonada, gusta de la comida italiana y el color azul, practica tenis, bolos y billar y tiene como futbolista favorito a Ronaldo con el que, lo único que comparte, es que ambos jugaron un día en Sudamérica.
Este fin de semana estaré fuera desde el viernes por lo que el siguiente post saldrá publicado el próximo lunes. Disculpad las molestias.
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